60 Segundos: * EL FERVOR GUADALUPANO SOSTIENE LA FE DE MEXICANOS


peregrinos-guadalupe*por Raúl González Rivera

FLAVINO PROMETIÓ, PASÓ
UN MES Y NO CUMPLIÓ

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La desastrosa situación financiera y de credibilidad que el régimen anterior heredó a los veracruzanos, se dice que no encuentra paralelo, pero la ciudadanía sigue a la expectativa de que aquella montaña de billetes que se llevaron unos cuantos, sean devueltas a las arcas del tesoro público.
Julen Rementería ya dio los primeros pasos para contrarrestar las dudas sobre un ejercicio –el presente– con realizaciones materiales, al anunciar que el Túnel Sumergido podría entrar en operaciones en los primeros meses del año 2017, que se iniciarán nuevas obras para las cuales augura que todas se concluirán en tiempo y forma y confirmaría que las obras inconclusas serán terminadas.
Sin duda se trata de un excelente anuncio, al cual paralelamente aparece el enorme listado de acreedores y prestadores de servicios al régimen que se fue y que no pagó. Lo mismo es lo que reclaman empresarios, que proveedores, académicos y agencias de viajes.
Vaya, hasta el IVEA fue denunciado penalmente ante tribunales judiciales por incurrir en una probable administración fraudulenta, a través del patronato que rige en la misma institución, por servicios que firmas privadas le prestaron al organismo estatal, en la difusión de programas alusivos a la alfabetización de ciudadanos iletrados.
Cuando Flavino Ríos Alvarado asumió la conducción del gobierno estatal, anunciaría que buscaría pagar a todos sus acreedores y no lo hizo, como también informaría que dejaba en caja de caudales el suficiente dinero para cubrir los compromisos de fin de año en lo que hace a salarios, aguinaldos y demás prestaciones tanto para burócratas, como maestros, pensionistas y otros, lo cual se ha cumplido a medias.
Es decir, que el gobierno de turno arranca de cero, lo que al grueso de gobernados mantiene con el Jesús en los labios, pues el gobernante interino, en el afán de irse con tranquilidad a su casa, prometería hasta lo imposible, como se puede comprobar con los anuncios cotidianos, en el sentido de que en cada uno de los cajones receptores de recursos públicos, el saqueo operó de forma descomunal.
Veracruz está por entrar a la segunda parte del mes de diciembre y el ex gobernador prófugo, de cuyo paradero lo ignoran inclusive las distintas policías, con todo y los aparatos de investigación científica que gustan lucir en las paradas cívico-militares en fechas conmemorativas, así como tampoco a los cinco legisladores federales y los dos locales que, según se ha contado, hasta en exceso de su participación en este affaire multimillonario, se les ha podido tocar, bajo el argumento de que hay un fuero constitucional que los protege, en el sentido de ser siquiera molestados con el menor interrogatorio.

