EL FORTÍN DE MONTE BLANCO


monte-blancoInvestigación/Fotos: L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias
Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En 1816, tras su expulsión del Puente del Rey por la división realista del brigadier realista Fernando Miyares y Mancebo el 8 de diciembre de 1815, el jefe insurgente Guadalupe Victoria trasladó parte de su área de operaciones al camino real de Córdoba, a fin de interceptar los convoyes realistas y proveerse de recursos para continuar la rebelión, tal como había hecho entre 1813 y 1815 en el camino real entre Xalapa y Veracruz.

LA HACIENDA
Victoria tomó como cuartel la hacienda de Monte Blanco que había sido fundada en 1618 y cuyo nombre original era Nuestra Señora de la Luz, alias Monte Blanco (Martínez Alarcón, 2008,92). Fue propiedad de Francisco José Segura hacia 1778 (Rodríguez Centeno, 2001,8) y en 1810, de la señora Isabel Segura.
Para 1831, consumada la Guerra de Independencia (1810-1821), solo era una hacienda de labor sin producción significativa (Martínez Alarcón, 2008,148), pues en 1821 se había intentado sembrar café pero esta actividad no había fructificado, así que se habían dedicado a la crianza de ganado vacuno. La siembra del café se renovó éxitosamente hasta fines del siglo XX (Naveda, Florescano, 2013,149).

Puente del Rey (hoy Puente Nacional), primera posición estratégica de Guadalupe Victoria antes de Monte Blanco (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias).
En 1856 se dio la cancelación del productivo negocio del Estanco del Tabaco, planta que era cosechada en varias haciendas cordobesas, entre ellas Monte Blanco, propiedad de Ignacio Amor donde ya se cultivaba café (Martínez Alarcón, 2008,243).
Se tiene registro que entre 1810 y 1860, 17 haciendas de esta región –entre ellas Monte Blanco, cambiaron de tres a cuatro veces de propietario, debido a los altos para restaurarlas y ponerlas en condiciones de producir nuevamente sus cultivos (Martínez Alarcón,2008,141).
Hacia 1867 pasaría a la empresa Barrón Fortes y Cía. (Martínez Alarcón, 2008,162). En 1870, es propiedad del famoso empresario del ferrocarril Manuel Escandón, poseyendo en sus terrenos alrededor de 80.000 arbolillos para el café (Rodríguez Centeno, 2002,67), produciendo junto con las fincas de Monte Salas y La Capilla, más de 150 toneladas de café (Rodríguez Centeno, 2002,88).

“Hacienda de Monte Blanco, 1877” pintada por José María Velasco y Rugennio Landesio (Fuente: libro Museo de Arte del Estado de Veracruz, pág. 54)
En 1888 es heredada por Elena Vivanco –viuda de Ignacio Amor- y su hija Elena Amor con 2,598 hectáreas (Naveda, Florescano,2013,150). Constituyendo entre 1879 y 1898, una de las 6 grandes fincas cafetaleras, junto con Las Ánimas, La Capilla, San Miguelito, La Trinidad y La Luz (Naveda, Florescano, 2013,149).
Elena Amor se casó con Tomás Braniff, hijo del portentoso industrial y hombre de negocios, de origen irlandés, presidente del Banco de Londres y México en 1900, y constructor del ferrocarril México-Veracruz durante el Porfiriato (Naveda, Florescano, 2013,150). Por lo que en 1907 era propietaria de Monte Blanco y poseía una extensión de 2,598.72 hectáreas (García Morales, 1998,144), que aumentaron a 2,737.00 hectáreas en 1919 (Martínez Alarcón, 2008,101).

“Hacienda de Monte Blanco,1877” pintada por José María Velasco y Rugennio Landesio (Fuente: http://www.conservapedia.com/File:Landesio_-_Velasco_Hacienda_de_Monte_Blanco_1877.jpg)
DOS FORTINES
Así, Victoria ordenó construir un pequeño fuerte en la punta del cerro de Iztetepec, próximo a la hacienda de Monte Blanco, con el objeto de acosar a las guarniciones de Orizaba y Córdoba, y hacerse fuertes cuando aquellas los persiguieran (Naveda, Florescano,2013,61). Simultáneamente desafiaba el dominio de la zona al jefe militar realista coronel José Ruíz, comandante del batallón Voluntarios de Navarra y encargado de la comandancia de Córdoba y Orizaba. Una vez construido el Fortincillo, dejó encargada la comandancia al Coronel Melchor Múzquiz.

