Desde el rincón: Los “Millennials” serán los nuevos gobernantes


gabinete-yunes-linarespor Celia Rosado Romero

por Celia Rosado, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicacion de la Universidad Veracruzana
por Celia Rosado, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicacion de la Universidad Veracruzana

El arquetipo señado a los jóvenes nacidos entre los años 1981 y 1995 con edades entre los 20 y 35 años, cómo grupo social, repercutirá en las próximas elecciones, tanto como votantes como frente a la toma de decisiones en secretarias, direcciones, y otros cargos gubernamentales, federales, estatales y municipales, razonablemente deberán ser considerados, porqué pueden ser los que marquen la diferencia, para retomar rumbos diferentes a los que ahora prevalecen en la política.
Las características y necesidades con un rango especial, producto de una generación digital, ya se asomaron en las decisiones del grupo que arropará al nuevo Gobernador del Estado de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, con los cargos designados que habrán de cubrir su íntimo círculo: Comunicación Social, Secretario particular, Secretario Privado, Coordinador de Giras, Coordinadora de Relaciones Públicas, Coordinadora de Atención Ciudadana y Gestión, Secretario Técnico de la Oficina de Gobierno.
La esperanza es que el equipo de jóvenes no se convierta en un dolor de cabeza al ejercicio de los dos años de su gobierno, como le sucedió al Presidente de la República con sus nuevos jóvenes que levantarían la imagen del PRI, en las entidades federativas, con sus nuevos rostros, y aquí en lo local los “niños de la fidelidad” que heredó el pasado gobierno, no dieron buenos resultados.
Todavía, falta saber cuáles funcionarios de niveles superiores, jóvenes o con carrera política, serán los que le ayuden a sacar el buey del atolladero, como son arcas vacías, deudas, inseguridad, delincuencia organizada, y todo los que el lector apunte en la lista.
A decir de la consultora Deloitte para el 2025 tal sector poblacional representará el 75 por ciento de la fuerza laboral del mundo, por tanto, será no sólo la futura generación de consumidores sino que serán los que puedan mover el péndulo de las elecciones de un país. Los rasgos tipificados de tal generación son: impacientes, malcriados con un título académico, lo que los hace más difíciles de convencer en discursos con retoricas superfluas y escépticos a creer en las promesas acostumbras en las campañas electorales.
Por ser consumidores de las redes sociales están mejor informados, que otros sectores poblacionales, la consecuencia es que los eventos circulen por el hiperespacio con velocidad supersónica, difícil de parar. He ahí, el porqué de convencer a la ciudadanía de un buen gobierno si los que se lee no coincide con lo que se dice.
Los expertos enfatizan un cambio generacional de los objetivos en la población joven a partir de la dos última década del siglo XX a la actualidad. Como dato curioso existe una diferenciación entre los varones y las mujeres. En qué sentido, para el hombre al llegar a los 30 años pensaba, haber cumplido sus estudios profesionales, en una familia (casado e hijos) con un empleo y beneficiosos sociales, y en el caso de las féminas estar casadas y con una actividad laboral que podría ser producto de estudios de nivel universitario o no.
Actualmente es diferente. El matrimonio no es una opción para ambos géneros. En cambio el estudio forma parte de su formación académica. Uno y otro tienen influencia social y aspiran a ser parte de las esferas empresariales o gubernamentales. La bandera es la demanda de la igualdad de oportunidades.
Su toma de decisiones con respeto a los candidatos, para este sector poblacional, toma muy en cuenta la tecnología. Seguramente, éste conocimiento es de los nuevos gobernantes que buscan en las redes sociales, su apoyo.
Es posible que tal intuición fuera la razón del cambalache de formato de Enrique Peña Nieto para dar su informe anual. Qué por cierto no fue acertado al convertirse en un show organizado para su lucimiento. No se creyó la espontaneidad de los invitados ni de sus cuestionamientos.
La dificultad que enfrentan para encontrar un empleo que los satisfaga y poder hacerse de una vivienda propia es parte del descontento que prevalece en ellos, los hace más incrédulos y críticos, a las promesas gubernamentales.
Recapitulando, son dos panoramas que se presenta, los que sean llamados para ocupar posiciones políticas y los que serán los futuros votantes, bajo tal perspectiva, las aristas son motivo de reflexión.
Unos nos gobernaran, otros inclinaran la balanza a los aspirantes inscritos en las boletas en la elección del próximo año a las alcaldías en el estado de Veracruz.
La conseja dice que es mejor escucharlos, y no arrepentirse después, así que ser muy selectivos para no errar en la elección de los nuevos funcionarios estatales.
Olvídense de los dichos campiranos, ejemplo: votarían hasta por una vaca dormida.
O qué los nuevos rostros por su edad son lo mejor.
Menuda tarea se le espera al titular del ejecutivo estatal, Miguel Ángel Yunes Linares.
Pero, bueno él lo busco.

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