VÍCTIMAS DEL 5 Y 6 DE JULIO DE 1922: LA MASACRE DE INQUILINOS EN VERACRUZ


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Herón Proal y las aguerridas mujeres veracruzanas que formaron el movimiento inquilinario en el puerto jarocho, barridas por la represión del gobierno en 1922

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

Ciudad y puerto de Veracruz. Noche del cinco de julio de 1922.

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Por Adolfo Roberto Pérez Valdés, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Llueve torrencialmente, la oscuridad es casi total, el fluido eléctrico está suspendido, los habitantes de la Veracruz creen que es por causa de la tormenta. Los inquilinos en huelga corren a guarecerse al interior de su sede sindical, en el número 5 ½ de la calle de Francisco Landero y Coss, inmueble ubicado entre Vicario (hoy Mario Molina) y Manuel Gutiérrez Zamora.

Decenas de inquilinos hacen guardia dentro y fuera de la sede, cenan tamales y café negro para espantar el sueño. Ha sido un día aciago y cruento, pocas horas antes, a tres calles de allí, tropas federales impidieron realizar una concentración popular convocada por el Sindicato Revolucionario de Inquilinos en el parque Francisco Ferrer Guardia (rebautizado como parque a la Madre, en la esquina de Madero y Arista. Ferrer Guardia fue un pensador anarquista cuya obra influyó en el perfil de Herón Proal Islas).

El coronel Aarón López Manzano había demandado la dispersión de la multitud que respondió a la convocatoria, la masa encolerizada rechazó el emplazamiento militar.  Contrariado el jefe militar ordenó avanzar a la tropa y sobrevino el enfrentamiento, en la reyerta son heridos dos soldados. Más tarde fallecerían a raíz de las lesiones y heridas causadas por cuchillos y palos.

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Aspecto de un patio de vecindad en el puerto jarocho, donde el movimiento inquilinario de Herón Proal, luchó para constituirse en un sindicato pro defensa de las altas rentas en dichos conjuntos de viviendas populares. El gobierno acabó con el movimiento, a sangre y fuego, en 1922

López Manzano no necesita nada más para acusar de un delito grave contra Herón Proal Islas, líder del Sindicato de inquilinos. La tropa subordinada al coronel López Manzano, después de la escaramuza del parque Ferrer Guardia, retornaría al cuartel Morelos en el inicio de la avenida Independencia.

Pero desde la arboleda de enfrente, los clientes del merendero de Lucano observan curiosos que aparte del movimiento de tropas en cuartel hay una concentración inusual de civiles y policías armados.

Al fallecer el subteniente Valtierra y el teniente Varela, los soldados heridos en la reyerta del parque Ferrer Guardia, el coronel López Manzano demanda del juez de distrito, licenciado Cárdenas Mac Gregor liberar orden de aprehensión contra Herón Proal Islas acusándole de ser el instigador y organizador de la concentración.

Presto el juez accede al pedido del coronel, aislados y perseguidos por los personeros de los poderes locales del municipio, del estado y de la federación los dirigentes del Sindicato Revolucionario de Inquilinos buscan el beneficio del amparo legal ante los atropellos en marcha. El tiempo obra en su contra.

En el cuartel Morelos más de quinientos soldados de los batallones 32 y 39 de la Secretaría de Guerra y Marina aguardan órdenes, el coronel López Manzano y el mayor Eulogio Hernández instruyen el despliegue por la ciudad de las tropas. Los acompañan civiles y policías armados. Es casi medianoche e inicia una fuerte tormenta, la energía eléctrica cesa.

Las tropas salen del cuartel Morelos y se dividen en dos grupos, uno pasa frente al merendero de Lucano (el lugar está desierto) y rodea el parque Juárez avanzando a la calle de Valentín Gómez Farías. El otro grupo camina hasta la avenida Francisco Madero para enfilar por allí hacia Vicario y Zamora.

Su propósito es evitar los grupos de inquilinos que hacen guardias por las calles a la entrada de los patios y vecindades en huelga, pretenden la captura de Herón Proal Islas que se halla refugiado en la sede del sindicato. La lluvia inunda las calles empedradas.

El grupo que se desplaza por Gómez Farías ha rebasado el baluarte de Santiago y rodea la Escuela Naval Militar, de esa manera evitarían la presencia de los inquilinos en el parque Ferrer Guardia, su marcha pasa a un costado del mercado de Pescadería y sale a Landero y Coss.

Están a dos cuadras del número 5 ½ sede del Sindicato Revolucionario de Inquilinos promotor de la huelga de pagos de arrendamientos a los propietarios de las vecindades y accesorias, en su mayoría de ascendencia y nacionalidad españolas.

Una de esas familias es de apellido Toca, propietaria además del café La Parroquia.

El cerco a la sede del sindicato está iniciándose.

 

TERROR Y MUERTE

 

A la entrada del 5 ½ de Landero y Coss los inquilinos que están en vela permanecen imperturbables bajo el aguacero, de pronto observan movimientos inusuales hacia el mercado de Pescadería. Las siluetas a la distancia son inciertas, la tormentosa noche cubre los movimientos constantes de la tropa en su avanzada.