* EL FERVOR GUADALUPANO
SOSTIENE LA FE DE MEXICANOS

En la hora presente, la fe se pinta en el rostro de millones de mexicanos, como la única señal para seguir confiando en que este país saldrá adelante con todo y las penurias, artificiales unas y generadas otras, por la perversidad de los políticos con rumbo al porvenir inmediato.
De rodillas, madres de familia, padres desesperados porque no tienen empleo, jóvenes que en general son incrédulos, son avistados con los ojos fijos en la Virgen Morena del Tepeyac, en franca entrega de sus pensamientos para demandarle la ayuda que no llega y que, año tras año, le refieren sus horas de peregrinaje para poder llegar hasta los recintos en donde la imagen de la Morenita se yergue para recibir a todos aquellos que tienen como único asidero para continuar en este valle de calamidades.
El desfile de camioneros, automovilistas particulares, taxistas, conductores del servicio urbano y decenas y decenas de ciudadanos y familias completas de a pie, bajaron de la montaña de la ciudad, descendieron en una caminata de horas para llegar, en el caso eminentemente local, a las inmediaciones de la iglesia de El Dique, para rendir su homenaje a la Virgen de Guadalupe.
Los vendedores de infinidad de imágenes y otros “suvenirs”, alusivos a la gran fiesta de la Virgen de Guadalupe, se agolpan a las puertas de la iglesia más conocida como de El Dique, la cual luce hermoseada recientemente con la rehabilitación y ampliación de sus espacios, para en esta ocasión recibir a los miles de feligreses.
Rostros sin expresar nada, quizá metidos sus cerebros en las tantas recámaras del sentimiento y las creencias humanas. Pero también las marcas surcando las frentes y los labios de mujeres ansiosas de ingresar al edificio parroquial, con la esperanza de que las escuche la Virgen Morena, como dijo doña Sarita López, acompañada por su esposo, sus cuatro hijos y nueve nietos. Todos en señal de absoluto respeto y alegría en sus miradas, porque esta primera vez en sus vidas se cumplió el deseo de la familia.
Más allá se escucha el lloriqueo casi imperceptible de la mujer que busca el consuelo ante la enfermedad que asola a su hijo. Le pide que con su misericordiosa ayuda, le quite la leucemia que, a decir de los médicos, puede acabar con su vida y apenas anda en los doce años de edad.
Y como estas gentiles almas, decenas y miles, que creen en la Virgen de Guadalupe, rindiéndose como todos los 12 de diciembre el homenaje póstumo cariñoso, entrega, con la fe puesta en la Morenita, y en nadie más.
Los pobres piden que llegue el sosiego a los hombres públicos y que roben, pero que lo hagan con medida.
El país –observa un caballero profundamente creyente–, está cayéndose a pedazos, no confiamos en nadie que sea del gobierno, pero algo tiene que ocurrir que detenga toda esta vorágine de atracos y crímenes. Es justo que el país recobre la fe y qué mejor que empezando por hacerlo viniendo a rendirle tributo a la Virgen Morena. Refiere don Carlos Hernández Salgado, jefe de una familia, en la cual cinco son sus hijos, y para ellos ve con marcadas dificultades el menor ascenso a tener una vida con oportunidades seguras.
Son las horas de la madrugada, el frío cala los huesos y las ansias de beber un atole hacen trizas los estómagos de los muchos que van hasta la vendedora que lo tiene en gigantescas ollas, para poder ofrecerlo a todos aquellos que lo sientan en este homenaje a la Morenita, le dicen. Y los hay de maracuyá, tamarindo, piña y fresa, elaborado con agua y con leche.

* VUELVEN LOS CARRITOS,
JALADOS POR CABALLOS

En reciente fecha, el alcalde Américo Zúñiga anunciaría con un gran acierto la puesta en servicio de una flotilla de carros jalados por motocicletas en lugar de los recolectores de basura tirados por caballos, en aras de mostrar algún respeto para la vida y sufrimiento obvio de los equinos y, sobre todo, que una ciudad con bajadas y subidas como es Xalapa, les resulta menos que expuesta para su propia existencia y la de los demás ciudadanos.
Sin embargo, el retorno de los carros recolectores de basura está otra vez en las calles y avenidas, no periféricas como se ha rumorado, sino que en las arterias que conforman inclusive el casco histórico, lo cual impone una pena ajena, porque la explotación de los equinos en momento alguno revela que se les tenga alguna consideración y respeto.
Llueve o truene realizan su faena, aunque sirven eficientemente para sustituir la inexistencia de suficientes camiones recolectores de basura, como es de sobra sabido que está ocurriendo en nuestras calles y avenidas. Empero, la explotación de los animales es brutal y su premio es únicamente proporcionarles su comida, para que aguanten y sigan en su faena cotidiana.
Es cierto que el parque vehicular de la limpia pública hace años que no cambia unidades ni se enriquece con nuevos camiones.
El último alcalde que consiguió que particulares donaran algunos camiones recolectores, fue Armando Méndez de la Luz, pero desde entonces, el rubro lleva a cabo sus operaciones con graves y marcadas deficiencias.
Su irregularidad tiene que ver con la ausencia de la recolección hasta cuatro y cinco días por semana, como viene ocurriendo en una docena de colonias que circundan al corazón de Xalapa. En los más de 20 fraccionamientos de Las Ánimas, la recolección se lleva a cabo tres veces por semana.
Pero en gran parte de la ciudad los carritos improvisados movidos por una motocicleta, habían resuelto en gran medida esta ineficiencia en un servicio público que es prioritario, debido a que tiene que ver con un entorno saludable y de imagen, sin embargo, este servicio algo viene enfrentando, que de nueva cuenta vuelven a aparecer los caballos jalando las carretelas en cuestión.
El ayuntamiento, en este concepto hizo una inversión considerable para satisfacer una exigencia social y de salud pública, empero sus beneficiarios algo tienen que explicar, por qué volvieron a los carros jalados por caballos. Esperemos.

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