SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO


Texto/Imagen de  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias*

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En 1600 existían en América alrededor de 200 ciudades fundadas por españoles y dotadas de sus órganos de gobierno municipales (cabildo). En este año, el imperio español en tierras hispanoamericanas abarcaba desde el norte del virreinato de la Nueva España hasta la zona norte de Chile y Argentina, abarcando Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil. Los diversos archipiélagos de islas en el Mar Caribe frente a las costas de Venezuela, Colombia y el istmo de Panamá se hallaba también bajo su dominio.
Los europeos, salidos del periodo de la Edad Media (476-1453) exportaron sus sistemas de gobiernos medievales a América, estableciendo el orden o regimiento a través de implantar el modelo del municipio libre de Castilla. Su antecedente queda plasmado antes de el almirante Cristóbal Colón zarpase del puerto de Palos, en las Capitulaciones de Santa Fé.
Este documento suscrito el 17 de abril de 1492 con los Reyes Católicos, estipulaba los acuerdos alcanzados para los fines de la primera expedición colombina que finalmente, el 12 de octubre de ese año, arribó a las costas americanas. Uno de sus capítulos ordenaba que:
““Otrosí, que vuestras altezas hacen al dicho don Cristóbal su visorrey y gobernador general en todas las dichas tierras firmes e islas que como dicho es él descubriere o ganare en las dichas mares, y que para el regimiento de cada una y cualquiera de ellas, haga él elección de tres personas para cada oficio, y que vuestras altezas tomen y escojan uno, el que más fuere su servicio, y así serán mejor regidas las tierras que Nuestro Señor le dejará hallar y ganar al servicio de vuestras altezas.”
Con ello, el almirante estaba autorizado a presentar los nombres de tres candidatos para cada puesto de gobierno, sin especificar si eran puestos hereditarios o sus atribuciones. Aunque esto sería posteriormente aclarado. Aparte de legitimar y definir las atribuciones del almirante Colón, este documento reviste importancia para todas las naciones hispanoamericanas, pues al autorizar también al ilustre marino el título de virrey -una exigencia bastante alta e inusual solo concedida por la escasa probabilidad de cumplirla ante la pobre expectativa de coronar el primer viaje con éxito- se le concedió también la facultad de designar puestos públicos en el área de su autoridad, entre ellos el títulos de alcalde, con posterior ratificación de los reyes en cuanto regresara la flota española a Europa, recibieran los informes que estaba obligado a enviar Cristóbal Colón. Las personas que podían recibir estos nombramientos son designadas con el nombre de lugartenientes.
En el transcurso del segundo viaje y tras constatar el 28 de noviembre de 1493 la destrucción de fuerte de La Navidad, primer asentamiento español de América, buscó un sitio apropiado para construir la primera villa, en cuyo puerto anclaron sus 17 naves que habían embarcado casi 1500 personas. El 20 de diciembre eligen una ensenada millas al oriente del desafortunado fuerte, en la costa norte de la isla de La Española (hoy Santo Domingo). El 24 comienza la construcción de la villa, que es oficialmente inaugurada el 6 de enero de 1494 en una misa con participación de 13 sacerdotes.
Obrando en concordancia con las facultades otorgadas, Colón designa al contino don Antonio de Torres capitán de la nao capitana Marigalante, como alcalde de la villa de La Isabela y nombra otros puestos, constituyendo así no solo la primera villa europea del continente americano sino también el primer ayuntamiento por designación de una autoridad dotada de los poderes oficiales y no por circunstancias referentes a los intereses de los propios expedicionarios o su líder, como fue el caso de Santa María de la Antigua del Darién en 1510 (primer cabildo de América Continental) y la Villa Rica de la Vera Cruz en 1519 (primer cabildo de la Nueva España).