Finalmente, los soldados son descubiertos por los relámpagos que iluminan a destellos las penumbras de las calles de la Vera Cruz. Las tropas solo tenían cuatro días de su llegada al puerto desde Chiapas trasladadas por ferrocarril, por Zamora y Vicario aparece el resto de la tropa salida del cuartel Morelos, el cerco a la sede sindical se completa.

Las tropas son acompañadas por elementos de la policía y diversos civiles.

Sorprendidos, los inquilinos que hacían guardia penetran de prisa y otro resto se queda en el exterior. Optan por no oponer resistencia a la detención, ante la amenazante presencia de soldados, policías y civiles armados que los rodean y los superan en número.

Entre los detenidos hay numerosas prostitutas y trabajadores jornaleros de los muelles, muchos de ellos son de ascendencia africana. Son los marginales de la ciudad y los que están más comprometidos, son mayoría dentro del sindicato, comparten la huelga de pagos de las rentas, incluyendo el propósito de separarse de la antigua ciudad y renacer en una sociedad aparte, en las zonas despobladas como la agreste y arenosa Pocitos y Rivera y los humedales de Tembladeras.

En sus arengas Herón Proal perfilaba esa nueva sociedad libre de los españoles casa tenientes y acaparadores de propiedades urbanas y rurales, de curas y sacerdotes católicos casi todos procedentes de España también. Libre además de los vicios de la antigua ciudad, uno de ellos el consumo de heroína.

Pero no todos los inquilinos estaban en huelga ni se vinculaban al Sindicato. Estos inquilinos eran objeto de escarnio por los sindicalistas, quienes llamaban Burgueses a los que pagaban la renta. Carmen Domínguez Barrán, vecina de los sindicalistas vivió ese escarnio.

Esta noche la ciudad vivía un nuevo y traumatizante vuelco en su sociedad.

En menos de doce años atestiguaba:

  • Las celebraciones del Centenario con la inauguración de las diversas obras del puerto.
  • La salida apoteósica del general Porfirio Díaz, el anciano expresidente que partió al exilio europeo.
  • La invasión y bombardeo del ejército norteamericano.
  • La masiva despedida y entierro del cadete Azueta, herido en el transcurso de la invasión norteamericana.
  • La posterior ocupación de la ciudad y su gobierno por varios meses en manos del invasor.
  • El desencadenamiento de una acelerada inflación tras la retirada de las tropas norteamericanas.

Los chinos son otro sector ajeno al movimiento, viven en sus lavanderías y cafés, en sus huertos avecindados en las proximidades de la laguna de la Hormiga. Dicha laguna alimenta al rio Tenoya. (Vasto cuerpo de agua desecado, actualmente es asiento de la gasolinera Los Cocos y el hotel Papagayo).

El mayor Eulogio Hernández reclama a los guarecidos en la sede sindical que se entregue Herón Proal Islas pero las puertas no se abren, los soldados y a su lado los policías y civiles

armados asaltan el inmueble. La fachada empieza a recibir los impactos de los disparos continuados, las balas destrozan paredes, cristales y madera de las ventanas y puertas.

El terror reina y nadie puede escapar, la única salida da a la calle, las descargas no cesan. La oscuridad es total, llanto, gritos, clamores. Todo se confunde. El horror y la muerte no sólo pernoctan en Landero y Coss, los bastiones del Sindicato Revolucionario de Inquilinos son atacados también, la acción es combinada con soldados, policías y civiles armados.

Patios, accesorias y vecindades son allanados, se detiene y ejecuta en el acto, los cadáveres son llevados en carretas fuera de la ciudad, la lluvia prosigue, el ataque a la sede sindical cesó al entregarse Herón Proal. Allí y por diversas partes de la ciudad se levantan cuerpos exánimes, el policía Fernando Otáñez haría público el hecho pero se retractaría y saldría de la ciudad.

Los cadáveres serían tirados al litoral, en Playa Norte y de Villa del Mar en donde el oleaje del mar es alto son arrojados cuerpos de mujeres y hombres, los tiburones darían cuenta de los restos. Más cadáveres son llevados a la guarnición militar de la estación Inalámbrica (parque Zaragoza) allí los sepultan clandestinamente.

Herón Proal Islas y decenas de inquilinos detenidos esa noche y madrugada serían procesados y permanecerían en prisión, varios años después Herón retornaría a Veracruz tras su reclusión en la ciudad de México. En 1926 al lado de Inés Terán, la nueva secretaria general del Sindicato Revolucionario de Inquilinos divulgaría en manifiesto el número de las Víctimas del 5 y 6 de julio: 150 muertos.

El mismo manifiesto lanza la acusación de colaboración en la masacre contra dos miembros del sindicato; Ezequiel Mateos y Carlos Basáñez Rocha, éstos habían sido vistos esa madrugada acompañando a las tropas venidas desde Chiapas.

Hoy el 5 y 6 de julio de 1922 se olvida, incluyendo los nombres de las 150 vidas truncadas esa noche.

  • La presente es una narración libre basada en el libro EL MOVIMIENTO INQUILINARIO DE VERACRUZ. Autor Octavio García Mundo y del artículo de prensa del licenciado Isidro Bello.

En memoria de Carmen Domínguez Barrán (mi abuela materna) y José Carrasco Flores, amigo y partidario del anarquismo.

Publicado originalmente en: https://incrospido5.wordpress.com/2016/10/08/victimas-del-5-y-6-de-julio-de-1922/

 

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