Abriendo Brecha: El día que le robaron la alegria a Veracruz


saqueo en villa allendepor Héctor Saldierna Martínez

Por Héctor Saldierna  Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la  Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Los movimientos sociales que se han producido en la república mexicana son consecuencia directa del hartazgo ciudadano y de la protesta en contra de los gasolinazos implementados por el gobierno el 1 de enero, pero que también se suma a una serie de descontentos. Se  podría decir que los aumentos a la gasolina tan sólo es la cereza en el pastel.

En dos ocasiones el presidente Enrique Peña ha salido a las cámaras de televisión y del internet para justificar el por qué de los incrementos, pero sus argumentos han sido pobres y a nadie ha convencido. Ha esgrimido que se debe a la alza del precio del petróleo a nivel internacional, por lo que se “tuvo que tomar una dolorosa decisión”.

En todo el país y en las ciudades más importantes  miles se han lanzado a las calles para gritar consignas en contra del gobierno federal, pero principalmente el grito básico ha sido: ¡Fuera Peña!.

Durante muchas décadas eso no había sucedido. Tal vez lo más inmediato haya sido en 1968 en el gobierno represivo de Gustavo Díaz Ordaz. Y si retrocedemos más nos iríamos a los tiempos de Porfirio Díaz. Por eso es que llama la atención la protesta social que ha llegado a niveles jamás sospechados.

Y  las organizaciones empresariales, que normalmente suelen ser aliadas del gobierno, ahora dieron la nota discordante. Por lo pronto, la Coparmex, organismo patronal, le dijo a Peña Nieto que no estaban de acuerdo con un documento suscrito por tratarse de una improvisación y de ausencia de información previa. Le dijeron que era más conveniente consensar con diversos organismos sociales y de ahí redactar un comunicado en donde participen las grandes mayorías.

Es histórica esta decisión porque no se había observado que algún  organismo  empresarial discrepara de un llamado gubernamental. También podría afirmarse que están fallando los operadores del gobierno federal y que cada día se complica la relación con los diversos entes sociales.

A como están las cosas en el país, al gobierno le conviene pactar y, por estrategia más aconsejable, sería conveniente dar marcha atrás al incremento de las gasolinas. Ya lo dicen los clásicos, que cuando el pueblo dice que es de noche, aunque sea de día, es tiempo de sacar las farolas.

Pero sí la administración de Peña Nieto mantiene su obcecación, entonces los resultados podrían pronosticarse que no le serán favorables a corto y mediano plazo.

Hay una sublevación general y cada día se unen más organizaciones y grupos sociales. Podría incrementarse la intensidad de la protesta. Ya se demostró que el vandalismo que se preparó en diversas ciudades de la nación no surtió el efecto que esperaban.

Los agravios que registra el pueblo mexicano son muchos y muy variados. Por ejemplo, los insultantes salarios que tienen los ministros de la corte, los diputados, senadores, los funcionarios del INE, entre otros, constituyen una gran molestia.

Y es que es muy grave que mientras un ministro cobra más de 300 mil pesos al mes, un humilde trabajador apenas tiene un salario mínimo de 80 pesos que no le sirve ni para comprar los alimentos básicos. Se ha producido una enorme brecha en cuya liga del descontento y la indignación está a punto de reventar.

Desde luego podría decir que todo va en función de preparación de las personas. Pero también es verdad que no pueden existir sueldos tan desproporcionados y que van en contra del sentido común. Con toda seguridad no existe en otro país, pero en México se genera esa incongruencia y muchas más.

LA TRAGERIA DE VERACRUZ

Los  días 5 y 6 de enero se vivió en Veracruz toda una tragedia. Luego de los actos de vandalismo en contra de centros comerciales, convocados por alguien a quién todavía no se identifica, propició que hubiese actos de rapiña en diversas zonas de la ciudad. Esto ocurrió también a nivel nacional de manera que fueron 430 los comercios que sufrieron de la rapiña programada.

Quienes fueron los intelectuales de este vandalismo lo hicieron con toda perversidad y no les importó que el 6 de enero llegaban los Reyes Magos, con lo que la ilusión se la desbarataron a miles de pequeños. Esa noche muchos habitantes de Veracruz no durmieron tranquilos porque se soltaron rumores que había asaltos en contra de las hogares veracruzanos.

¿Qué triste!. Algo jamás visto. Ese día le robaron la alegría a Veracruz.

Y hasta la próxima.

 

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