Ruinas de la hacienda de Monte Blanco
La respuesta de Ruíz fue construir otro fortín, próximo al puente de San Miguel en el río Métlac y en la barranca de Villegas, para flanquear a Múzquiz por el occidente y el coronel José Joaquín Márquez Donayo por el lado opuesto, con los soldados españoles del batallón de Lobera.
LA BATALLA DE MONTE BLANCO

Mapa “DE TOMATLAN A CHOCAMAN Y MONTE BLANCO” que muestra los terrenos de la hacienda de Monte Blanco en la segunda mitad del siglo XIX (Fuente: Mapoteca Orozco y Berra, 2363-OYB-7261-A)
El periodista e historiador Carlos María de Bustamante (1774-1848), quien vivió y participó en la Guerra de Independencia (1810-1821), narra este suceso en su obra CUADRO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA MEXICANA publicado en 1823. En el Tomo V y el apartado “Campañas de la provincia de Veracruz por el general Victoria, hasta el año de 1821 en que apareció de una cueva” escribió:
“Cuando me ha tocado hablar de las ocurrencias de la provincia de Veracruz, lo he hecho con la extensión compatible con este Cuadro de relaciones ó apuntamientos para la historia y siguiendo el mismo método y la que dejé pendiente cuando hablé de la toma de Boquilla de piedra por el gobierno español digo: Que una gran parte del batallón llamado de la república que levantó el general Victoria, marchó con éste para el cerro de Aguazuela llamado por otro nombre el Alto Tizar con el objeto de fortificarse, lo que no ejecutó entonces por la pérdida de Boquilla de piedra, a cuya sazón se verificó también la de la fortaleza de Monte blanco que defendía el coronel D. Melchor Múzquiz con su segundo el coronel francés D. Juan Morí como vamos a ver.

Retrato anónimo de don Carlos María de Bustamante en 1836, en óleo sobre tela (Fuente: Museo Nacional de Historia, México)
Este punto ubicado en la eminencia del monte de la hacienda de que tomó su nombre, lo fortificó el general Victoria con el objeto de tener en brida las villas de Orizava y Córdova, prometiéndose tomarlas algún día por las hostilidades que pudiera hacerles desde el mismo lugar; principalmente interceptándoles los convoyes con que sostenían su comercio y fomentaban el ramo del tabaco, manantial fecundo de riquezas con que el virrey contaba entonces para hacernos la guerra.

General de División don Melchor Eca y Múzquiz, sexto presidente de México y sobreviviente del fortín de Monte Blanco
Como el establecimiento de esta clase de puestos fortificados, demandada suma prontitud y abundancia de brazos, y otros recursos costosísimos, Victoria aunque puso el esmero posible en concluir prontamente aquella fortificación, careció de operarios para poder extender la tala de árboles a más de tiro de cañón como se acostumbra; así es que habiendo quedado muchos árboles a las inmediaciones, ellos sirvieron de apoyo al enemigo para situar sus baterías, y que éstas protegidas de fuertes talas, pudiesen causar grave daño sobre los sitiados. Confióse esta empresa al coronel Márquez Donayo, de cuya intrepidez estaba bien satisfecho el gobierno de México, principalmente cuando estaba borracho, como lo acreditó en Puente del Rey, según en su lugar vimos. Dierónsele dos divisiones y seis piezas de artillería, a saber la de Lobera que era de su mando, y la del coronel Ruiz de Navarra que en todo componían la fuerza de mil y quinientos hombres, los mil de infantería, como él dice en su parte. Después de hecho el reconocimiento previo al ataque, el 31 de Octubre (1816), marchó el enemigo para el pueblo de Chocamán donde se presentó un grueso respetable de caballería americana, con la que se trabó un recio tiroteo en que ambas partes mostraron valor, y tuvieron pérdida. Al día siguiente, a merced de las partidas de cazadores que echó Márquez para descubrir perfectamente el local fortificado, se situó a tiro de fusil de las trincheras y en la noche planteó una batería la que protegiese a sus trabajadores para proporcionarse un camino cubierto, y que su campo se comunicase con el de su segundo Iberri. Entretanto los fuegos de los americanos no cesaron; la zapa dé los españoles avanzó en la noche del día 3 de Noviembre, hasta colocar la trinchera a tiro de pistola.

Vestigios del fortín de Villegas cerca del puente de San Miguel
Asimismo asestaron una pieza de a 12 el día 6. Siendo extraordinario el fuego que entonces se hizo con las dos armas, la caballería americana no cesaba entretanto de fatigar a los destacamentos de los sitiadores que iban y venían a Orizava a proveerse de lo que necesitaban para activar el asedio.

