Insomnio veracruzano


por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Las siguientes horas son de insomnio. Insomnio en Guatemala porque una cárcel en ese país, por más que haya vigilancia similar a la que aplican sobre  otros presos de lujo que lo acompañan, no puede ser un resguardo total para Javier Duarte. Su vida corre riesgo y él lo sabe. Hay muchos interesados que no llegue a México. Que se quede callado. Que no haga las declaraciones que los vinculen a sucesos que muchos sospechan, pero pocos saben sobre los mismos más que el propio ex gobernador veracruzano. Su risa entonces, no es  un desplante de arrogancia, es el síntoma del borde de las horas de angustia que le vienen por delante. Hablar o no hablar, he ahí el dilema. Vivir o no vivir, he ahí la solución drástica.

Se comenta que fue objeto de burla, por su obesa figura y su peculiar timbre de voz,  durante el  gobierno de su protector, Fidel Herrera Beltrán, y  ahora vuelve a ser centro de burlas  en coro por casi todos los que hablan de él, en redes sociales, sean ciudadanos, políticos y periodistas, otrora servidores puntuales, a la medida de un  pago puntual, o enemigos ácerrimos, por falta del mismo.  Pero aún así, puede ser capaz de todo. Como aquella vez que en la oficina de Los Pinos demostró a gritos, su molestia por no ser recibido por el presidente. El poder lo tuvo en sus manos y aún no se le escapa una parte de él. Él tiene los datos suficientes  de como fueron favorecidos muchos en la repartición de los dineros hoy mal habidos; las ligas de complicidad   de otros que se desligaron con notoriedad de él, a tiempo según ellos para no ser inculpados;  de otros que participaron en  su última estrategia política millonaria  para descarrilar o favorecer,  a candidatos en la contienda gubernamental reciente; incluso, la explicación de cómo y cuando, algunos de los que hoy se dicen sus enemigos, también recibieron favores especiales. Si él hablara…

Por eso son las horas de insomnio en su celda. Repasando los nombres de los involucrados, recordando a quienes le hicieron la genuflexión palaciega, a los que apoyó con todo y contra todos, contra el presidente mismo; a quienes tuvieron  derecho de picaporte y le impusieron hombres y mujeres para puestos clave; y pensando en ese, a quien le cubrió las espaldas desde la primera hora de su gobierno hasta la última y de quien sabe todo, lo necesario, para que también lo acompañe en el encierro. De todos puede decir todo, si quisiera, a excepción del presidente.

Nombres, acciones, cantidades, territorios y conexiones. Si él se decide a hablar, es la mejor respuesta contra el señalamiento cruel y burlón de un sistema que ve en él, efectivamente,  al supremo ejemplo de la corrupción, pese a que  él  no hizo más allá de lo que han hecho otros, en este mismo sistema, para enriquecerse. No todo el dinero fue para él, fue para varios. En cierto modo, puede pensarse, actuó como un mago financiero. Le entregaron el estado en quiebra, lo sostuvo varios años, hasta casi el sexto, sin que se hundiera totalmente. Pero eran demasiados los que tuvieron acceso al destino de su famosa licuadora presupuestal, todos se llevaron su mochada, a cuenta de su nombre hundido hoy en el lodo y en el desprecio. Si quiere, puede declarar  entre cuántos se repartieron las fugas millonarias. Si se hunde el barco no es justo que se hunda él solo. Si quiere, puede explicar como está el reparto de territorios en el estado de Veracruz y quienes son los que lo sostienen, políticos y empresarios,  en la ruta del dinero blanco de los grandes negocios.

Son horas de no dormir, también para los otros. Los que tienen culpa y la van cargando, pese a que han hecho todo lo posible para que se les condone, y para que esto suceda no han dudado traicionar, filtrar datos, aportar cuotas, sumirse en el silencio aparente. Todos ellos rodearon al que hoy se hunde, aparentemente solo. Lo ensalzaron, aunque a trasmano se reían muchos de él y  se aprovechaban de su megalomanía, de su soberbia, de sus imprudencias y de sus arrebatos emotivos para tomar decisiones cruentas, de las que muchos de ellos fueron  partícipes o conocen la cadena que une causas y efectos. Son ahora los espectadores de enfrente, los que también gritan en su contra, los que pregonan que con su captura inicia una nueva era, un nuevo camino, otra manera de hacer política y apartarse de la corrupción. Otros, guardan discreto silencio. Se esconden en sus posiciones de gobierno.

Corren ríos de tinta y fluidos digitales sobre un supuesto pacto soterrado el gobierno federal y él, a cambio de una  protección desde lo alto,   que de ser cierta  no explica el beneficio que pueda tener,  hoy, encerrado en prisión, expuesto a todo en la soledad de su celda. Se le muestra como trofeo de caza y se disputan, varios dirigentes políticos, la paternidad de su captura con fines partidistasy  será paseado durante varios días en noticieros, columnas como un mal ejemplo de corte universal, atribuyéndole  todo el mal, que  comenzó con él y con él terminará. Se sospecha que no se actuará contra todos sus  cómplices notables que lo prohijaron y acompañaron en su trayectoria de  malversaciones financieras y políticas. Será el apestado político número uno, porque está expuesto nuevamente al comentario burlón, como cuando era parte de la “artillería pesada” del gabinete de Fidel Herrera, como la llamaba este gobernador hoy también con insomnio, y que la integraban Juan Antonio Nemi, Alfredo Gándara y el ahora enemigo público número uno. ¿Se atreverá a declarar todo lo que sabe o se tragará, disciplinado, la verdad para ser el único sacrificado?

Se le hará disección pública y privada; se le escupirá en toda discusión; se le señalará  como principal causante de todo, como si lo hubiera hecho él solo. Como si no hubieran estado relacionados con él muchos que hoy desmenuzan su sacrílega existencia, y que, otrora,  extendieron  la mano para estrechar la suya y recibir también  beneficios económicos y de poder. Como si no le hubieran aplaudido con entusiasmo, en el ritual cortesano de un sistema que considera patrones a quienes ocupan el máximo encargo ejecutivo de un gobierno. Cómo si no hubieran estado enterados de sus desatinos, de sus yerros, de sus culpas en el momento que sucedían. Mientras estuvo en el poder, sea por temor o por conveniencia, omitieron voltear ante los sucesos siniestros de su mal gobierno. Ellos piensan que estando enjaulado, ya no hay manera de que suelte el zarpazo. Pero, los más avezados, saben que si se decide a hablar, entonces quedará al descubierto lo que los liga a él. Por  eso  también tienen insomnio. Son noches de vigilia y de decisiones nocturnas. Peligran todos ellos. Peligra Javier Duarte de Ochoa. El presidente duerme tranquilo, en Los Pinos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s