Posteriormente en el siglo XVI, cuando se fundaba un asentamiento de carácter permanente, el fundador designaba entre los soldados que lo habían acompañado en la fundación a los regidores y alcaldes que integrarían el cabildo o ayuntamiento de la nueva población. De acuerdo con una de las Leyes de Indias, el nombramiento de los regidores era una atribución privativa del adelantado que fundara la ciudad –por sí mismo o por medio de un enviado suyo– por los días de su vida, y de un hijo o heredero.
Los cabildos fueron corporaciones municipales creadas en las Indias (América y las Filipinas) por el Imperio español para la administración de las ciudades y villas. Fueron creados por una adaptación a un nuevo medio de los ayuntamientos medievales de España, que en ocasiones también habían sido llamados cabildos, en similitud con los cabildos eclesiásticos de las iglesias catedrales. El término cabildo proviene del latín capitulum, “a la cabeza”. El nombre completo con que se encabezaba cada uno era “Muy Ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento de….”.
Su importancia radicaba en que sus funcionarios electos representaban a los pobladores ante los reyes y altos magistrados, aplicando las leyes, decretos y respetando los derechos y privilegios señalados por la ley o concedidos por provisiones y cédulas reales. Su creación estaba contemplada por los Reyes Católicos desde el primer momento, pues tenían la intención de establecer orden según la ley en las nuevas tierras, impidiendo así la anarquía política, la enajenación de estos territorios a la corona y que no se pudiese implementar el sistema fiscal con el que los reyes y sus oficiales superiores, pudiesen extraer la respectiva ganancia monetaria de la monarquía y la iglesia.
El nombramiento de Torres como alcalde fue ratificado sin problemas, en cuanto éste regresó a España el 2 de febrero comandando 12 de las 17 naves. Llegó al puerto de Cádiz el 7 de marzo y el 4 de abril entregó a los Reyes Católico el memorial que escrito por Colón el día 30 de enero, contenía “.. los libros de las cartas, así de gastos como de alardes, y gente y sueldo que acá quedó, como sin ello; de las cosas que acá quedaron las más de la gente, que acá vinieron, que fue contra su juramento; y les envié el oro y otras cosas, que acá pude aver, con aviso de todo mui cumplidamente.”
La Isabela fue una mezcla de puerto, astillero, aduana y almacén, a través de la cual se canalizaba todo el tráfico entre la isla y España. Devastada por dos huracanes, la población comenzó a emigrar a partir de 1496 y para 1500 estaba totalmente deshabitada. La población y su cabildo se trasladaron en 1496 a la Nueva Isabela, fundada el 5 de agosto de ese año por Bartolomé Colón y más tarde fue renombrada Santo Domingo, por el santo patrono de don Domenico Colombo, padre de los hermanos Colón. En julio de 1502, a causa de otro huracán, fue trasladada por el nuevo gobernador Fray Nicolás de Ovando a la margen occidental del río Ozama donde permanece hasta nuestros días alojando a los primeros cabildo, catedral, castillo y monasterio del continente americano.
Nicolás de Ovando y Cáceres (1460-1511) fue gobernador y administrador colonial de La Española desde 1502 hasta 1509, sucediendo en el cargo a Francisco de Bobadilla. El 13 de febrero de 1502 partió de España con 32 embarcaciones, siendo así la flota más grande con destino hacia el continente americano que se había enviado hasta entonces. Se embarcaron en total unos 1.500 colonizadores. Fue la primera gran armada colonizadora, financiada fundamentalmente con capital privado, aunque también la Corona participó, sobre todo en tareas organizativas. El plan de Ovando, trazado por los Reyes Católicos, era desarrollar tanto la economía básica en la isla de La Española como establecer las estructuras políticas, sociales, religiosas y administrativas de la colonia. Cuando arriba a la isla, apenas había 360 españoles asentados.
