Algo le pasa al “Mariachi”


Por Jesús Alberto Rubio.

Jesús Alberto Rubio Salazar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (desde Hermosillo, Sonora)

Héctor Velázquez tendrá que esperar el siguiente llamado:

Los Red Sox subieron de Triple-A Pawtucket al primera base Sam Davis, por lo que de pronto, cuando parecía que iba a tener otra oportunidad de subir al montículo, recibió la noticia de que tenía boleto a esa misma sucursal donde lanzaba antes de recibir el llamado desde Boston.

Carajo.

Y es que cuando su debut, el 18 de mayo en Oakland, le fue como en feria: seis carreras limpias en 5.0 entradas y ni me pregunte si cargó con la derrota.

En lo que corresponde a Pawtuckey, en cinco aperturas de este año, el diestro lleva récord de 2-1 con efectividad de 1.55 en 29.0 episodios.

Antes de que Boston lo subiera, en cuatro salidas, tiró 21.0 innings consecutivos en blanco, incluyendo 6.0 entradas perfectas el 30 de abril contra Gwinnett.

Esperemos su retorno con los de la Nueva Inglaterra.

Mariachi desentonado

Pero si de males se trata, ahí tiene al “Mariachi” de los Medias Blancas de Chicago:

Recordará, Miguel González lució como uno de los mejores lanzadores de la Liga Americana en sus primeras cuatro aperturas del 2017, en las que dejó foja de 3-0 con 2.00 de efectividad en 27 innings.

Sin embargo, ufff, algo pasó:

En sus últimas cinco salidas, todas derrotas para él, ha permitido 22 anotaciones en 28.1 actos para una efectividad de 6.99.

¿Qué ha sucedido; acaso una lesión de la cual no habla; perdió el comando de sus lanzamientos…? Cuidado, pues, porque podría en cualquier momento salir de la rotación de abridores… O bien, enviado a no sé dónde.

Ni pensar.

Una alemanita al acecho…

Ayer escribí “Tigre de Tecamachalco” (Aurelio López); obviamente, es “Buitre”.

Le digo que una hermosa alemanita ¡ronda mi espalda!

Poderoso swing

Pero, ya en serio, donde sí quiero poner especial énfasis es en lo que sigue: la mayoría de los aficionados –especialmente de la vieja guardia si es que así se puede decir–, ven a Mickey Mantle por encima del talento de Derek Jeter y con justa razón.

Ven y califican a Mantle de otra dimensión.

Domingo Setién Fernández, por ejemplo, desde la bella Córdoba, Veracruz, expresa: “Mantle. Nadie como él con todo y sus lesiones. Para mí, un gran héroe; pelotero favorito bateando de dos lados y gran productor de carreras. Nadie lo paraba con aquellos Yankees de su tiempo.

Así es, Domingo.

QUERO:

Sobre Mantle, encontré el siguiente texto del escritor venezolano, Ricardo Emilio Quero:

“Paradojas de la vida, hombre de fuerte contextura y poderoso swing, los desarreglos de su vida no le permitieron alcanzar la longevidad a la que sí llegaron otros contemporáneos suyos; entre ellos aquel que viniera al mundo con apenas unos meses de diferencia y que debutara en la Gran Carpa el mismo año en que él lo hiciera, y que está considerado grande entre los grandes del beisbol: Willie Mays.

Pero además de su adicción por la bebida, se afirma que había nacido con problemas óseos heredados de su progenitor, quien siendo trabajador minero habría adquirido aquellos gérmenes nocivos que legaría a su después famoso hijo. A lo que se agregaría una grave lesión sufrida al evitar un encontronazo con Joe DiMaggio en una jugada en los jardines en la Serie Mundial de 1951. Y precisamente sería a esta mítica figura cuyo vacío le correspondería llenar en el bosque central de los neoyorkinos.

Conocedores de su vida han expresado que fue gracias a su padre y a su abuelo que lograría desarrollar la gran fuerza que lo caracterizaría después a la hora de empuñar el madero. Aquél lo llevaría a las minas donde laboraba para que picara piedras y adquiriera así masa muscular, la cual le ayudaría posteriormente a sacar la pelota del parque con más facilidad.

Igualmente a ellos agradeció el batear a ambas manos. Incluso acerca de su nombre, Mickey, voces autorizadas señalan que fue en honor del gran Mickey Cochrane, un receptor del cual su padre era admirador.

La evidencia de que las enseñanzas de su padre y abuelo surtieron buen efecto es que cuando llegó a los Yankees, no obstante ser un jovencito que apenas sobrepasaba los 20 años, le correspondió llenar el vacío dejado nada menos que por Joe DiMaggio, no habiendo duda de que cumplió a cabalidad la responsabilidad que le fue asignada.

¿Superó el alumno a su maestro?

Bien, colega.

Una inspiración

Mire:

“Como jugador, Mickey fue una inspiración para generaciones de aficionados. Como hombre, afrontó sus responsabilidades y alertó a las generaciones venideras sobre los peligros del alcohol”: Bill Clinton, cuando era presidente de EU.

Ah, va el colofón:

Pese a su fama, nunca dejó de ser un muchacho de campo ni se apartó de los valores con los que creció. Fue idolatrado por una generación de niños, querido por sus compañeros y un ejemplo para todo aquél que lo vio brindarse al máximo pese a tener problemas en las rodillas y sufrir de artritis.

Eso es.

CESÁREO SUÁREZ NARANJO:

En la Serie Mundial de 1941, uno de los lanzadores de los Yankees, Ernest Edward “Tiny” Bonham, retiró la entrada ponchando a los tres bateadores con sólo 9 pitcheadas. Órale.

EDDY HENRÍQUEZ:

En un artículo nuestro publicado en 2016 hacíamos referencia al futuro del béisbol colombiano y quienes eran los protagonistas, los que representan el futuro de nuestra pelota; y el reto que significaba participar por primera vez en el Clásico Mundial.

Columna completa en: http://beisbolredes.blogspot.mx/

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