¿Qué está pasando? NICANOR MOREIRA, UN GRAN TIPO


por Gonzalo López Barradas

 

Por Gonzalo López Barradas, egresado de la facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

¿Qué fue lo que realmente pasó con la candidatura del empresario Moreira? Sólo los que dirigen al decadente partido amarillo, lo saben. Los que escriben algunas causas y efectos, son puras suposiciones. Es más, ni el propio ex precandidato a la alcaldía jalapeña, lo supo. Menos el monje loco: “nadie sabe, nadie…”

No tuvimos la oportunidad de entrevistarlo porque los enlaces que tenía andaban por otros rumbos, en otro mundo; otros caminos de la comunicación; ese periodismo banquetero light  y sólo algunas excepciones lograron platicar con el que fuera duro aspirante a dirigir la municipalidad de la  capital de Veracruz. Una plática, más a fondo, hubiera sido reveladora de sus proyectos materiales, deportivos, sociales y culturales, aficiones y entusiasmos para los jalapeños.

Para  miles de capitalinos, Nicanor Moreira es un gran tipo. Un profesional empresario, reconocido en el ambiente como hombre entrón y bragado en los proyectos que ha tenido en su vida personal y profesional. Visionario del progreso en grandes dimensiones, como lo requiere la vida y el municipio de Jalapa.

Don Nicanor Moreira, nunca se presentó fatigado ante la ciudadanía, ni alterado, ni reveló noches de insomnio, por el contrario su rostro despedía entusiasmo y deseos de emprender, con entusiasmo, las labores diarias de proselitismo para poder alcanzar la nominación por parte del partido político en quien confió.

¿Qué hizo mal? ¿Qué planeó que no les gustó a los dirigentes del PRD? Todo iba bien. Siguió al pie de la letra las indicaciones. Cumplió los protocolos establecidos en los estatutos electorales y del partido amarillo en picada.

La política, en la actualidad, es una porquería. No hace mucho había palabra, caballerosidad y respeto en los compromisos. Hoy, son los intereses creados y las decisiones absurdas de personajes neófitos en el oficio quienes deciden quién sí y quién no participa, anteponiendo los valores muchas veces personales y de grupos poderosos cuya palabra es la ley.

El día 3 de este mes, Nicanor Moreira, anunció en conferencia de prensa que se retiraba de la contienda por la alcaldía de Jalapa, descalificando y cuestionando la transparencia del proceso de selección de candidatos del PRD como en el caso de la precandidatura de David Velasco Chedraui, ex alcalde y familiar de la alta realeza jalapeña, cuyo registro se hizo en lo oscurito y fuera de tiempo.

Dijo textualmente: “el proceso para seleccionar candidatos en el PRD no es transparente y se faltó a la equidad de los aspirantes. No declino a favor de nadie, no busco obtener beneficios personales ni migajas. No estoy dispuesto a servir de comparsa para la imposición de fórmulas o cambios injustos; sigo siendo un ciudadano con una propuesta armada desde la sociedad”.

Luego de agradecer a sus compañeros de fórmula y a varios perredistas afines a su proyecto y a los militantes presentes en su registro, enfatizó: “me voy señalando que los partidos pueden hacer lo correcto y garantizar la democracia y atraer las propuestas ciudadanas para generar el cambio que la sociedad necesita, pero los hechos que ahora estamos viendo son más que las palabras. Lo que se ve no se juzga y es evidente la imposición de una fórmula”, terminó.

Jalapa requiere hombres que tengan conciencia de jalapeñidad; emoción popular y bien probada honestidad; deben ser, por encima de los ya gastados valores personales de la clase burguesa, quienes reciban la confianza del pueblo. Nuevos hombres; nuevas ideas y proyectos, nuevos procedimientos y nuevo lenguaje.

En estos últimos tiempos se ha hecho más notorio el abismo que separa al pueblo en general, al jalapeño y veracruzano común y corriente tanto de la clase media como en diferentes sectores sociales. Con obras materiales sencillas, con costos elevados, se pretende ocultar las angustias y los desencantos de cientos de jalapeños abrumados por la inseguridad y la falta de empleos, principalmente.

En fin Nicanor Moreira representaba otra personalidad, otros proyectos de altura que merece una ciudad capital como las hay en México: Guadalajara, Monterrey, Morelia, Mérida, Villahermosa, Etc., requerimientos insoslayables de la situación que se vive.

Le quitaron a los jalapeños la ilusión de ver gobernada su ciudad capital por un gran hombre, un gran tipo.

rresumen@hotmail.com

 

 

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