La Quiebra de Pemex…..Parte 3


Y la mitología sindicalista cobró vida.

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés

Por Adolfo Roberto Pérez Valdés, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Al gestarse el surgimiento del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana STPRM, tras la fusión de los diez y nueve gremios citados en la segunda parte de esta serie, la variedad de patrones se mantuvo en la postura de no ceder a la petición central: la firma de un solo contrato de trabajo, la homologación salarial, la jornada de 40 horas por semana, entre otras peticiones.

El conglomerado de patrones, las diez y seis compañías extranjeras, confrontaron y repudiaron las resoluciones legales, que favorecían justamente a los trabajadores que ya actuaban unitariamente desde su condición de clase asalariada.

Las condiciones de vida de los asalariados agremiados de la industria energética y su anhelo por la mejoría, mediante la homologación salarial, fue una fuerte motivación para la Acción Unitaria de Clase.

Sin embargo, la respuesta del Estado o Gobierno Federal de expropiar las ruinosas instalaciones industriales de las diez y seis empresas extranjeras, por su conducta de confrontación o repudio a las resoluciones legales en favor del sindicato petrolero, tanto de los tribunales del trabajo como de la Suprema Corte, creó una situación inesperada para los trabajadores sindicalizados.

Los diez y seis patrones anglo-británicos-holandeses dejaron de serlo luego de la expropiación del 18 de marzo. El enemigo de clase/los patrones fueron suplantados por tres estructuras de poder cuyas motivaciones no eran empresariales sino políticas. En ese sentido la Acción Unitaria de Clase como principio organizativo del sindicato quedó hueca de contenido.

Las tres estructuras de poder que se posesionaron de las instalaciones industriales expropiadas fueron el Gobierno Federal (el expropiador), los Tribunales del Trabajo controlados por el mismo Gobierno, y su apéndice electoral el PNR-PRM. Los agremiados al STPRM dejaron de ser propiamente asalariados e iniciaron el tránsito a la servidumbre asalariada.

El gremio sindical dejó de tener diez y seis patrones extranjeros, ahora estaba enfrentado ante un poder descomunal; el Estado como Amo Absoluto que controla inversiones, conoce de disputas salariales que aprueba o descarta, y que los controla políticamente mediante el partido oficial o de Estado PNR-PRM.

Y LA CORRUPCIÓN SE HIZO.   

Esta nueva fase de vida gremial, de verse ante un patrón que no es un empresario sino un político transtornó la dinámica mental de la representación sindical. La servidumbre y subyugación ideológica ante el Estado corrompió la condición asalariada, por ello la Acción Unitaria de Clase dejó de ser operativa en la nueva realidad sindical.

De tal manera que el sindicato pasó a ser un instrumento mitificado, con escasa y precaria existencia real. El nuevo patrón era un Amo Absoluto, dueño del Poder Ejecutivo, de los Tribunales Laborales que sancionan la vida interna de los gremios, y propietario también del Congreso Federal con su instrumento electoral PNR-PRM, en el cual estaba incorporado el STPRM.

Un círculo perfecto de dominación plena y absoluta, en la cual la libertad de disentir es llamada DELITO DE DISOLUCIÓN SOCIAL castigado por la Ley de los Tres “IERROS”: Encierro, Destierro y Entierro.  

@adolfoperez58

Publicado en: https://incrospido5.wordpress.com/2017/04/06/la-quiebra-de-pemex-parte-3/

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