Conforme a estas órdenes, durante su gestión como gobernador, Ovando fundó los pueblos de Puerto Real, Cares, Santa Cruz de Aycayagua, Gotuy, Jaragua y Puerto Plata. Trasladó y reconstruyó la ciudad de Santo Domingo, además de fundar conventos y promover la agricultura. Tal como hiciese inicialmente Cristóbal Colón, Ovando creó estas nuevas poblaciones como una linea de fortificaciones que le asegurasen el control de la isla a través del asentamiento de una élite de pobladores afines a sus intereses políticos. Esto le permitió tal grado de autoridad, que tuvo entre otras consecuencias nefastas, una seria disminución de la población indígena y eso incrementó la importación de esclavos africanos, cuya llegada al continente comenzó en 1501.
Ovando organizó estas villas en municipios, con sus respectivos cabildos, lo que permitía que los encomenderos pudieran tener su representación en el gobierno. El modelo económico vigente fue el de las Encomiendas, un grupo de indígenas que se le entregaba a un español, que era el encomendero. Ademas, el comercio tomó gran auge ya que Ovando organizó el comercio exterior y promovió la llegada de barcos desde España con mercancía necesaria para satisfacer los deseos de los españoles residentes en la Colonia. Así La Española se convirtió en la base más importante que tenía la corona hispana en el Nuevo Mundo. Así, antes que Cuba, La Española fue la plataforma desde la cual se organizaron las expediciones que comenzaron a colonizar la tierra continental americana en forma permanente sobre las costas de Venezuela, Colombia y el istmo de Panamá, 16 años antes de que la expedición de Juan de Grijalva arribara por primera vez a las costas veracruzanas.
Este proceso es importante conocerlo al momento de trazar las fundaciones españolas y determinar su cronología. Aunque surgieron modificaciones al proceso conforme avanzaba la conquista del continente, lo más usual era que, una vez realizada la fundación del asentamiento español, se nombraba el cabildo que representaría a los habitantes ante los reyes, se repartían las mercedes para las tierras y si las condiciones eran propicias, se enviaban mensajeros a España portando cartas y solicitando se les concediese el privilegio de emitir el valioso documento llamado Título de Ciudad, en recompensa a los servicios militares prestados por los expedicionarios o el esfuerzo en la colonización por parte de los españoles ya establecidos en pueblos y villas. Pues la difícil conquista militar de América no fue realizada en los siglos XV y XVI por tropas del ejército regular español sino por huestes de aventureros -con o sin experiencia bélica- que buscaban mediante el uso de las armas, expandir la fé católica y comprar un título nobiliario, con el cuál ascender en la estratificada sociedad hispana.
El Título de Ciudad, ya fuera expedido directamente por el rey en señal de suprema dominación o provisionalmente por un virrey con posterior ratificación del monarca, constituía el reconocimiento oficial de la corona española a la existencia y autonomía municipal de la nueva población; sellando el pacto de mutua ayuda que establecían la corona con su prestigio y las ciudades con sus recursos. Este documento otorgaba privilegios y distinciones comerciales, políticas y de rango nobiliario sobre otras poblaciones en el mismo territorio.
El solo acto de fundar un cabildo no constituía automáticamente iniciar una ciudad. Los asentamientos españoles comenzaban siendo en la mayoría de los casos simples pueblos o puertos solitarios, que evolucionaban algunos al tamaño de una villa. En el esquema social medieval español. los pueblos y aldeas solían ser gobernados generalmente por un señor de la nobleza y las villas por un cabildo. Existían las llamadas villas realengas cuya fundación ordenada por el mismo monarca y eran propiedad directa de la corona. Las villas estaban, a su vez, subordinadas política y económicamente a una ciudad principal gobernada por un cabildo y un gobernador de provincia con autoridad tanto civil como militar.
Este orden se ha mantenido hasta la fecha, respecto a las características y tamaño de las poblaciones en México: rancho, congregación, villa, ciudad, estado, país. El cabildo si bien representa a la futura ciudad en su elemento más importante, la población, necesitaba el reconocimiento real para poder ostentarse oficialmente como parte del imperio español.
