60 Segundos: * OSORIO CHONG Y MÁS DE SEIS AÑOS DE OLVIDO


¿Por qué hasta ahora vino el cardenal de Gobernación al sur de la entidad? Nadie lo entiende. Si va a frenar el avance de la delincuencia, qué bueno, que no es solamente la que ocurre en Minatitlán y Coatzacoalcos. El panteón en que se ha convertido el suelo estatal está en el sur, pero igual en el norte y el centro

EL VIEJO RÉGIMEN
NUNCA SE RENOVÓ

por Raúl González Rivera

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Nadie, a ciencia cierta, sabe a qué vino el dirigente nacional priista Enrique Ochoa Reza y menos que su dicho de que por falta de una “estrategia en la comunicación”, el priismo esté por extinguirse definitivamente de tierras veracruzanas.
Ni los propios priistas de la ciudad se congregaron en la concentración de masas, que con acarreados de diferentes partes de la entidad el viejo régimen quiso dar a la vista del ex director de la CFE el rostro de un priismo joven que no lo es, confiable, que tampoco, y que ha dado al traste precisamente con las grandes conquistas que la postrevolución mexicana legaría a las nuevas generaciones.
Corrían los años del sexenio que encabezó don Rafael Hernández Ochoa, cuando a Xalapa vino don Jesús Reyes Heroles y luego de sopesar las condiciones de quebranto y desencanto social que padecía ya la maquinaria del partido tricolor, el politólogo y uno de los tres líderes que nacionalmente hicieron de esa maquinaria un membrete eficaz en su condición de salvaguarda de los intereses partidarios de los mismos mexicanos (los otros dos serían Porfirio Muñoz Ledo y Manuel Sánchez Vite), el tuxpeño sentenciaría:
El PRI se renueva o muere. Y las hordas que encabezaba Gonzalo Morgado Huesca no le creyeron, le lanzaron tomates por la espalda al presidente nacional del PRI y a la manera de los pandilleros, esos jóvenes amamantados por el régimen Hernandezochoísta, provocarían que el señor Reyes Heroles abandonara inmediatamente las oficinas de Moreno y Ruiz Cortines y emigrara a la ciudad de México.
Desde entonces arreció la caída del priismo sobre tierras veracruzanas, dando pie a que apareciera una oposición partidaria en serio. Es encomiable que exista la pluralidad, porque sus políticos habrán de tratar de representar con una mayor significación sus papeles estelares y, por otro lado, despejaría el camino para que las mayorías, que generalmente suelen guardar silencio ante los problemas sociales, asumieran un ejercicio protagónico, asemejándose a lo que es la práctica democrática.
Es un proyecto que sigue pendiente de que poco más del otro 50 por ciento de ciudadanos, que no adoptan ninguna posición de cara a la celebración de comicios, se decida por fin a salir de sus casas y acudir a sufragar en las urnas electorales, porque está claro que no hacerlo puede acarrearle las condiciones de deterioro, desmoronamiento de las instituciones y la ausencia de credibilidad que hoy carga un gabinete completo de servidores públicos colocados contra la pared, porque simplemente incurrió en aras de la prepotencia y los excesos, en lacerar la voluntad popular y mentir con sus hechos a los postulados que dice defender de siempre el viejo régimen a través de su partido-agencia de colocaciones políticas del PRI.
Pero eso, como dice Ochoa Reza, de que todo se sustenta en la falta de una estrategia de comunicación, ¡pamplinas!, nadie se lo cree, hasta pareciera que la oferta que viene difundiendo Felipe Amadeo Flores Espinosa, al acordarse de que el priismo deba ser como una corriente partidaria “cercana a la gente”, suena a pura jalada, porque ya nada tiene que obsequiar la pandilla tricolor. Por favor.