El autor de esta investigación durante el levantamiento arquitectónico del puente de San Miguel, el 9 de agosto de 2014 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)
El comandante Múzquiz, había mostrado una decisión heroica para sostenerse en aquel punto hasta morir, pero no estaba con la misma disposición la tropa que mandaba instigada por el excesivo fuego que se hacía sobre ella, y seducida por las persuasiones de los enemigos que les hablaban de rendirse sin intermisión, pues estaban a menos de tiro de fusil, ofreciéndoles tratar con humanidad, y darles libertad si se rendían; herido además Mori en la cabeza gravemente con la astilla de un árbol que destrozó una bala de cañón, hizo Múzquiz seña de parlamentar: prestóse a ello Márquez; propuso la capitulación más honorífica que pudiera en aquellas circunstancias; por todo afectó pasar Márquez para no cumplir nada, recibiólo con las mayores señales de amistad y benevolencia, comieron juntos, pero al día siguiente le trató con la bajeza propia de aquel gallego ruin que tal vez sería privadero ó mozo de cordel en Cádiz, pues le mandó arrestar y lo mismo a Mori, y que toda la guarnición prisionera en número de 256 hombres, fuese conducida a las cárceles de Puebla, y no puesta en libertad como se había pactado. Tengo a la vista un cuaderno de noticias que llevaba escrupulosamente un vecino de Orizava, y que comprende toda la época de la revolución, y en cuyas páginas se leen estas palabras….Mes de Noviembre… “El día 7 a la una de la tarde, se rindieron los que estaban en el fuerte de Monteblanco: a las cuatro de la mañana del día 8 se celebró la victoria en esta plaza de armas con salva de cañón y un repique general en todas las iglesias. A la una y cuarto de la tarde del día 14, entró Márquez triunfante en Orizava con dos cientos cincuenta hombres rendidos prisioneros, con sus comandantes Múzquiz y Mori, el primero mexicano y el segundo francés, en sus muías aparejadas y con su par de grillos: a Múzquiz lo llevaron a la prevención de Asturias, y a Mori con los demás, lo pusieron en la cárcel, despojados de sus vestidos. EI 22 se regresó el convoy para arriba, llevándose a todos los prisioneros aunque en mejor traje, a merced del piadoso vecindario que tuvo la bondad de equiparlos y mantenerlos a satisfacción el tiempo de su prisión en esta villa.”
Posteriormente Múzquiz y Mori sufrieron grandes padecimientos en la durísima cárcel de Puebla, y por tales méritos merecen de justicia la consideración hoy día de sus conciudadanos. Concluida la toma de Monte Blanco se dijo en Tehuacán que había venido a su socorro Victoria; si se hubiera hallado en el sitio acaso sus disposiciones habrían sido más útiles y provechosas. La pérdida de Monte Blanco hizo vaticinar la de Palmillas, cuya fortificación se estaba haciendo entonces; y en la que trabajaba personalmente Victoria (yo testigo). El tiempo acreditó la exactitud de este vaticinio que bien podía hacerse aún por el menos advertido faltando los auxilios exteriores con la pérdida de Boquilla, y sin los que aquella provincia no podía mantenerse en actitud hostil por mucho tiempo.” (Bustamente, 1844, págs. 27, 29).
Las perdidas insurgentes fueron de 6 muertos y 3 muertos, con 8 heridos por los realistas. Del fuerte insurgente casi no quedaron restos:
“Las fortificaciones fueron totalmente arrasadas a cañonazos después del triunfo alcanzado.” (Herrera Moreno,1892,553).
Debido al rápido desenlace de la campaña militar, el fortín tuvo una muy corta existencia y no nos han llegado planos ni descripciones detalladas de su composición y arquitectura.
Posteriormente el coronel Márquez Donayo envío su parte de guerra notificando su victoria en Monte Blanco, el original se encuentra en el Archivo Municipal de Córdoba:
“Parte del coronel Márquez Donayo al Ayuntamiento, después de la toma de Monte-blanco.
