Desde el rincón:Ética, rigor y responsabilidad social en el periodismo


periodistapor Celia Rosado Romero

por Celia Rosado, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicacion de la Universidad Veracruzana
por Celia Rosado, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicacion de la Universidad Veracruzana

En esta época turbulenta cuando la información policiaca se funde con la política, la preocupación de los profesionales de los medios de comunicación, es como informar a la sociedad. El compromiso establecido por los dueños y los periodistas para dar veracidad a la información, así como, la demanda de los informados para conocer los entornos del imaginario periodístico obliga a la ética y el rigor técnico de la redacción de los géneros periodísticos.
Tal párrafo lo publique el 3 de noviembre del 2014 en Cambio Digital, hoy en esta encrucijada de las elecciones en el país vecino entre el Donald Trump con su posición misógina y racista, que nos recuerda con el nazi Hitler con su bandera de la raza aria, y la demócrata Hillary Clinton, tiene vigencia la reflexión que en afirma la necesidad de ser puntilloso en lo referente al ejercicio periodístico.
A qué viene tal afirmación.
Pareciera que se ha convertido en una epidemia achacarle, o sea, culparlos a los medios de comunicación, entre los candidatos en las elecciones de su país, los resultados electorales. Cómo si dependiera de ellos que los votantes les favorecieran o los rechazaran en las urnas.
Resulta que sí no ganan es por culpa de los medios, es tal la afirmación que Donald Trump señaló en su pasado debate presidencia. Dijo “lo veré en el momento no lo decidiré ahora. Lo que he visto es muy malo. Los medios son tan deshonestos”. En clara alusión a que en los medios de comunicación han informado sobre sus “inclinaciones no muy sanas hacia las mujeres”.
La acusación de su posible derrota será porqué percibe que tales noticias le han repercutido en sus posibles votantes, sobre todo en el sector femenino, agredido por su sus conductas de tiempo atrás de menosprecio a las féminas.
Si hemos de consultar como en meses pasados al consultorio ético de Javier Darío Restrepo dependiente de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, qué aborda los indicadores que deben tener los periodistas para darles a sus lectores lo fidedigno de sus investigaciones en el entorno de lo que acontece en las esferas políticas, eso es como han actuado los periodistas que cubren su campaña y que indignan a Trump.
Se retorna a confirmar, la rigurosidad de la información es lo único que le dará la veracidad que se exige. Matizar la información no es lo que ayude a mejorar la imagen del quehacer político, sino por el contrario, se presta a las interpretaciones subjetivas que confluyen siempre en el sospechosísmo.
Retomamos a Fernando Savater en su texto “Nuevos Desafíos del Periodismo” sobre el tema, indica: no solamente es una técnica, y una estética. Es ética, técnica y estética de la transmisión de la verdad, de la revelación de la verdad y eso no se improvisa.
A lo que Trump no reconoce, para él sus palabras son la verdad única. Las que deberían de dar a conocer. Centrarse en sus opiniones como los pilares de las estrategias políticas, únicas. No admite, otro discurso. Consecuentemente, es el que deberá de ser publicado. Rechaza al periodismo como es el arte de transmitir la verdad. La verdad es, fundamentalmente, los conocimientos y la objetividad relevante en un campo determinado, lo que él objeta y le da tan preponderancia que será los culpables de su posible derrota.
Bajo su esquema la importancia que han tenido los medios de comunicación para dar a conocer a la ciudadanía norteamericana, envuelve a los periodistas en actores importantes para darle ambos postulantes, la posibilidad de brindarle al público información que le permita ser el bastón, el instrumento en el que el ciudadano se apoya para poder ejercer su deber, su función y su derecho como político.
Cómo diría Savater el periodista es un espía al servicio del ciudadano, y todos los ciudadanos son políticos. Por eso, el periodista debe ser leal a los hechos y a la crítica honrada. Eso es lo que hay que pedirle que sea un crítico informado y objetivo.
Ontológicamente, se señala en el quehacer profesional de los periodistas es la independencia del mismo y del medio. Es una condición necesaria para obtener la verdad y para fortalecer la credibilidad del emisor. Se es independiente, para ser libre.
Por último, valdría enfatizar como se ha referido en otros textos (Desde el rincón) está el indicador de la responsabilidad social, con el que medios y periodistas responden a la pregunta elemental: ¿informar, para qué? Se informa para bien de la sociedad, con el sentido de defensa y fortalecimiento del bien público. Lo cual le da a la profesión la investidura de la más alta dignidad y le genera la exigencia de la universalidad. En efecto, el periodista se sitúa por encima de partidos, etnias, religiones, sectas o grupos para dirigirse y servir a toda la sociedad. Cuando esta característica, unida a las otras dos, se percibe en una pieza periodística o en un proceso informativo, se está ante una información de alta calidad, a la vez técnica y ética.
Ambos brindan lecciones para aplicarse en los tiempos electorales que arribaremos a escasas semanas.

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