60 Segundos: SI SE PERMITEN GASOLINAZOS, SOBREVENDRÁ FUERTE ESCALADA


Por Raúl González Rivera
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SI SE PERMITEN GASOLINAZOS,
SOBREVENDRÁ FUERTE ESCALADA

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

México no es productor de gasolinas, no obstante que cuenta con los pozos petroleros que generan el crudo que la nación más poderosa engulle, para industrializarlo y después vender sus diferentes productos al consumo de las naciones del resto del planeta.
El país, hacia el año de 2011, habría ingresado 49 mil millones de dólares por la exportación de petróleo. Entonces había dinero suficiente para pagar una gasolina cara. En 2016 apenas obtuvo 15 mil millones de dólares por la misma venta del crudo al exterior.
Esta es una de las razones para que se dejara de subsidiar la gasolina y consecuentemente se estén dando las alzas que mantienen en un hilo las esperanzas de los mexicanos, porque este 2017 sea un año que les brinde mejores oportunidades de alcanzar la vida buena a la que está obligado a dar el estado mexicano.
Sin embargo no es así y el régimen mandó al ruedo de las explicaciones al dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, quien a nadie convenció con sus supuestas explicaciones con que se pretende justificar el alza brutal, que no sólo ocurrirá en los carburantes, sino que alcanzará seguramente a los productos de la canasta básica, y con esto asestar el golpe casi mortal a la economía doméstica.
Por supuesto que inmediatamente a ese impacto sobrevino el enojo popular, el cual ha quedado de manifiesto con la celebración de protestas, plantones y caravanas de repudio a dicha alza, condenando de paso, si es que es así, a la llamada reforma energética, la cual había advertido que contrariamente a lo que está sucediendo con el oro negro, el país se las vería menos negras.
Como consecuencia de todo esto, el daño económico pareciera no tener una salida airosa a la vista.
Y es que detrás de los incrementos en los carburantes, se encuentra la escalada que se aproxima en todos los productos de consumo básico y generalizado. El incremento al salario mínimo de 80 pesos diarios, prácticamente se pulverizó, dejando en estado de absoluta indefensión al grueso de una población que necesariamente exige de sus gobernantes actitudes que llamen al patriotismo y la defensa de los recursos de extracción nacionales.
Este país padece ya de 62 millones de pobres en extremo, a los cuales no les alienta ninguna explicación institucional, por más que insista el dirigente del PRI, Enrique Ochoa Reza.
Al grueso de la población no le contenta saber que en este México del año 2017 le acompaña la secuela de exigencias y necesidades materiales que, como nunca, mantienen a la sociedad contra la pared, en tanto hay una clase inmensamente poderosa, la política, que está viendo cómo embolsarse otra tajada millonaria, que se mantenía oculta y que es para los diputados federales, en tanto a las mayorías existentes, que se las cargue el diablo.
Situación de crisis, en tanto el gobierno federal pierde credibilidad, expone a su caída inminente la reforma energética, la cual, tras de exhibir en sus contenidos un rico material que habría da dar certidumbre y estabilidad al país, hoy por hoy, se rompe por lo más delgado, pero que incluye en su estrepitoso derrumbe a una mayoría aplastante de mexicanos, ahora con justeza en una protesta permanente.

* SIN PENA NI GLORIA, PASÓ
AYER EL “DÍA DEL PERIODISTA”

