60 Segundos: Cuando le quitan a Cárdenas la presidencia


cardeCUANDO LE QUITAN A
CÁRDENAS LA PRESIDENCIA

por Raúl González Rivera

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Año 88 del pasado siglo 20, fue otro año con que se zanjó el país nuestro en dos Méxicos.
Los que seguían siendo priistas más por conveniencia que por vocación y los liberales que estaban hartos del presidencialismo exacerbable, para dar paso a un régimen plural y particularmente de izquierda.
Si bien es cierto que con Valentín Campa y Demetrio Vallejo, en las luchas sindicales que sostuvieron años atrás, pintaban hacia un sistema político con ideas de izquierda, siguiendo algunos el ejemplo impuesto por la revolución cubana que estaba fresca hacia los años 50 y 60, fue hasta la participación de Cuauhtémoc Cárdenas que los mexicanos repararon en que se podía contender y posiblemente ganar al viejo régimen.
Porque cabe destacar que los mexicanos del común eran priistas a fuerza, no había prácticamente otro partido. El régimen imponía su voluntad a sabiendas de que la gente del pueblo, pese a comer tres veces al día, gozar de un trabajo y contar con el poder adquisitivo un tanto firme de los pesos y centavos, simplemente sobrevivía bajo una castración de ideas políticas aparentemente irremediable.
Sin embargo, Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo pretendieron poner en marcha un frente que renovara al partido en el poder, negándose a todas luces el presidente Miguel de la Madrid Hurtado y desde entonces sobrevino la ruptura en los interiores del partido que no concluye.
Cárdenas y sus seguidores abrieron fuego en la tarea política con el Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional, primer antecedente para crearse el Partido de la Revolución Democrática y posteriormente encamina pasos para convertirse en candidato en el 88 a la presidencia de la república. Siempre ha habido quienes apuestan a que el hijo del legendario mandatario nacional don Lázaro Cárdenas, ganó la elección, que se la robó Carlos Salinas de Gortari, y que quizá pudo más la mesura que el arrebato y que la serenidad del candidato opositor evitó una lucha intestina entre mexicanos que derramaría inevitablemente sangre de compatriotas.
Desde entonces, qué difícil ha sido para los adversarios del priismo obtener una victoria electoral en esos linderos, siendo que en el ánimo popular existe el ánimo y la convicción de que el viejo régimen ya no tiene nada que ofrecer.
Esto viene a colación, porque la oposición partidaria al régimen tricolor le ha asestado una tunda en ánforas como nunca antes había ocurrido, apenas el anterior 5 de junio, lo que augura que en 2018 la competición será más persistente, porque la alternancia en el poder finalmente culmine las aspiraciones de millones que desde 88 sienten que les han robado no una, sino dos y quizá tres veces la silla de presidente de la república. Conste, esta es una reflexión que muchos se hacen en torno a la cosa pública que, por otro lado, sigue siendo un enigma aparentemente indescifrable, porque siempre da el mismo resultado. Esperemos.

