No hay nada que conmemorar


 

por Celia Rosado Romero, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

por Celia Rosado Romero
Se cumplen 131 años de conmemorarse del Día del Trabajo y las manifestaciones no se hicieron esperar, más que un desfile por honrar a los mártires de Chicago o Río Blanco, fue para demandar incremento salarial y respeto a sus prestaciones, ante la paupérrima situación que prevalecen los trabajadores con su salario mínimo, que no alcanza ni para cubrir lo que se ha denominado la “canasta básica”.
Con pancartas alusivas a la falta de trabajo, descuentos injustificados, demandas de prestaciones que no reciben por ser asalariados informales, y otras denuncias, sobresalieron en los desfiles en distintas ciudades del país. Las estadísticas demuestran que más del 50 por ciento de la población activa se desempeña en el comercio informar y otro porcentaje en el desempleo.
Hasta los cetemistas, en la Capital del País, uno de sus oradores, echó en cara al gobierno, sus políticas neoliberales que los tiene literalmente “matando de hambre”, acusándolos de saquear y robar las arcas nacionales y de la violencia que reina en todo el territorio mexicano.
Las consignas expresadas es el eco de miles de voces que si bien no aparecieron en los desfiles, comparten la injusta situación económica que azota a México. Se mezclan las demandas de los trabajadores con los del ciudadano.
Mientras en un acto oficial, el Presidente Enrique Peña Nieto exalta los más de trescientos mil empleos que se generaron durante los últimos cuatro años.
Cifras oficiales que nadie cree.
La realidad les demuestra que sólo dan a conocer la parte alegre, pero, no se refiere a lo que las estadísticas del INEGI muestran de todos los egresados de las diversas universidades nacionales que tiene que auto emplearse o aceptar laborar con contratos inestables, sino es que deambulan en el desempleo.
Año con año es lo mismo, un ritual que tiene dos caras.
Por ello, lo que circula en las redes de lo que ganan los diputados, senadores y funcionarios de primer nivel irritan a la sociedad.
Un ejemplo, de lo que mantenemos todos los mexicanos de la estructura gubernamental que debería de servirnos, sin embargo, resulta que son ellos los que se sirven.
Ante ello, el desfile de los trabajadores con sus demandas nos recuerdan los dos mundos que se viven.
Uno, el que se levanta diariamente para cumplir su jornada laboral en las diversas industrias o en el campo, y los que no desfilan y se colocan en el pódium, pero “viven del presupuesto”
Observemos, lo que circula en las redes y que éste primero de mayo, Día del Trabajador, vale la pena retomar.
Con el título de “El deseo de muchos mexicanos fue hecho realidad en España” referente a la modificación de la enmienda a la Constitución, de Reforma del Congreso 2011.
Se nota la diferencia entre lo que un diputado español tiene de privilegios y uno mexicano.
Si copiáramos su decisión, para todos los aspirantes a una curul, seguramente desertarían.
Pongamos en letra de molde el cambio que sería vigente a un diputado.
Ante todo, deberá ser asalariado solamente durante su mandato; no tendrá jubilación proveniente solamente por haber sido legislador. Lo que lo obligaría a ser empleado de una empresa, y trabajar sus 8 horas días para ganarse su pensión. Olvidándose de los miles de pesos que recibirían como exfuncionarios.
Otra más.
El diputado tendría que ser uno más de los asistentes a la seguridad social médica, llámese IMSS, ISSTE o Seguro Popular, olvidarse de ser atendido en el extranjero o por médicos particulares. Obligarlo a compartir el turno con el trabajador, en activo o pensionado, en las bancas en espera de su turno.
Algo vergonzoso. No se le permitiría votar sus propios aumentos.
Son ellos los que se dan sus incrementos salarios no respetando lo que por Ley se les otorga al resto de los trabajadores que tienen, como estímulo, sus 8 pesotes diarios.
Detallemos la diferencia.
Según el presupuesto asignado, cada diputado federal, ganará al año un millón 942 mil 911 pesos éste 2017.
Me pregunto ¿qué trabajador lo gana, que no sea parte de la estructura gubernamental?
Más para detonar las diferencias.
Puntualiza la reforma.
Los diputados deben igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los ciudadanos. Lo que significaría no tener derecho a evadir la ley aun cuando este en funciones.
Seguramente, los veracruzanos estaríamos de plácemes si lo anterior fuera vigente. Algunos de los diputados actuales estarían ya pisando la cárcel y los amparos no tendrían razón de ser.
Por último una reflexión que señala el texto cibernético.
“Servir en el Congreso es un honor, no una carrera……terminar su mandato y después irse a casa y buscar empleo”
Parece una fantasía…..o el sueño de un infante…
Ante ello, festejar el Día Primero de Mayo, no es un aliciente para el trabajador, más bien quienes deberían de desfilar serían los funcionarios que ellos son los ganónes.
¿No lo cree?

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