La loca de la casa


•El amigo de los sueños
•Una mexicana con Ivanka

En recuerdo del profe Ricardo Rubín

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

EMBARCADERO: El amigo de la séptima década con quien ayer tomamos un lecherito, sin canilla, cuenta que despertó sobresaltado en la madrugada, con todo y el insomnio que padece… Según él, tuvo sueños tan apocalípticos como inverosímiles… Y se angustió que el mundo estaba cambiando y él ya va de salida, pues a los 74 años se siente, el pobrecito, más cerca de la muerte que de la vida

por Luis Velázquez

Por ejemplo, soñó, dice, que los políticos habían dejado de ser corruptos y todos estaban convertidos en ángeles de la pureza… Que ninguno de ellos imponía a sus esposas, hijos, hermanos, tíos y amantes de alcaldes ni de regidores… Que en la política dominaba el respeto a los principios, los valores y los ideales, de tal forma que todos parecían hijos de Jesús en vez de hijos de Javier Duarte… También soñó que los agentes de tránsito habían declarado una guerra sin cuartel en contra de “la mordida” y que los policías se habían cortado el bigotito siniestro y dejado de usar los sórdidos lentes negros y en vez de macanas y toletes repartían rosas a la gente… Soñó en una ciudad sin perros ni gatos callejeros, pero también sin cucarachas en las casas… Soñó que vivía en una ciudad sin secuestrados ni desaparecidos y sin fosas clandestinas, y lo más exultante, sin carteles ni cartelitos y sin narcospolicías ni narcopolíticos y también sin narcoreporteros… Soñó que de las redes sociales emanaba un buen karma, especie de vasos comunicantes, entre las mujeres y los hombres para vivir de manera civilizada, de tal forma que nadie se ocupaba de la intriga ni de la calumnia… Soñó muchas cosas más… De pronto, un ruido estrepitoso en la calle lo despertó y un ratito quedó absorto, tratando de descifrar si vivía una realidad o de plano era un sueño bonito, digamos, pero atroz… A las cuatro de la mañana prendió la tele para buscar alguna película mexicana en blanco y negro, que considera las mejores filmadas, y se topó con filmes ardientes y mejor se puso a contar las estrellas en el cielo vacío… Desde ayer lo conocemos como el amigo que levita…

ROMPEOLAS: El abuelo solía decir a sus hijas la siguiente frase célebre: “¡Deja de cavilar!”… Ellas cavilaban porque la abuela les había llenado la cabeza de sueños y soñaban dormidas, pero más, mucho más, despiertas… Por eso, el sicólogo dice que el peor enemigo de los seres humanos es la imaginación, a la que Aristóteles (parece) llamaba “la loca de la casa” para referirse así a la loca que todos traemos en las neuronas… Cierto, Ernesto “El ché” Guevara decía que todas las cosas en la vida, tanto los éxitos como los fracasos, pasan antes por la imaginación… Incluso, en el movimiento estudiantil del 68, los alumnos inscribieron la leyenda “Soñemos lo imposible” en las paredes de la universidad de Nanterre… Y en México soñaron tanto los jóvenes que todos los líderes terminaron en el penal de Lecumberri… Hay, sin embargo, dice el sicólogo, personas que soñando se pasan de tueste, y entonces, se frustran, porque, además, nunca aterrizan los sueños, que es lo más importante… Hillary Clinton solía decir que los seres humanos solemos perder mucho, demasiado, excesivo tiempo en cosas que no valen la pena… Pero, bueno, el sicólogo dice que cuando se deja de soñar, entonces, nos volvemos un muerto en vida que camina sin rumbo ni destino, y lo peor, a quien los días y los años van llevando sin ton ni son… El abuelo lo decía así: si eres campesino, albañil, panadero, ingeniero, ama de casa, etcétera, cumple con tu trabajo, pero al mismo tiempo, sueña con ser el mejor y actúa, actúa todos los días para ir ganando una escalera más en la vida… (Y ahí le paramos con el tema pues ya parece homilía)…

ASTILLEROS: La vida, por cierto, es tan canija, que Donald Trump odia a los migrantes (migrante su última esposa, Melania, y migrantes sus padres) que a su hija consentida, Ivanka, la maquilla una mexicana… Ella se llama Alexa Rodulfo, es originaria de Ciudad Juárez, reside en Nueva York (donde está preso Joaquín “El chapo” Guzmán) y es activista en favor de la paz en su ciudad natal, declarada como el lugar número uno en feminicidios en el mundo… Desde hace trece años, Alexa se encarga de los cuidados de belleza de Ivanka… Cuando llegó a Nueva York, procedente de Ciudad Juárez, venía con la experiencia de un modesto y sencillo salón de belleza que sus padres le habían financiado… Sus primeros clientes fueron sus muñecas, con las que aprendió, luego sus primas y después sus amigas… A Nueva York llegó en el año 2003 con una bolsita de cosméticos… Y su encuentro con Ivanka fue gracias a una de sus clientas cuando maquilló a todas, entre ellas, a la hija de Trump, para asistir a una fiesta de gala en el Jardín Botánico de Nueva York… Desde entonces es su cosmetóloga preferida… Nueva York, dice Alexa, es una ciudad fantástica, pero solitaria, “donde la gente viene y se va” (Playboy número 176)… Ella, claro, luchó contra la soledad que tanto carcome el alma y nada fácil será que pronto Ivanka se la lleve a la Casa Blanca y de paso, hasta le arregle el copetito a Trump…

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/25726/portales-de-noticias-de-veracruz/la-loca-de-la-casa

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