Por diversas razones, muchas fundaciones con carácter de villas no alcanzaron a ser reconocidas como ciudades, ya fuera por no existir el tiempo suficiente o porque su poblamiento/urbanización fueron demasiado lentos en comparación con otros asentamientos de su entorno.
El Título de Ciudad confirmaba también el nombre oficial con qué sería conocida (a veces con clausulas que estipulaban que fuese respetado a perpetuidad) y aseguraba otro privilegio aun más raro y celosamente reservado por el rey: el escudo de armas. Este es la representación gráfica, generalmente con forma de escudo, que contiene los emblemas y a veces también los lemas que representan simbólicamente una nación, una ciudad, un linaje, etc. Solo las villas más importantes y las ciudades, tenían derecho a ostentar escudo de armas en sus sellos y estandartes. Los elementos gráficos que los integran, en el caso de las ciudades, eran sugeridos por los mismos pobladores en sus cartas a los reyes. Usando la ciencia de la heráldica, se usaban símbolos, colores, formas y disposiciones más representativos para honrar así a la nueva ciudad.
En otras palabras, sin el Título de Ciudad, un pueblo o villa españoles no podían ser nombrados “Ciudad de…” entre las poblaciones que disfrutaban de las ventajas de este rango honorífico pero influyente, dentro del imperio español.
Debido a los riesgos y peligros de la navegación intercontinental y las condiciones de mal archivamiento, se perdieron muchas cartas que mencionaban el día de la fundación del cabildo de pueblos y villas en América. Pero cuando las gestiones triunfaban y se otorgaba el Título de Ciudad, la ciudad podía adoptar jurídicamente la fecha de emisión de este documento como su fecha de fundación. Lo cual no es del todo impreciso, tomando en cuenta que hasta antes de eso, no podrían ostentar el escudo de armas ni hacer uso de los privilegios que determinaban el rumbo de las rivalidades comerciales con los asentamientos hermanos.
Por ejemplo: el cabildo de la villa de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá fue fundado el 15 de agosto de 1519 por el gobernador Pedro Arias de Dávila y recibió su Título de Ciudad el 15 de septiembre de 1521, con su respectivo escudo de armas y la instrucción de crear el cabildo. Este aspecto es sumamente interesante, pues había poblaciones ya bien establecidas cuyo cabildo funcionaba desde años antes de la emisión del Título de Ciudad, como Santa María de La Antigua del Darién y la misma Panamá.
Otras, como el caso de la Nueva Veracruz -la actual ciudad de Veracruz- fueron fundadas y nombradas ciudades con meses de diferencia, creando así su cabildo obedeciendo la instrucción del Título de Ciudad. La Nueva Veracruz por su parte, al fundarse en 1600, dependía todavía del cabildo de la ciudad de Veracruz (hoy Veracruz La Antigua).
Es de notarse, que la Villa Rica de la Vera Cruz, el asentamiento fundado por Hernán Cortés, alcanzó su Título de Ciudad hasta el 4 de julio de 1523. En ese momento, existían y funcionaban otras dos ciudades ya reconocidas: Santa María de La Antigua del Darién con Título desde el 20 de julio de 1515 y la de Panamá en 1521. Tres años después, La Antigua había sido abandonada y destruida por los indígenas. Previamente, su población, cabildo, armamento y religiosos se habían trasladado a Panamá por orden del gobernador Pedro Arias de Dávila. El cabildo panameño unificó y reemplazó a los cabildos de La Antigua y Acla, sustituyendo también a La Antigua como capital de la provincia de Castilla del Oro iniciada en 1514. Por estas razones, la Villa Rica de la Vera Cruz fundada en 1519 no puede ser la primera ciudad ni el cabildo más antiguo de la América Continental.