Sin duda, ayer, fecha con que se celebra el Día del Periodista, los buenos difusores de noticias igual debieron haber reflexionado un poco más allá sobre la realidad que están viviendo los medios informativos y particularmente sus actores principales, los que conforman los cuerpos de reporteros, redactores, editorialistas y columnistas.
El ejercicio periodístico es, en toda democracia, un elemento necesario, porque incluye la libre expresión de las ideas, con la cual se va a conformar una forma de gobierno.
Advertía Vicente Leñero que el periodista es un ente necesarísimo en el quehacer de una sociedad, para conformar una opinión pública, y que, en ese entendido, los tundeteclas del pasado –porque ahora utilizan la computadora y la internet–, tendrían que ser mucho más claros en el lenguaje, precisos en la definición de los conceptos y la imparcialidad, debe ser la dinámica con que se ofrecen sus escritos al público que en menor cuantía todavía lee.
Mucho se ha discutido a través de los siglos, si el periodismo es una profesión o un oficio, o ambas cosas.
Los escribanos de la época colonial, para no ir más lejos en la historia mundial, sostenían que era necesario difundir lo que decían y hacían los emperadores, a efecto de que la población gobernada o representada por aquellos, estuviera al tanto de los acontecimientos que se suscitaban en la sociedad.
Ya entrados en el siglo XX, el ejercicio de escribir para las páginas de los rotativos alcanzó el título de oficio y más tarde, con la creación de legislaciones bajo las cuales se ha de practicar la redacción en las páginas periodísticas, igual surgieron las escuelas y facultades de periodismo, con la intención de profesionalizarlo.
Lamentablemente, adversarios de que ocurra lo anterior, son muchos de los capitanes de la que sería más tarde la empresa o la industria periodística, y los políticos, enemigos a todas luces de la libertad de escribir y pensar.
Empero, el profesional del periodismo seguramente aspira, como es, a ser a semejanza del licenciado en derecho que ejerce como litigante o el médico, el contador público, con una filosofía propia, defendible a toda costa, cuando derivado de su ejercicio incumpla afectando dignidades personales y derechos de terceros, sin ofrecer las pruebas de rigor, dejando en ese sentido al periodista en un estado de absoluta indefensión.
Y por supuesto, la duda queda de que su papel efectivamente sea sustancial, en una sociedad democrática, porque al ejercicio periodístico le están haciendo falta los soportes legales y jurídicos para ser considerado como una profesión igual que todas las demás que existen en el concierto de las actividades laborales y como tales, con el derecho y la certidumbre jurídica de tener los merecimientos y condiciones que las leyes laborales le prohíjan al resto de tareas que desarrollan los diversos entes profesionales.
Sin embargo, los intentos están en plena marcha, lo cual para bien de la familia periodística y la sociedad en general, bien valdría la pena que se abrigara la expectativa del cambio en una profesión u oficio, o ambas actividades, en provecho de la pluralidad bajo la cual se dice que vive el México de estos días. Al tiempo.

* Y LOS LEGISLADORES QUÉ HACEN
PARA DETENER LOS GOLPES

Olímpicamente, la firma automotriz con gran poder económico, Ford, anuncia que no se instalará en San Luis Potosí, que se irá a Luisiana, porque el señor Donald Trump les ofrece muchas más oportunidades de desarrollarse, que las pactadas con antelación en este país.
Nomás por esta que pareciera ser puntada acometida por un toro de lidia en medio de una cristalería, la firma automotriz en cuestión no se instalará en el país, deja con un palmo de narices a dos mil mexicanos que habría de contratar para ensamblar automóviles de la marca Ford que, como se sabe, ya habían pactado empresarios y autoridades de economía nacionales.
Y como este golpe al país, otros tantos han propinado los gringos, bajo el prurito de que a los empresarios saldrá más barato producir sobre tierras yanquis, que las aztecas.
A todo esto, cabría preguntar qué hacen los señores diputados y senadores para contener estos poderosos golpes a la economía nacional.
Los perredistas, convertidos en payasos, despidieron al pasado año de 2016 con una rechifla, mentadas de madre y otras suertes, con las cuales trataron de ridiculizar al presidente electo de los Estados Unidos de Norteamérica, pero nada que fuera trascendente.
El silencio que guardan los supuestos salvaguardas de la nación azteca, es decir, los señores diputados federales y senadores, resulta en momentos hasta de consecuencias criminales. Son ya varios los golpes que Trump asesta a México, sin que el país haga algo no sólo para evitarlo, sino para contrarrestar el efecto de los misiles verbales y empresariales que está lanzando el futuro presidente estadounidense, pero sí que de manera ejemplar representen una respuesta contundente al osado acoso de Trump con desmantelar a México de las firmas empresariales yanquis, que tienen su asiento en entidades del interior del país.
En poco alienta la advertencia de autoridades mexicanas en el sentido de que Ford no son todas las firmas que laboran sobre territorio nacional, cuando lo que falta es una acción patriota que involucre a los legisladores federales para defensa de los intereses nacionales, aquí y en el exterior.
Es decir, que los diputados y senadores tienen que hacer algo para evitar que se aseste otro golpe a la nación, como el que se propone Trump, al amagar con aplicar fortísimos impuestos a General Motors, que igual mantiene instalaciones millonarias trabajando sobre tierras aztecas. La pesadumbre que impera tiene que ver con la actitud que asuman los valientes defensores de partidas presupuestarias, canonjías y privilegios para sus bolsillos, cuando el interés de la patria azteca debe ser superior. Esperemos.

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