Los opresores del suelo de esta demarcación, fortificados completamente en este elevado cerro de Monte-blanco oprimidos del estrecho sitio que les había formalizado en menos de veinticuatro horas, y hostilizados completamente a mi satisfacción por los fuegos de estas tropas y artillería, se han rendido a discreción entre diez y once de la mañana de ayer. Su decantado fuerte, artillería, todas armas, municiones, víveres y demás, con los cabecillas y trescientos hombres que le guarnecían, los tengo prisioneros de guerra. Esta operación tan digna de aprecio está concluida en medio de las penalidades que ha sufrido esta división, cuyas satisfacciones tan victoriosas participo á V. S. para su conocimiento y solo me resta en este momento, en obsequio de mis deberes el dar a ese llustre Ayuntamiento y población las más cordiales gracias por los auxilios que me han facilitado para conseguir tan felices resultados.
Dios guarde á V. S. m. a. Campo de la Gloria, en el fuerte conquistado a los rebeldes de Monte-blanco, 8 de Noviembre de 1816. — José Joaquín Márquez y Donayo.
Espero de V. S. se sirva disponer se diga una misa en acción de gracias, se haga salva triple. Márquez
Sres. Comandante de armas é Ilustre Ayuntamiento de la Villa de Córdoba.” (Herrera Moreno,1892,569, 570).
DESTINO DE VENCIDOS Y VENCEDORES
De los prisioneros, se sabe lo siguiente:
“El desgraciado coronel insurgente fué encerrado en la cárcel pública de Puebla, en donde perdió el oído a consecuencia de las escaseces y miseria que hubo de soportar, según refiere el historiador Alamán. Los soldados defensores de Monte-blanco fueron igualmente conducidos en cuerda a Puebla y destinados a obras públicas.” (Herrera Moreno,1892,234).
No obstante, la historia de Múzquiz no terminó en la cárcel. Se tienen datos de su carrera en la primera mitad del siglo XIX:
“El General de División don Melchor Eca y Múzquiz, se llamó José Ventura Melchor Siriaco Eca y Múzquiz de Arreola, nacido en el presidio de Santa Rosa (hoy Melchor Múzquiz, Coah.) el día seis de abril de 1788, hijo legítimo del Teniente don Blas María Eca y Múzquiz y de su esposa Juana Francisca Arreola.
Hizo sus primeros estudios en su tierra natal, y luego su amigo y protector el canónigo don José Miguel Sánchez Navarro lo envió al colegio de San Ildefonso a México, D.F., para estudiar la carrera de Jurisprudencia.
Algunos historiadores dicen que nació en 1790, pero los datos en su expediente de estudios señalan que fue en 1788.
Contrajo matrimonio con doña Joaquina Bezares y procrearon seis hijos.
El cinco de enero de 1812, se unió como voluntario a las fuerzas insurgentes que mandaba el Gral. Don Ignacio López Rayón y a partir de esas fechas participó en varios combates en el Bajío y Michoacán. Participó en la batalla del Fuerte de Cóporo y para 1815 ya era Coronel por sus méritos en campaña. Poco después el General don Guadalupe Victoria, lo nombró comandante jefe del Fuerte Monte Blanco. En 1816 fue hecho prisionero por las fuerzas virreinales, procesado y condenado a diez años de presidio y luego enviado al destierro a Europa, pero luego con motivo de las bodas de Fernando VII, Múzquiz fue incluido entre los prisioneros a quienes se les concedió el indulto, regresando Múzquiz a radicar a Monterrey, N. L.
Electo diputado, le tocó en la reunión del 29 de marzo de 1823, estudiar la resolución de la abdicación del Emperador Iturbide. El año siguiente de 1824, fue nombrado Gobernador del Estado de México.
El 11 de agosto de 1827, el Presidente don Guadalupe Victoria, ordenó el ascenso a General Brigadier de don Melchor Múzquiz y lo nombró Comandante General de la Ciudad de México hasta principios de 1828 en que el Presidente Victoria lo nombró Comandante Militar de Yucatán y a finales de ese año, lo cambiaron con el mismo alto cargo al Estado de Puebla. En 1828 fue nombrado Ministro de la Guerra, cargo que desempeñó por algún tiempo.
El 14 de agosto de 1832, rindió la protesta de Ley ante el Congreso de la Unión como Presidente de México interinamente para sustituir al Presidente Anastasio Bustamante que salió a combatir a los enemigos de su gobierno y en 1836 formó parte del Supremo Poder Ejecutivo Conservador.