* DESDE EL ALTIPLANO
LAS COSAS SE VEN MEJOR

Cada que en la aldea alguno de los grupos sociales rompía con el establecido, decían las autoridades estatales y el gobernante se encontraba en la ciudad de México, el entonces gobernador Agustín Acosta Lagunes advertía a manera de aclaración que las cosas desde el altiplano se ven mejor.
Miguel Alemán Velasco pasó más días de su sexenio armando programas y proyectos en beneficio de Veracruz, también en la capital de la república. Y entonces no pasaba nada que alterara el ritmo de los días en Xalapa y el resto de municipios que conforman la entidad veracruzana.
Pero volviendo a don Agustín, el gobernador de Veracruz argumentaba al reportero que esto escribe que no era necesaria precisamente su presencia para resolver problemas, que con una toma de decisión, un telefonema, una instrucción era más que suficiente para resolverlos.
En su residencia oficial, entonces en el fraccionamiento de Las Ánimas –nada del otro mundo– contaba con un monumental aparato de transmisiones con el cual, al momento de solicitar el menor dato de cuanto sucedía en el resto del estado, recibía la respuesta. Al respecto, advertía que si iba al lugar de los hechos que le narraban, seguramente le pedirían sus vecinos otras cosas.
Decía también que muchas de las tomas de decisión partían de la relación que el gobernador mantiene con instancias de la esfera federal y que de otra suerte en la aldea no se resuelven tan fácilmente, así que repetía que a veces desde el altiplano se ven mejor las cosas que pasan en la aldea.
Hoy día, el mayor flujo informativo en torno a la entidad veracruzana parte de la capital del país, no de la aldea. Sucesos de sangre, pesquisas de la PGR en relación a funcionarios públicos corruptos y algo más, se conocen porque la difusión viene de la ciudad de México, aquí se cocinan, pero hay un mayor dominio de los acontecimientos en el antiguo Distrito Federal.
El hermetismo bajo el cual se cuelan los hechos en la aldea, en el orden nacional cobran inclusive mayor difusión a la celeridad con que las propias redes sociales emiten comunicados y supuestas noticias que localmente se hacen saber a la comunidad, seguramente con el desparpajo de no proyectarlo con algún sello de profesionalismo y que conlleve a su veracidad.
Cuestión de estilos de gobernar, objetaría el escritor don Daniel Cossío Villegas, pero nunca como ahora la ciudad de México está tan atenta a lo que ocurre en la aldea, como los propios aldeanos, que andan a la cuarta pregunta celebrando mítines, plantones y manifestaciones públicas, tan sólo para que les paguen lo que les deben.
Lo que hace concebir la idea de que el estado, como institución conforme a la definición que concibieran los griegos, luego los romanos y finalmente los franceses, en el momento actual está en un serio predicamento, sus paradigmas tienen que cambiar o por lo menos hacérselo saber a los jóvenes que cursan los primeros años de la carrera de derecho, en lo que hace a sus asignaturas de teoría política y teoría general del estado. Al tiempo.

* YA SALIÓ EL PEINE,
TAXISTAS NO PARAN

Uno de los supuestos programas para salvaguardar a la ciudad de los gravísimos efectos que la contaminación conlleva a enriquecer el nauseabundo ambiente en que se desarrolla la vida de los xalapeños y cuantos han arribado a la ciudad, para radicarse definitivamente, y que provoca también víctimas mortales debido a la generación de problemas cardiovasculares y respiratorios, era el de no permitir que los taxis circularan masivamente todos los días.
Es decir, que una vez a la semana los diez mil taxis tendrían que descansar un día, para ver si con tal suspensión de actividades sería factible recuperar las condiciones de buena vida que gozaron los xalapeños todavía hasta hace un cuarto de siglo.
Está claro que la ciudad está gravemente contaminada. Lo aceptan instancias de gobierno estatal, como federales, las cuales insisten en que poco se podrá hacer en tanto no se decidan los agentes propagadores de la contaminación a eficientar sus medios de sobrevivencia en la ciudad.
Uno de estos instrumentos propagadores de miles de elementos y gases contaminantes son los diez mil taxis que por gracia de dos sexenios dicen circular en condiciones de normalidad en nuestras calles y avenidas. Y que para congraciarse con la población, dijeron que cada taxi descansaría un día por semana, sacando obviamente del tránsito odioso de todos los días a por lo menos mil 500 taxis.
Sin embargo, esta medida no se cumple cabalmente como se habría anunciado, ya que el elemento de la corrupción había sido ignorado. Resulta que los taxistas evaden el día de descanso, o inclusive hacen mofa de la calcomanía que anuncia lo antes dicho, porque a sus líderes sindicales pagan cien pesos mensuales por hacer éstos caso omiso de tal prohibición a cada uno de los taxistas.
Con esta abultada suma de dinero, los sindicatos charros del gremio taxista acallan las constantes voces de taxistas que venían negándose a dejar de trabajar un día a la semana, puesto que no todos cuentan con familia a la cual atender y menos a pequeños hijos, a los cuales tengan que sacar a los parques de recreo y diversión.
Obviamente, parte de este cochupo que los taxistas cubren a sus líderes, porque los dejen circular los siete días de la semana, una parte corresponde al timonel de la autoridad pública, que cierra ojos y deja de prestar oídos a la denuncia social, en el sentido de que el taxi, igual, es un peligroso foco generador de la contaminación del ambiente que vuelve irrespirable en determinadas horas del día el habitar cotidiano en esta capital.
Lo dicho antes, lo informaron dos taxistas, los cuales pidieron guardar su identidad debido a las represalias que pudieran sufrir desde dos frentes: el que maneja el transporte público y sus dirigentes sindicales charros. Al tiempo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s