Abriendo Brecha: El buen ejemplo


zedilloPor: Héctor Saldierna

Por Héctor Saldierna  Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la  Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Un buen amigo me decía: Hasta el mal ejemplo, sirve de buen ejemplo. Efectivamente, el caso aplica en la clase de gobernantes que actualmente padece el país y cuya actuación deja muchísimo que desear. Se encuentran más empeñados en qué negocios harán en su provecho que realizar planeaciones de obras que beneficien a las grandes mayorías.

En los últimos 20 años, siendo conservadores, México ha tenido la poca fortuna de tener buenos gobernantes y que podemos empaquetar a nivel federal, estatal y municipal. Sólo algunas excepciones podrían cumplir con el requisito de un excelente gobernante.

En este contexto resulta lamentable que las nuevas generaciones no tengan ningún referente positivo y todo se convierte únicamente en acciones específicas que van en contra de los intereses de la ciudadanía. Es una realidad que están viviendo y no conocen ningún otro tipo de ejemplo.

Podríamos decir también que el mal trabajo gubernamental es  a causa de la ausencia de valores, que no se respetan los sagrados principios de la honestidad y de la transparencia, pero sí en cambio ha prevalecido la ambición y la codicia.

Mahatma Gandhi decía que la honestidad está reñida con la acumulación de fortuna.

Prevalece en la mentalidad de los gobernantes una ambición desaforada que no admite límites y que todas sus acciones de “trabajo” están orientadas en la manera en que se allegarán recursos, sin importar las formas. El propósito es solamente acumular y agregar más y más dinero, sin importar que con estas acciones afectan a millones de personas.

Lo único que ha ocurrido es que la brecha económica se haya ido ensanchando y que cada día haya más pobres. En un país como México, actualmente más de 60 millones de personas se encuentran en esa categoría y así como va, es previsible que el número de la pobreza siga creciendo desmesuradamente.

A estos gobernantes no les importa la ideología. Están totalmente de acuerdo con los principios neoliberales que ampara al gran capital y hace florecer a la gran empresa en detrimento de las grandes mayorías y donde el Estado empieza a deslindarse de sus principales obligaciones y  argumenta que ya no existen recursos para pagar las pensiones, cuando ellos mismos se despachan con la cuchara grande y cuando renuncian a un cargo, aunque lo hayan desempeñado por un año, entonces se otorgan millonarias indemnizaciones.

Es la hipocresía en toda su manifestación. Para ellos todas las canonjías, pero para el pueblo, nada

Buscan destruir empresas del Estado para que, en su falaz argumento que no operan bien, aprovechen el río revuelto para consumar el crimen y luego hasta resultan socios de la nueva empresa que los adquiere, extranjera de preferencia para evitar cualquier sospecha.

Ernesto Zedillo, siendo presidente, destruyó el sistema ferroviario, principalmente de trenes de pasajeros y lo vendió a una empresa gringa, de la que ahora es consejero, la Southern Pacific.

La única esperanza que tenemos es que en breve plazo arriben gobernantes con una nueva mentalidad, pero sobre todo con principios y valores, divisa necesaria para cambiar el actual estado de ruina, material y psicológico, en que se encuentra el país.

No es casual que en todo este marco de gobierno que tenemos, corrupto y ambicioso, haya violencia, inseguridad y que el ciudadano común y corriente viva con el Jesús en la boca porque diariamente existen acciones depredatorias. Es una forma de mensaje para que se encierren en sí mismo y no hagas ningún tipo de acción crítica.

Hasta la década de los 90 México vivió una relativa paz social. Actualmente ya no sucede así. Por todo el país se saben de acciones violentas por todo el territorio nacional. Los grupos criminales han proliferado, pero la línea es tan delgada que ya no se sabe, en muchas ocasiones, de donde provienen los ataques.

Veracruz puerto está viviendo esos momentos álgidos. Cuatro estudiantes, dos de la Universidad Veracruzana y dos del Tecnológico, desaparecieron hace varios días y no se sabe nada de ellos. Entre ellos se encuentra la estudiante Génesis Deyanira Urrutia, alumna de excelencia. En una manifestación pública, el director de la FACICO, Marco Agustín Malpica, pidió e imploró que los regresen sanos y salvos.

EL 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

En este año volvió a recordarse una vez más el 2 de octubre de 1968, donde en la plaza de las Tres Culturas se consumó una de las grandes matanzas que degradó al estado mexicano al ofrendar la sangre de miles de personas indefensas, hombres, mujeres, niños, mascotas.

Es una marca que jamás se quitará el gobierno, entonces encabezado por Gustavo Díaz Ordaz y bajo la sospecha que Luis Echeverría, entonces secretario de Gobernación, fue quien maquinó toda esta acción tan burda como primitiva. Por mucho tiempo se quiso convencer a la opinión pública que francotiradores habían disparado contra los militares.

Esos francotiradores pertenecían a un organismo de gobierno y que fue conocido como el Batallón Olimpia, cuya identificación fue a través de un pañuelo blanco en la mano. Entonces, a la multitud le dispararon en una pinza trágica e inmolaron a inocentes en una cifra que aún no ha sido revelada. Se conserva, sin embargo, como una gran vergüenza nacional y que definió a un régimen autoritario y asesino.

Y hasta la próxima.

 

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