60 Segundos: RICARDO AHUED PODRÍA SALVAR LA NAVE XALAPEÑA


ahuedpor Raúl González Rivera

 

RICARDO AHUED PODRÍA
SALVAR LA NAVE XALAPEÑA

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Seguramente el empresario, dos veces diputado por su Xalapa querida, Ricardo Ahued, sopesa la invitación que le hace lo que queda del viejo régimen a través de su partido, el tricolor, para repetir la hazaña de convertirse por segunda ocasión alcalde de la capital del estado de Veracruz.
El ex edil está considerado como el único activo que cuenta el priismo para poder competir por la presidencia de la municipalidad, entregada desde hace cuando menos dos décadas a la oposición potencialmente vestida ahora con los colores de Morena.
Es decir, que la faena no es nada fácil. Los xalapeños tienen metido hasta la médula el nombre de Andrés Manuel López Obrador y quien vaya con su apoyo a buscar la victoria electoral, se constituye en una ampliación de su personalidad. En la última concentración en Xalapa de militantes y simpatizantes de Morena, la afluencia fue organizada, en total orden, familiar y de cientos de miles que arribaron al corazón de la ciudad sin haber sido acarreados. Los socios priistas esto quisieron ver y así se lo tradujeron al líder Renato Alarcón.
Sin embargo, Ricardo Ahued es el único salvavidas en serio, que bien pudiera permitirle al viejo régimen continuar en el pandero municipal local.
Se trata de un personaje honesto, con visión de lo que es el ejercicio público, sin estar confiado en realizar los negocios, hacerse de un patrimonio a base de robar a los ciudadanos y autocrítico. Siendo legislador ante la cámara local de diputados, cuestionó severamente a los funcionarios públicos de forjar fortunas personales a costa del pueblo contribuyente, pero sin brindarles servicios ni promover la obra pública.
No se disciplinó al llamado del patrón que pagaba desde palacio de gobierno estatal, lo que le costó el rechazo de los mismos legisladores priistas agachados y cómplices del mayor saqueo que pueda registrar en su memoria histórica, pero tampoco otorgó su voto, cuando su conciencia de servidor le dictaba que se abstuviera de votar a favor de los acuerdos que hoy tienen a Veracruz de capa caída.
Con ese bagaje y el capital político que le hizo ganar ya tres elecciones, Ricardo Ahued se convirtió en el activo más confiable y creíble de los últimos 30 años en el ejercicio del poder desde el ayuntamiento de la ciudad y las curules local y federal, también del distrito de Xalapa.
La capital, como se sabe, siempre ha sido asediada por no pocos de los ex alcaldes bandoleros que a lo largo de la historia del municipio ha tenido que soportar, sin embargo, las buenas cartas también las tuvo con un Pedro Coronel Pérez, Fernando García Barna, Othoniel Rodríguez Bazarte, Carlos Padilla Becerra y ahora Ricardo Ahued Bardahuil, los cuales en sus personas reunieron un honesto trabajo edilicio, mesura y congruencia entre sus vidas personales y políticas, amén, por supuesto, del carácter, reciedumbre y carisma que en cada uno de estos ejemplos reflejaron algunos de los exalcaldes creíbles que tuvo la ciudad en un pasado ya ido.