Posteriormente, la ciudad de Panamá fue destruida por los propios españoles el 20 de enero de 1671 ante un ataque pirata masivo dirigido por Henry Morgan. Tras dos años de habitar en las ruinas, se tomó la decisión de situar la población en un sitio más propicio para fortificar. Finalmente, tras serle autorizada la mudanza por cédula real al gobernador don Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza, el 21 de enero de 1673 el cabildo, seguido de los sobrevivientes civiles y la guarnición militar, trasladó su estandarte con el escudo de armas de la Muy Noble y Leal Ciudad de Panamá, a la ciudad de Nueva Panamá. Las ruinas donde habitaron, fueron llamadas Panama La Vieja. Junto al cabildo, los religiosos trasladaron el estandarte de la patrona Santa María La Antigua, haciendo la mudanza de la sede del primer obispado de América Continental iniciado en 1515. Es de notarse que en esta mudanza, no se hizo el acto protocolario fundacional al estilo del siglo XVI: el obispo don Antonio de León bendijo el centro de Ia plaza principal y marcó con cruces el ‘sitio para la Catedral y el cementerio anexo. El escribano don Juan’de Aranda Grimaldo consignó en un acta las actuaciones y particularidades con qué se verificó ‘ la fundación. Tampoco se solicitó nuevamente el Título de Ciudad, solo se trazó el mapa de la nueva ubicación, por considerar la autoridad que se trataba del traslado de la misma ciudad fundada en 1519.
La actual ciudad de Veracruz, ante la perdida o extravío del acta que pudiese dar la fecha exacta de su fundación, podría adoptar la fecha en que recibió su Título de Ciudad: 28 de marzo de 1600 y abandonar por fin, el tener que utilizar la fecha de desembarco de Hernán Cortés en sus arenales, 22 de abril de 1519 para sus celebraciones anuales. Añadiendo además una justa rectificación a su historia, pues la Nueva Veracruz no es la continuación de la Veracruz, sino una ciudad totalmente diferente, cuyos documentos históricos de delimitación territorial en el periodo de 1608-1609, contradicen y anulan completamente la versión oficial de la mudanza en 1599 (que sí fue realizada en el caso de Panamá en 1673), que ha sido repetida desde hace más de 50 años.
Obrando en concordancia con las Leyes de Indias vigentes, el 7 de diciembre de 1508, estando la corte alojada en Sevilla, el rey Fernando II de Aragón, en calidad de regente de su hija Juana, reina propietaria de Castilla, emite la real cédula que otorga escudo de armas a las poblaciones existentes en la isla de La Española y bajo la gobernación de Ovando. Fueron beneficiadas con este privilegio, que les otorgaba también el Título de Ciudad, catorce villas legalmente reconocidas e incluso la misma isla de La Española.
La real cédula era una orden expedida por el rey de España entre los siglos XV y XIX. Su contenido resolvía algún conflicto de relevancia jurídica (como los limites de tierra entre dos ciudades), establecía alguna pauta de conducta legal (como el tratamiento de los súbditos), creaba alguna institución (como los Consulados de Veracruz y Caracas), nombraba algún cargo real (como un virrey o gobernador de plaza fuerte), otorgaba un derecho personal (rentas o pensiones) o colectivo (escudo de armas) u ordenaba alguna acción concreta (fortificaciones). Su equivalente más cercano en la actualidad, son las llamadas ordenes presidenciales en países de régimen republicano y democrático como Estados Unidos y México.
El real documento, que es la primera manifestación de la heráldica municipal en América, honra en primer lugar a la isla otorgándole su propio escudo de armas, que ostenta, en campo de gules, una banda de plata, engolada de dos dragantes de oro, con bordura componada de gules y oro, cargada de castillos, yugos, leones, flechas y las iniciales F e I alternados.
Después en orden, a las nuevas ciudades de Santo Domingo, Concepción de La Vega, Santiago, Bonao, Buenaventura, Puerto Plata, San Juan, Compostela, Villanueva de Aquino, Verapaz, Salvaleón, Santa Cruz, Puerto Real y Lares de Guanaba. Con excepción de las cuatro primeras, todas las demás habían sido fundadas por el gobernador Nicolás de Ovando a partir de su llegada en 1502.
