ABriendo Brecha: Ni los veo, ni los oigo


presidentes-mexicanos-neoliberalesPor Héctor Saldierna Martínez

Por Héctor Saldierna  Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la  Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Hay diversos factores en el país que hablan de una descomposición social y estructural, lo que ha sido un proceso paulatino y que se ha recrudecido en los últimos años. Lo que ahora observamos no pasó de inmediato, sino que fue consecuencia de una serie de anomalías, descuidos y de abusos, en gran medida provenientes de las altas esferas gubernamentales.

Para tratar de buscar un tiempo en que las cosas empezaron a ponerse peor, tal vez podríamos situarlo hace más de 30 años y las decisiones que han ido adoptando los gobiernos han tenido la característica común de perjudicar al pueblo mexicano.

No se puede afirmar que haya habido alguna acción que haya contribuido a mejorar las percepciones de los mexicanos y cada acción ejecutada por el gobierno en turno ha ido en detrimento en la calidad de vida de sus habitantes.

En el período de Carlos Salinas empezaron a realizarse profundas modificaciones que cimbraron la estructura gubernamental. Sí bien con Miguel de la Madrid ya se habían apuntalado algunos conceptos neoliberales, con Salinas se abrió el telón de par en par y empezaron los ataques a la industria petrolera a través de la cancelación de proyectos petroquímicos.

También se suspendió el magno proyecto de los Astilleros Unidos de Veracruz, donde en 1987 ya se construían buque tanques de 44 mil toneladas de peso muerto y la paraestatal tenía ya la infraestructura de transporte de los barriles de petróleo. En la contaminada idea neoliberal era mejor que México no progresara y que más bien utilizara buques extranjeros con grandes beneficios por comisiones hacia determinados funcionarios del gobierno federal.

Con Ernesto Zedillo no le importó la ruptura con Salinas, pero siguió con la política antipatriótica. Se le hizo sencillo controlar el sindicato ferrocarrilero de Víctor Flores y vendió a los Ferrocarriles Nacionales, sin importar afectar a miles de personas que dependían del mismo en actividades comerciales y de comunicación. Además de ser un medio de transporte barato.

Y luego creó el FOBAPROA, donde los grandes capitalistas no perdieron ningún centavo y, sí en cambio, fue el pueblo el pagano a través de los impuestos, siendo los efectos aún lesivos.

Durante el sexenio de Vicente Fox no pasó nada para beneficio del país, a pesar de contar con el extraordinario ingreso por concepto del elevado costo del barril de petróleo. Todos los excedentes petroleros se distribuyeron hacia las entidades federativas y se concentró hacia el gasto corriente. Nada para bien del país. Ninguna inversión. Ganaron los hijos de Martha Sahagún, entre otros, a través de jugosos contratos petroleros y de vivienda.

En la etapa de Felipe Calderón siguieron los embates en contra del país. Lo más grave de su gestión fue incendiar al país y con el pretexto de la guerra contra el narcotráfico propició uno de los grandes daños a la nación: generó una escalada de  violencia sin precedente y descompuso el tejido social. Murieron más de 100 mil personas y se generaron las desapariciones forzadas, que suman actualmente más de 30 mil en todo el país.

Su aportación fue tan delicada que todavía se viven los profundos resabios. El gobierno de Peña Nieto sigue con la misma táctica y no ha tenido la capacidad de generar respuesta.

El gobierno de Peña navega en un mar confuso y proceloso. Hizo una campaña con la promesa de sus reformas estructurales y, ahora, cada una de ellas es una cruz en contra de la nación. Todas han fracasado estrepitosamente. No tiene argumentos para defenderlas. Las metió con calzador a través de un congreso permisivo y ahora sufrimos las consecuencias.

Con el incremento por decreto a las gasolinas, habida cuenta que es por la intención de atraer inversionistas extranjeros, sólo ha logrado enfurecer a los mexicanos. Parece que todavía no se entera de la rabia y de la indignación nacional, porque no ha sido capaz de detener el atropello del incremento. Y sí en febrero le echa más lumbre al fogón, entonces quién sabe que podría pasar en este país

Hasta el momento el gobierno federal se ha caracterizado por adoptar la actitud de: ni los veo y ni los oigo.

Y SIGUEN LOS EMBATES CONTRA DUARTE

Y en el ámbito de Veracruz siguen dándose a conocer las anomalías en contra del ya denominado exgobernador prófugo Javier Duarte. Ahora salió a relucir el fraude de las quimioterapias y los tratamientos contra el SIDA. Y cada sí se recrudece la indignación y el odio hacia un exgobernador de Veracruz. En las redes sociales puede observarse todos los adjetivos que le dedican a Duarte.

Hay quienes, y no pocos, piden la pena de muerte. Algo impensable desde luego por la legislación del país, pero que marca una tendencia del pensamiento de los veracruzanos.

Mientras tanto, el gobierno federal no lo ha podido atrapar.

Y hasta la próxima.

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