El 14 de diciembre de 1844, a las cuatro de la mañana, murió el Excmo. Señor General de División don José Ventura Melchor Siríaco Eca y Múzquiz de Arrieta. Murió pobre después de haber desempeñándolos más altos puestos en la milicia y el Gobierno, debido a su extremada honradez y patriotismo. Se dijo que fue sepultado en el panteón de San Fernando en México, D. F.
El 31 de julio de 1845 el Presidente don José Joaquín de Herrera, nombró, postmortem, al General Múzquiz, benemérito de la patria y su nombre fue grabado con letras de oro en el Congreso.” (León Robles,2009).
Uno de los insurgentes que lograron escapar a la derrota de Monte Blanco fue Félix Luna, de quien se tienen estos datos biográficos:
F E L I X L U N A.
De raza indígena pura, Félix Luna nació en Chocamán, y no se sabe en qué fecha. Al retirarse de Córdoba las tropas independientes que mandaba el coronel Bárcena, después de los asaltos de Junio de 1812, se unió a los insurgentes en su pueblo natal. Su impávido valor lo hizo distinguirse muy pronto entre sus compañeros, de quienes no se separó en la larga campaña que sostuvieron en el norte del cantón.
Luna militó algún tiempo a las órdenes del general Bravo, a quien acompañó en varias de sus expediciones. Cuando el coronel Múzquiz se hizo fuerte en Monte-blanco, Luna formaba parte de sus fuerzas. A él fue encomendada la empresa de detener con cien caballos la sección de realistas que mandaba el coronel D. José Ruíz [Noviembre Iro. de 1816]; con este fin se batió en las calles del pueblo de Chocamán, pero tuvo que retirarse obligado por la superioridad del enemigo. Luna fue uno de los pocos que escaparon en el desastre de Monte-blanco.
La terrible campaña que hizo el coronel Hevia en 1817, en el norte de Córdoba, obligó a Luna a indultarse. Su amor a la patria no estaba, sin embargo, amortiguado, así es que al proclamarse el plan de Iguala fue uno de los primeros en volver a levantarse en armas. Unido en esa vez a Martínez y a Miranda concurrió, a las órdenes del teniente-coronel Herrera, a la toma de Orizaba; después pasó a Córdoba. En los días en que fue asaltada esta última población, Félix Luna prestó importantes servicios, en el desempeño de uno de los cuales estuvo a punto de perecer.
Más tarde se ocupó en reclutar gente para lanzar a los españoles de su último reducto en Ulúa. Terminada la defensa nacional, tomó parte en las revueltas intestinas, como tantos otros antiguos insurgentes. En 1828 se complicó en el plan de Montaño, del que salió tan desairado como todos los que lo defendieron. Confinado más tarde á Veracruz por sus opiniones políticas murió en el puerto víctima de la inclemencia del clima.” (Herrera Moreno, 1892, págs.617, 618, 619).
El fortín de Villegas construido por José Ruíz sobrevivió a la guerra y posteriormente daría origen al pueblo y municipio de Fortín de las Flores.
Del coronel Márquez Donayo, vencedor de Monte Blanco, se tiene la siguiente información a través de su trayectoria militar:
“José Joaquín Márquez Donallo, considerado héroe de la resistencia gallega, nació en Salvatierra de Miño en el año 1776, fecha colegida de los datos extraídos de su hoja de servicios en el Regimiento de Lobera hacia el año 1811. Su valor en hechos de armas durante la Guerra contra la invasión francesa impulsaron su brillante carrera militar. De este hombre la Infanta Carlota, Reina de Portugal hablaría en los siguientes términos: “En la villa de Boch ha organizado el Coronel jefe de Brigada D. José Joaquín Márquez Donallo, bajo mi Real Protección una División Española que se titula restauradora de los derechos del Rey: El celo de este jefe activo en sus operaciones y de los comisionados que se acercaron a mi Real Persona para patentizarlo, conmovieron toda mi ternura para prestarles cuantos auxilios han sido posibles a este Real Erario en medio de los pocos arbitrios a que se redujeron los sucesos de la pasada época. Esa tropa se hizo digna de mi aprecio y debe serlo del gobierno español que representa la soberanía de mi muy querido hermano Fernando VII.”.