* OSORIO CHONG Y MÁS
DE SEIS AÑOS DE OLVIDO

La inesperada visita al sur de la entidad veracruzana, por parte del secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, remueve en los recuerdos que Veracruz en los rubros de las finanzas, la violencia y la inseguridad fue olvidado cuando menos en los últimos seis años, con los saldos que llaman a una tragedia y verdadero drama.
Si las condiciones no las había, por qué tardó tanto la pretendida visita no de ahora sino que se remonta a poco más de seis años, es decir, cuando los cimientos del estado veracruzano comenzaron a cimbrarse en serio, por la violencia, la inseguridad, la alta criminalidad, como nunca se había experimentado sobre estas tierras.
El viejo régimen pierde a manos de un electorado harto y cansado de tener más de lo mismo como mandatarios y gobernantes.
Nadie puede negar que el estado sea un cementerio y, por añadidura, se haya convertido en un polvorín, con riesgo de estallar en cualquier momento, a semejanza de como ocurre en las ciudades iraquíes, en donde la violencia, el crimen y una guerra que no cesa han sentado plácidamente sus reales.
¿Por qué hasta ahora vino el cardenal de Gobernación al sur de la entidad? Nadie lo entiende. Si va a frenar el avance de la delincuencia, qué bueno, que no es solamente la que ocurre en Minatitlán y Coatzacoalcos. El panteón en que se ha convertido el suelo estatal está en el sur, pero igual en el norte y el centro.
Dijo Miguel Ángel Osorio Chong, uno de los tres secretarios que aparecen todos los días en la imagen bonita de la televisión (los otros dos son Aurelio Nuño Mayer y José Antonio Meade Kuribreña) que los veracruzanos tienen que ser muy precisos, porque no contaría la federación con los recursos suficientes para emprender una batida contra la delincuencia en su totalidad, con lo cual deja entrever que ésta última puede ser superior a los recursos con que cuenta el estado y que a través del gobierno pueda acometer y responder como la gente quisiera.
Si fuera como lo acusó el empresario Alejandro Martí, es decir, si no pueden, entonces que abandonen el barco y se vayan, que ya vendrán otros que puedan superar los males modernos y que ponen al país muchas veces de rodillas.
Y es que mucho se ha pedido en estas sufridas tierras que venga a poner orden la gendarmería nacional y nadie hace caso, al grado de que Veracruz vea con añoranza y envidia de la buena, cómo en todos los rubros, pero sobre todo el que tiene que ver con la seguridad pública, el régimen federal ha volteado sus ojos hacia el Estado de México, al grado de convertirse este último en un ejemplo para el resto país. ¿Qué le parece?

* PROMETE SER DE PELÍCULA
EL RETORNO DE ZHENLI YE GON

Pasaron ya diez años de que los tentáculos del poder judicial pretendieron sentar en el banquillo de los acusados al chino-mexicano Zhenli Ye Gon y no pudieron hacer, porque en esa época los gringos demandaron su extradición y la consiguieron, aunque en el país del Tío Sam su máximo tribunal de justicia determinó que no hay causa penal que perseguirle al personaje que seguramente volverá a hacer cimbrar sobre todo el escenario de lo público.
Cuando fue atrapado el empresario en la ciudad de México, la PGR le decomisó 205 millones de dólares, producto, se dijo, de la elaboración de fármacos prohibidos por la ley y que eran expendidos a la Unión Americana, lo que derivó en una demanda de extradición por parte de las autoridades judiciales ante México y que el régimen gobernante se los haya entregado prácticamente de inmediato.
El chino-mexicano de siempre negó ser un delincuente, menos un fabricante de drogas sintéticas para invadir el mercado norteamericano.
Zhenli Ye Gon pretendía conseguir la protección diplomática del Tío Sam, mediante el asilo político, pero no lo consiguieron sus abogados, los cuales han tenido que aceptar que en este momento se haya dado la extradición del empresario oriental-azteca y sea sometido a tribunales judiciales, en los que deberá defenderse de las mismas imputaciones que le hicieron los gringos, pero que al no encontrarlo como responsable de ninguna de ellas, lo dejaran en absoluta libertad.
Empero, un pedido de la justicia azteca para confinarlo en una de las cárceles de este lado del río Bravo, pondrá al empresario ante los jueces y con sus declaraciones bien podría provocar un cisma que entre las familias partidarias del PRI y el PAN, igual, habrá de aportar numeritos inesperados, como es el hecho de que Zhenli Ye Gon haya sido naturalizado mexicano por el presidente Vicente Fox, quien lo calificó de ser “empresario del año” en su momento.
Luego, en el sexenio de Felipe Calderón, el chino fue detenido, confinado en una cárcel azteca y le confiscaron la friolera de 205 millones de dólares contantes y sonantes, de los cuales nadie rindió ninguna aclaración o explicación, que por allí deben estar, aunque también se dijo que era una parte para pagar deudas de diversas campañas políticas.
La justicia estadounidense nunca lo pudo identificar como parte de una banda que se encargara de traficar con estupefacientes, así que lo dejó en libertad condicional dentro de suelo yanqui. Ya que el chino-mexicano demostró que en sus laboratorios se dedicaba a elaborar percusores para medicamentos de patente.
Obviamente, tampoco rindió pormenores de quienes cargaron con los 205 millones de dólares que sacaron de los cuartos de su residencia particular y menos que el chino-mexicano explicara sobre la identidad de quiénes depositaron semejante fortuna, para quién la resguardaría y qué políticos del régimen de Felipe Calderón la habrían de utilizar.
Con su extradición a México, seguramente servirá el retorno de Zhenli Ye Gon para otro escándalo de mayúsculos alcances, sobre todo porque involucra a la familia política del Partido de Acción Nacional.

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