* VECINOS, OPTAN POR LA
JUSTICIA DE PROPIA MANO

Lo que se veía sólo en los filmes charros del México posrevolucionario y los grupos pandilleriles de La Bondojito, en la ciudad de México, ahora se registra en vivo y con el terror pintado en el rostro de las familias buenas de nuestras ciudades, debido el inusitado crecimiento de la delincuencia en sus más diversas facetas.
El asalto a mano armada, en los centros comerciales chicos y grandes, está confirmando una práctica que se creía ya superada.
Cuando el señor Alejandro Gertz Manero asumió el mando policiaco en la ciudad de México, hizo un llamado a los habitantes de la capital del país para que le acompañaran afirmando un barrio policía, con apoyo de las fuerzas del orden público, lo que obviamente muchos consideraron como un gesto descabellado porque, primero, la seguridad es responsabilidad del estado brindarla y, segundo, los ciudadanos común y corrientes pueden incurrir en comisiones delictuosas que más tarde les pueden costar su libertad o su propia vida.
Sin embargo, la hora que se vive ha demostrado por momentos que la fuerza de los adversarios de la paz y el orden es mayor a la que puedan mostrar los cuerpos de seguridad durante los vistosos desfiles cívicos que se realizan en nuestras ciudades.
En la medida que el estado disminuye en sus potencialidades para contener el pillaje, la desocupación laboral, las malas pagas en los centros de trabajo existentes, el analfabetismo y la constante de la pobreza que en extremo afecta a 62 millones de compatriotas y permite que otros siete u ocho millones de jóvenes ni estudian ni trabajan, teniendo la edad para hacer una u otra actividad, la gravedad económica se convierte en social de consecuencias fatalistas seguramente para el resto de la sociedad.
No hay red social, que no difunda hechos de sangre, matanzas, extorsiones, secuestros, robos a casas habitación, asaltos a mano armada, sin que a la postre se conozcan los antídotos eficaces que controlen y contengan el descontrol que en este sentido detiene igualmente el avance de los pueblos y que sus habitantes sobrevivan en condiciones de paz social, tranquilidad y la felicidad que, lamentablemente, se aleja aun más de las obligaciones que tiene que brindar precisamente el conjunto de instituciones públicas que conforman el Estado.
Es casi normal avistar que en numerosas calles, no sólo de Coatzacoalcos, donde según muchos de sus habitantes señalan que experimentan vivir bajo estado de sitio prácticamente, sino aquí, en colonias ya no periféricas, sino de las que lindan con el corazón de la otrora Atenas veracruzana, las mantas anunciando que los vecinos están prestos para hacerla de vigilantes y en la alerta de llevar a cabo, inclusive, la defensa de su patrimonio que con tantos esfuerzos y largas jornadas de trabajo honesto, se han podido allegar.
Y lo más grave de dicha defensa –que hasta pareciera ser justa–, cuando los delincuentes son abatidos por ciudadanos, a los cuales la autoridad ministerial al hacerlos comparecer posteriormente para que aclaren por qué ocurrieron así los hechos, suele tratarlos como si fueran parte de la banda que irrumpió para sembrar los odios y rencores en una sociedad justamente lastimada, porque a la vista no aparece la alternativa de solución a tan pesado viacrucis, como es el que la sociedad deba alternar su habitar cotidiano con la ola violenta y de inseguridad que asola a los veracruzanos de aquí y de allá.

* CANSA A MEXICANOS EL
MENSAJE DE DONALD TRUMP

Realmente el mensaje que rinde cotidianamente el presidente Donald Trump, avejenta cualquier intentona por encontrar en las palabras del huésped principal de la Casa Blanca yanqui, el entendimiento a su carácter irascible cada que tiene que condenar a los inmigrantes que ahora persigue, acosa, atrapa y deporta con la facilidad con que se anuncia semejante práctica, sin considerar ningún ordenamiento jurídico y menos diplomático.
El éxodo es así de sencillo. Los policías del FBI, la migra o sheriffes tratan de ubicar a los supuestos pillos, los encuentra y traslada a los centros de donde son emigrados hacia sus países de origen.
La cacería es cierta, no puede ser ocultada y menos ahora que se dijo por parte del gobierno mexicano, que se invierten mil millones de pesos para realizar la defensa legal de los aztecas puestos en la mira del magnate y mandatario norteamericano.
No hay perdón para ninguno de los atrapados y “sentenciados” a dejar Estados Unidos, sin importar que dicha medida divida a las familias y que los deportados sean jefes de familia, único sostén de tres hijos, una esposa. Esto no lo considera el Tío Sam. Se cumple palabra a palabra el texto del libro “Vecinos Distantes”, al abordar la definición que de los mexicanos hacen los gringos y particularmente sus autoridades públicas.
El texto argumenta que los mexicanos y los gringos no son amigos ni hermanos, son simplemente socios, si se quiere, en las relaciones de comercio, pero no más. La embajadora Roberta Jacobson dice que somos hermanos, más que socios y amigos. Sin embargo, el presidente Trump diariamente acomete diciendo algo que no encaja en el lenguaje de los connacionales, porque de por medio exponen su pellejo, su integridad física, su libertad y en algunos casos hasta su propia vida.
Por otro lado, se ignora qué están haciendo los 50 consulados mexicanos que se ubican en las ciudades yanquis y se dijo que estarían para iniciar la defensa de los connacionales amagados con la deportación, aunque las noticias que provienen de la Unión Americana han informado de un éxodo forzado de compatriotas, a los cuales se ha abandonado a su suerte en los espacios fronterizos, pero de eso a enderezar una demanda o denuncia que detenga la repatriación de mexicanos, ningún caso se conoce aún.
Inclusive, en las actuales condiciones, en que la cancillería de relaciones exteriores nada dice a ciencia cierta de las pláticas o negociaciones que se promueven entre autoridades yanquis y estadounidenses, con miras a la reanudación de una relación bilateral respetuosa, lo consecuente habría de ocurrir –si así fuera–, que los ojos del país viraran hacia países latinoamericanos, asiáticos y algunos de Europa Occidental, como España, Francia y Alemania, entre otros.
Porque nadie duda que en torno al muro, el TLC y las deportaciones, todo está dicho y suscrito por el presidente Donald Trump. Ni vuelta de hoja.

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