Abriendo Brecha: El mismo plan


repsolpemexPor: Héctor Saldierna

Por Héctor Saldierna  Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la  Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En las encuestas recientes que se han publicado para conocer el pulso de la población en torno a la aprobación del presidente Enrique Peña Nieto, éstas no le otorgan más de 4 puntos y cada vez la tendencia es hacia la baja. Quiere decir que muchas de las acciones que realiza el gobierno federal han propiciado un permanente enojo social.

A pesar que se ha demostrado plenamente que no hay satisfacción con los resultados, no se ha aplicado ninguna acción correctiva y siguen haciendo lo mismo. No cambian, porque seguramente estiman que tienen absolutamente la razón y nadie les puede decir lo contrario.

El reconocido científico Albert Einstein, decía que sí sigues haciendo lo mismo, con los mismos resultados, entonces cambia el procedimiento para cambiar los resultados.

Si en algo se caracteriza un gobierno es precisamente por su aparato de inteligencia que le permite conocer el pulso de la población, sus sentimientos y saber de qué manera podría cambiarse esa percepción.

El afamado político Fernando Gutiérrez Barrios, solía decir que sí el pueblo dice que es de noche, siendo de día, entonces es tiempo de prender las farolas.

El pueblo es el que determina las grandes decisiones. No se puede gobernar a sus espaldas, porque tarde o temprano se las cobrará en toda su magnitud. Ningún gobernante puede llevar a efecto acciones si no tiene el punto de vista de la ciudadanía.

Hacer lo contrario, evidentemente va provocando una irritación social que, en algunos casos, llega a transformarse en los grandes movimientos sociales. El periodismo crítico y comprometido tiene esa misión precisamente de denunciar y señalar las anomalías.

En México, desde 2000, han muerto cerca de 200 periodistas, cifra que no es comparable al siglo XX, donde había dominado un solo partido político, pero que no llegó a grandes extremos, salvo la dolorosa noche del 2 de octubre en Tlatelolco.   Y algunos otros capítulos.

Sin embargo cuando llega la democracia en el 2000, paradójicamente empezaron a generarse magnas agresiones hacia la población y hacia el país. Los tecnócratas instalados en el poder, con el signo de pesos en su conciencia y filosofía de vida, empezaron a planear un rumbo diferente para el país que, paulatinamente, lo ha llevado hacia su degradación.

México, lejos de avanzar, ha incrementado la masa de pobres al grado que actualmente  suman más de 60 millones de personas en la pobreza y es previsible que el número siga creciendo, merced a las políticas públicas que han implementado, lejos de las consideraciones sociales hacia la comunidad.

La clase política que ahora detenta el poder ha deteriorado las condiciones de bienestar de la población y de la clase trabajadora. En su irrefrenable delirio impuso las reformas estructurales, apoyado en un pacto firmado por el PRI, PAN y PRD, cuya única misión es favorecer a grupos empresariales y dejar en la calle a miles de personas en el desempleo y en el desamparo.

Han comprometido el gas, el petróleo y la electricidad, violentando los argumentos jurídicos y constitucionales que amparaba la Constitución de 1917, cuyo objetivo era preservar el patrimonio de la nación. Pemex, la gran empresa ideada visionariamente por Lázaro Cárdenas, había articulado un gran proyecto en donde se fraguaron los ingenieros y técnicos que habían avanzado tecnológicamente y obtenido grandes éxitos en la Sonda de Campeche a través de la explotación del hidrocarburo.

Si algo no sabía Pemex, simplemente se mandaba a capacitar a sus ingenieros al extranjero y se obtenía el conocimiento. Pero jamás podría ser admisible que vengan empresas del exterior a llevarse la riqueza de los mexicanos, manejado oficialmente como sus utilidades.

Hemos retrocedido históricamente. Y lo que se había avanzado, ahora lo hemos perdido. Se llega al cinismo, de leer portadas como: México sedujo a grandes petroleras, en alusión a la obtención de contratos de parte de empresas extranjeras como Chevron en las rondas de licitación.

Algo que se había superado, ahora empezamos por el principio. Vendrán ahora las grandes batallas nuevamente. Porque en México todavía hay patriotas. Si no, al tiempo.

 

Y hasta la próxima.

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