Márquez Donallo prestaría sus servicios al país también en Méjico dónde fue enviado para sofocar diferentes revueltas. Al final de sus días sus hijas solicitaron al Conde de Ofalia, ministro de fomento una pensión para su padre: “Se le conceda una plaza de colegialas en cualquier establecimiento del estado o una pensión correspondiente”. Pero su petición no fue estimada a pesar de una vida al servicio del ejército español.” (Estrada Catoira, 1916, pág. 133).
Por su victoria en Monte Blanco, Márquez fue propuesto para el cargo de brigadier el 30 de noviembre, pero fue rechazado. Anteriormente ya se había solicitado este ascenso para él por sus servicios en España, pero el general de La Romana, en su informe manifiesta que era excesiva recompensa para quien apenas llevaba tres meses como coronel:
Como premio anticipado de los servicios que debía hacer y que muchos no han conseguido todavía, después de haberlos hecho en muchos años de carrera y muy meritorios.” (Estrada Catoira, 1916, pág. 133).
La derrota del fortín de Monte Blanco fue una más de la cadena de desastres militares para la causa de la insurgencia, que encabezaba Guadalupe Victoria, pues:
“Las pequeñas acciones de guerrilla continuaron aun hasta el mes de marzo del año de 17, en que la llegada del feroz Hevia, y más que todo la toma del Puente llamado del Rey, la de Monte-Blanco y del Cerro-Colorado, puntos de apoyo de los americanos, puso fin a la campaña por falta de combatientes. Hevia inmoló a su ferocidad los últimos patriotas que osaron resistirle, y al empapar con su sangre el suelo de Orizava, depositó en su seno la semilla de denodados campeones libertadores de su patria.” (Segura, 1831, pág. 44).
BIBLIOGRAFÍA:
Martínez Alarcón, Juana, DE LA HACIENDA AZUCARERA AL MODELO DE INGENIOS CENTRALES: LA TRANSICIÓN DE LA INDUSTRIA AZUCARERA EN CÓRDOBA, VERACRUZ, EN EL SIGLO XIX, tesis para el grado de doctor en historia y estudios regionales, Universidad Veracruzana, Xalapa-Enríquez, 2008.
Naveda Chávez Hita, Adriana, Florescano, Enrique, HISTORIA GENERAL DE CÓRDOBA Y SU REGIÓN, Gobierno del Estado de Veracruz/Secretaría de Educación del Estado de Veracruz/Universidad Veracruzana, Xalapa, 2013.
Bustamante, Carlos María de, CUADRO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA MEXICANA, 2ª. Edición, Tomo V, Imprenta de J. Mariano Lara, México, 1844.
Herrera Moreno, Enrique, EL CANTÓN DE ORIZABA, Tip. de R. Valdecilla y comp., H. Córdoba, 1892.
Estrada Catoira, Félix, BIBLIOGRAFÍA HISTÓRICA DE LOS EJÉRCITOS GALLEGOS DURANTE LA GUERRA DE INDEPENDENCIA, El Eco Franciscano, Santiago. 1916.
Segura, Vicente, APUNTES PARA LA ESTADÍSTICA DEL DEPARTAMENTO DE ORIZAVA, oficina del gobierno por Aburto y Blanco, Jalapa, 1831.
REVISTAS:
Rodríguez Centeno, Mabel, LOS INDÍGENAS Y LA TIERRA EN UNA REGIÓN DEDICADA A LA AGRICULTURA COMERCIAL EN MÉXICO. APUNTES SOBRE EL CASO DE CÓRDOBA, VERACRUZ (ENTRE EL SIGLO XVII Y FINES DEL SIGLO XIX), revista Mundo Agrario, vol. 1, nº 2, primer semestre de 2001, Universidad Nacional de la Plata, Argentina.
Rodríguez Centeno, Mabel, CAFICULTURA Y MODERNIDAD. LAS TRANSFORMACIONES DEL ENTORNO AGRFCOLA, AGRARIO Y HUMANO EN CORDOBA, VERACRUZ (1870-1910), revista Secuencia No. 52, enero-abril de 2002, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, México.
García Morales, Soledad, EL PADRÓN DEL IMPUESTO PERSONAL Y LA MIGRACIÓN EN CÓRDOBA, VERACRUZ: 1906-1907, Revista: Papeles de Población, 1998, Instituto de Antropología, Universidad Veracruzana.
FUENTES ELECTRÓNICAS:
FORTÍN, CIUDAD QUE FLORECE H. Ayuntamiento constitucional 2014-2017 – Regiduría de turismo: http://fortin.gob.mx/turismo.php
HISTORÍAS DE SALVATERRA DE MIÑO. JOSÉ JOAQUÍN MÁRQUEZ DONALLO Blog Largando lastre y letras, Jesús Presa – Viernes, 4 de febrero de 2011: http://largandolastreyletras.blogspot.mx/2011/02/historias-de-salvaterra-de-mino-jose.html
PERSONAJES EN LA HISTORIA DE MÉXICO El Siglo de Torreón, José León Robles de la Torre – Marzo 30 de 2009: https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/443662.personajes-en-la-historia-de-mexico.html
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