Porkycracia, gobierno de juniors


•Uno fue ungido diputado y alcalde
•Hijos de ricos y poderosos…

PASAMANOS: Veracruz ha aportado un nuevo concepto a la filosofía política. Se llama Porkycracia. Es el gobierno de los juniors, hijos de ricos y poderosos, y por añadidura, todos los trastupijes cometidos sentenciados a la impunidad.
El concepto, con su dramática historia de vida, brincó de Veracruz al país y el fin de semana anterior, apareció en periódicos de España, Francia y Londres.

Luis Velázquez

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

Incluso, el término político se extiende al poder judicial y así también hay un juez Porky, alrededor del cual, Anuar González Hemadi, se aglutinan sus colegas, porque, dicen, se sienten desprotegidos, luego de que él mismo declarara que cuando un hombre manosea a una menor de edad, y le toca los senos y las piernas y le introduce los dedos a la vagina, en ningún momento comete un delito, porque lo hizo “sin intención lasciva”.
Pero…y aun cuando el concepto de la Porkycracia apenas, apenitas ahora cobró vigencia en el mundo, la realidad es que data desde el sexenio de Miguel Alemán Velasco, 1998/2004, cuando los hijos de unos políticos, quizá también de unos empresarios, cometían las mismas fechorías que los Porkys de Boca del Río y que han replicado en otras latitudes geográficas del mismo Veracruz y del resto de la nación.
Queda así comprobado que la historia suele repetirse, unas veces como tragedia y otras como comedia.
En el caso, los Porkys alemanistas, además de que libraron la cárcel, en rara y extraña conjunción se levantaron por encima de ellos, claro, con el apoyo de papi, y muchos años después, unos 12, 13, 14 (el alemanismo, el fidelismo y el duartazgo) se convirtieron en políticos de la nueva camada.
Es el caso, entre otros, de un hijo Porky de Ricardo García Guzmán, dos veces Contralor, diputado local y presidente municipal de Pánuco, al que llamaban “Papá Porky” en las redes sociales.
Su hijo, Ricardo García Escalante, quien fue un Porky connotado, de pronto, zas, gracias al dedazo del padre lo ungió, primero, diputado local, y luego, alcalde de Pánuco, por donde él mismo había transitado.
El otro hijo, fue director de Inversión Extranjera en la secretaría de Finanzas y Planeación en el duartazgo y de ahí brincó a la curul local, donde se declaró, con otros más, diputado independiente en una cofradía denominada “Juntos por Veracruz” y que más bien merece llamarse “Juntos por Nosotros Mismos”.
Por eso, si los Porkys de Boca del Río (Jorge Cotaita, prófugo. Enrique Capitaine, preso, y Diego Cruz, preso; otro más, Gerardo Rodríguez, fue declarado inocente) viven hoy un infierno, habrían de acariciar la esperanza de que igual que Ricardo García Escalante, “con el tiempo y un ganchito” hasta diputados y alcaldes se volverían.

BALAUSTRADAS: La Porkycracia, ya se sabe, dividió al mundo.
En el lado de “los cochinitos” como les ha llama el escritor Antonio Ortuño (El País, 1 de abril, 2017) hasta un juez. En el lado de Daphne, la chica victimizada, ongs de Veracruz, del país y del exterior.
Incluso, los intelectuales analizando el caso y acuñando la filosofía social, política y sexual de la Porkycracia… a tono con la Kakistocracia, acuñada por el profesor Michelangelo Bovero para definir “el gobierno de los peores”.
Y, bueno, para estar a tono con “el gobierno de los peores”, el ingenio jarocho de igual forma creó y recreó la Duarticracia para referirse a Javier Duarte, el prófugo de la justicia desde hace 170 días en que se anda pitorreando de la Procuraduría General de la República, PGR, la Policía Federal, las Fiscalías del país y la Interpol, incluyendo que nadie ha deseado cobrar los quince millones de pesos ofrecidos por la PGR a cambio de ubicar su paradero.
La población, entonces, cansada de que los ricos y poderosos, los políticos y los empresarios, cometan tropelías, bajo el manto de la impunidad.
El gobierno de la corrupción, cierto, pero al mismo tiempo, el gobierno de la impunidad. La impunidad total y absoluta de los poderosos, y más si se considera, como afirma en su novela de “El padrino”, Mario Puzzo, de que atrás de toda fortuna siempre hay un muerto. O más. Mucho más.

ESCALERAS: Los padres de los Porkyes intentaron desviar, quizá comprar, la justicia. El padre de Daphne, en una lucha solitaria sin precedente, explicable a partir del amor de un padre, y el amor, además, por la justicia, y en contra de la impunidad, enfrentado a los ricos y poderosos.
¡Los ricos, que en nombre de su fortuna (bien habida, mal habida) llegan a creerse paridos por los dioses!
Y lo peor, que heredan su forma de pensar, de ser, de actuar y de operar a los hijos, creídos como llegan a mudar en castas divinas, a quienes el resto del mundo está obligado a rendir tributo, simple y llanamente, porque nos hacen un favor con el simple hecho de que nos dirijan la palabra.
Veracruz, México, el mundo se revolvió contra los Porkys de Boca del Río.
Pero con su antecedente histórico de los Porkys de Xalapa (el auge del alemanismo), algún día serán recompensados con cargos públicos. Ricardo García Escalante, ex diputado local y alcalde en Pánuco constituye el testimonio inapelable.

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/24696/portales-de-noticias-de-veracruz/porkycracia-gobierno-de-juniors

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