Desde el rincón: ¿Qué se espera con el nuevo gobernante?


por Celia Rosado Romero

por Celia Rosado, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicacion de la Universidad Veracruzana
por Celia Rosado, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicacion de la Universidad Veracruzana

Entre las horas, minutos y segundos contados para terminar el sexenio de Javier Duarte de Ochoa que finalizó el interino Flavino Ríos Alvarado, sin una respuesta concreta del Presidente Enrique Peña Nieto para darle rumbo a la entidad, Miguel Ángel Yunes Linares entra de lleno a tomar las riendas del estado.
El panorama es: clima de inseguridad, quebranto económico, una sociedad hastiada de leer diariamente en los medios de comunicación cómo se despacharon con la cuchara grande los funcionarios, y que además andan de la “seca a la meca”, perseguidos por la Procuraduría General de la República (PGR) pero, otros ni siquiera preocupados, a pesar de tener ordenes de aprehensión, sintiéndose seguros de que el brazo de la ley no los alcanza.
Los delitos, de que se les acusan, van desde prestanombres, crear “empresas fantasmas” ,lavado de dinero, sin contar como abusaron del poder utilizando sus cargos para recibir dádivas por extender permisos, tanto en concesiones de taxis como a constructoras, salvando las obligatorias convocatorias para ser signadas, sin cumplir los requerimientos marcados por ley.
A ello, no escapó la Comisión Estatal de Atención y Protección a Periodistas de Veracruz, un organismo creado por el gobernador con licencia, y que tuvo siempre la desconfianza de los reporteros al no cumplir con las expectativas que se esperaban. Supliendo a la anterior organización en época fidelista, hoy se encuentra en el ojo del huracán para demostrar en que se gastaron los millones de pesos presupuestados.
Enumerar lo que se sabe públicamente es infinito, hasta el funcionario en el último nivel de mando salió beneficiado, incluyendo a secretarias de las dependencias. Consecuentemente, los nuevos burócratas, nombres lanzados a la opinión pública, a oficializar sus posiciones dentro de algunas horas, tiene por delante junto a Yunes, una tarea que no dejará a muchos satisfechos, sin embargo, existe la esperanza que sea mejor que los dos sexenios pasados.
El por qué. La ilusión se basa en las declaraciones externadas durante la campaña para la gubernatura.
Se dice en el argot cotidiano que la esperanza nunca muere y que sin ella no hay futuro, es lo que fundamenta la posibilidad de salir a flote de la hecatombe e inseguridad, económica, social y política que sufre el estado de Veracruz.
El primer paso será conocer con certeza quién acompañara al Gobernador del Estado y sobre todo, los antecedentes que conlleva cada uno de ellos, considerando que habrá de chile, manteca y miel, lo que significa la pluralidad partidista de ellos y su verdadero interés en cumplir las encomiendas.
Desafortunadamente, la historia ha demostrado que los políticos se “marean” al ingresar en las filas de la estructura gubernamental, con cargos públicos al asumir el poder y recibir las lisonjas de los que lo rodean, con el objeto de ser beneficiados. Diría la abuela “tener un pedazo del pastel”.
Segundo paso, cumplir su promesa de encerrar a todos los saqueadores de las arcas gubernamentales, pero no sólo de los “peces chicos” sino a los autores intelectuales que llenaron sus cuentas bancarias, se hicieron de propiedades en territorio nacional como en el extranjero, no dejar títere sin cabeza, lo que le dará credibilidad para manejar el gobierno.
Tercer paso, trasparentar los recursos enviados por la federación y los recaudados por el estado. Nada hay más importante que demostrar en qué se gasta el dinero de los contribuyentes. Olvidarse de “la licuadora”.
Además resulta inadmisible que un cargo público devengue cientos de miles de pesos, mientras un trabajador apenas reciba uno o dos salarios por laborar 8 horas diarias siete días a la semana. Una injusticia pues el primero es servidor público que es pagado por el ciudadano con sus impuestos.
Los presupuestos destinados a dependencias de salud y educación son reducidos en relación a la verdadera demanda de las necesidades y otras, ejemplo partidos políticos o estructuras avocadas a las elecciones, se incrementan desmedidamente. De ahí que los honorarios se disputen con saña para hacer reflejo de “vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.
La sociedad veracruzana no cree en nada, de ahí, la continuidad de las manifestaciones de los inconformes por no recibir sus pagos en tiempo. Maestros, pensionados, industriales, comerciales, agencias de viajes, hasta burócratas se anexaron a la voz de la lucha por sus salarios.
Una reflexión y una pregunta nace producto del acontecer: ¿por qué el poder corrompe?
Los estudiosos de la psicología, sobre todo de la condición humana, revelan que el nivel de autoridad para una persona es ser reconocida, y conforme trascurre el tiempo se torna autoritario y humilla a sus semejantes. Asimismo, su teoría se relaciona con la aspiración de todos por tener poder.
Lord Acton, refirió el siglo pasado,. “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Aplica a todos los duartistas y fidelistas.
Dentro de dos años sabremos si le aplica a los yunistas.

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