El alto clero veracruzano no intervendrá en política electoral, nomás ahora, tantito.


por Rodolfo Calderón Vivar

 

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Como una repetición de pasados comicios, pero ahora con anticipación y supuesta táctica, pero no tacto, los obispos de Veracruz publican una comunicado en donde afirman que  no intervendrán políticamente en los próximos comicios municipales, pero el solo hecho de publicar lo publicado, ya es un acto político evidente relacionado con dichas elecciones, y aún más si en uno de sus incisos, el 8,  establece con aparente criterio justo, la ambigüedad que orilla a la interpretación inmediata de una descalificación anticipada de ciertas candidaturas propuestas por algunos partidos.

En el inciso 8 dice, textualmente: “El ciudadano atento no se llevará llevar por las apariencias, ni por quienes buscan comprar su voto a través de presiones o a cambio de dádivas o promesas de puestos políticos, o por la pretensión de perpetuar sin mérito a las mismas familias en el poder”. A la lectura inmediata no sobreviene la justa preocupación por que los ciudadanos sean atentos y incólumnes a presiones o dádivas, o a que voten pero desdeñando la posibilidad de  un puesto político  a cambio, sino la inmediata sospecha de quienes son aquellos que candidatos cuyas familias los quieren perpetuar en el poder, sin mérito.

Ahi es donde está el punto político del desplegado eclesiástico. Una advertencia soterrada a quienes va dirigida la flecha, para demostrarles  que el poder de la fe no está con ellos, pues es a la fe que invocan para escribir este desplegado, asumiendo que San Pedro dijo en su texto bíblico que llegará un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. (Pedro 1, 3-5) y , según la jerarquía obispal,  esa es la base del compromiso social que debemos asumir como ciudadanos para las próximas elecciones. Pero no es así. En el texto si se lee completo,  San Pedro solo habla de la salvación de las almas para obtener un lugar en el cielo. Nada dice ahí del compromiso con los espacios terrenales de los mortales. Es decir, la argumentación invocada es un sofisma de quien redactó el comunicado de la jerarquía católica veracruzana.

Con esta publicación, nuevamente, la clerecía se abre de capa políticamente, enseñando sus armas, para después, de manera retórica, cubrirse otra vez con la capa de que ninguno desde el clero, hará política en las contiendas municipales, a favor de ningún candidato, aunque ya desde ahora indique por quien no se debe de votar. Es más afirma que no habrá oración alguna por candidato que lo requiera, durante la campaña, en los recintos católicos, por lo que algunos ateos pensarían  que  dejan a merced del diablo lo pueda suceder en esos días de proselitismo y en las votaciones, retomando el control para cuando ya haya presidentes electos.

Ese punto número 8 es una posición política de la máxima jerarquía católica, constituida por el Arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios; el Arzobispo Emérito, Sergio Obeso Rivera; el obispo auxiliar de Xalapa, Rafael Palma Capetillo; el obispo de Coatzacoalcos, Rutilo Muñoz Zamora; el obispo de Veracruz, Luis Felipe Gallardo Martín del Campo; el obispo de Papantla, José Trinidad Zapata Ortiz; el obispo de Córdoba, Eduardo Porfirio Patiño Leal; el obispo de Orizaba, Eduardo Cervantes Merino; el Obispo de Tuxpan, Juan Navarro Castellanos; el Obispo de San Andrés Tuxtla, Fidencio López Plaza y el Obispo emérito de Papantla, Lorenzo Cárdenas Aregullín. Todos animados, estamos seguros por la buena fe y la iluminación del Espíritu Santo.

Si quitamos el punto número 8, el documento con tan solo 20  incisos es coherente, bienintencionado, pleno de referencias pastorales y evangélicas para encauzar moralmente el destino de las elecciones municipales de este año en Veracruz. Un documento que alude a la concordia, a no devolver mal con mal,   a una mejor aportación a la democracia, a que estas se desarrollen en un clima de paz, orden y seguridad, sobretodo en estos tiempos de violencia  que vive Veracruz, y conmina a los sacerdotes a no intervenir a favor de ningún candidado. Pero…

Pero, pero, pero…Hay que poner atención al  inciso número 17 de esta bienintencionada carta a la ciudadanía veracruzana, donde recomiendan a sus sacerdotes  que  se mantengan al margen de apoyar a los candidatos, con una salvedad, o no se como podría llamarse, de que su mejor aportación es haciendo conciencia entre los ciudadanos mediante ” la promoción de talleres de participación ciudadana a favor del voto totalmente libre y responsable”. Convendría que la amplia sabiduría eclesiástica veracruzana aclarara  con tiempo, cómo, cuándo,  con  quiénes y en donde participarán su sacerdotes en dichos talleres a favor del voto libre y responsable. Sobretodo con el antecedente de lo que ya proponen en el inciso 8, y que es una incitación a no votar por ciertos candidatos. Y deben aclararlo, tarde o temprano, para disipar ese humo siniestro de la sospecha de los malpensados que pueden manifestar de que en realidad lo que van a hacer es política, muy activa a través de dichos talleres ciudadanos. Conque tan solo aclaren  que los están malinterpretando y que no habrá tales talleres con propósitos electorales y, por ende, políticos , será  suficiente para que recuperen  la fe perdida de tanto mal pensado que vaga por este mundo lleno de pecadores.

 

 

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