De la primera escribe:
“A la Villa de Santo Domingo señalo e doy por armas un escudo en que están dos leones dorados e tiene en lo alto una corona de oro entre ambos leones e enmedio dellos una llave azul en campo colorado e enderredor (sic) circulado el escudo con una cruz blanca e prieta en el mismo campo del bienaventurado señor Santo Domingo…”
A falta del acta de fundación de la ciudad actual, cuyo cabildo fue migrando en diversas ubicaciones desde la villa de La Isabela fundada en 1494, esta real cédula confirma el nombre oficial de la ciudad de Santo Domingo (no de Santo Domingo de Guzmán como muchas personas todavía creen).
En 1509, Nicolás de Ovando fue relevado por Diego Colón, quien llegó con el título de gobernador de las Indias, pero en 1511 se le reconoce como virrey de las Indias, permaneciendo hasta 1518 y luego entre 1520 y 1524. En 1511 fue creada la Real Audiencia, pero no se instaló hasta 1526, con jurisdicción sobre todas las tierras colonizadas por España en América. El nuevo orden político quedó reflejado gráficamente hasta 1516, cuando el italiano D. Pedro Mártir de Anglería hizo el primer mapa completo de la isla de Santo Domingo.
Por haber sido la primera villa española en América en obtener su Título de Ciudad, Santo Domingo es considerada con justa razón, apoyada en las leyes del siglo XVI, como la Ciudad Primada de América o de Indias, es decir, la primera ciudad española de todo el continente. Igual carácter de primacía tienen su catedral de Santa María La Menor, oficialmente llamada Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora Santa María de la Encarnación o Anunciación.
También son primados el castillo Alcázar de Colón, que fuera la residencia del Virrey de las Indias y las ruinas del monasterio de San Francisco, comenzado a construir en 1508 a la llegada de los primeros franciscanos a América y que perduró hasta 1809. La ciudad de Santo Domingo llegó a ser conocida como “La puerta de entrada al Caribe” por ser sitio seguro para las embarcaciones que llegaban desde Europa o desde la tierra continental.
La real cédula del 7 de diciembre de 1508, cuya transcripción ilustra este texto, puede consultarse en la Colección de documentos inéditos para la historia de España (CODOIN), en la sección referente a América, en su tomo XXXII del año 1879, en las páginas 60 a 65.
Este texto es importante, entre otras muchas razones, porque aclara inmediatamente que ninguna población de la América Continental puede pretender actualmente, a 500 años de distancia en el tiempo, ser la primera fundada en todo el continente (las islas y la tierra firme). Como es el caso muy frecuente en que diversos historiadores y autores mencionan acerca de la actual ciudad de Veracruz, cuya verdadera fundación, tanto de cabildo como obtención del Título de Ciudad, no fue en 1519 sino en 1600.
Al ubicar esta fecha a través de documentos históricos, se determina sin lugar a dudas, que su fundador no fue el conquistador extremeño Hernán Cortés (fallecido en 1547), sino el virrey don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, conde de Monterrey (quien fundó diversas ciudades en Nueva España) que lo emitió en calidad de provisión real a la espera de ser posteriormente ratificado por el rey Felipe III.
Una ciudad fundada en 1600, tras 108 años de presencia española en América, es imposible que sea sede del cabildo más antiguo de América (que es el de Santo Domingo) o de América Continental (el de Panamá) y por lo tanto, en 2019 tampoco podría cumplir 500 años de fundación.
* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, dos veces galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana, ha sido profesor de Historia Universal y de México, investigador independiente en historia y director del proyecto Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).
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SOBRE EL NOMBRE DE NUESTRA CIUDAD, Hoy Digital, 18 abril de 2005: http://hoy.com.do/sobre-el-nombre-de-nuestra-ciudad-2/
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http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=1674327
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SANTO DOMINGO: CIUDAD PRIMADA DE AMÉRICA, Fundación CODESPA, enero 13 de 2016:
http://www.codespa.org/…/santo-domingo-ciudad-primada-amer…/
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