“Reseñas”, de la maestra Aurora


Por: Héctor Saldierna

Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Dos de los aspectos fundamentales para el desarrollo de un pueblo son la educación y la cultura. Sin estos elementos no tendríamos futuro. Este ha sido el destino manifiesto de muchas naciones de América Latina que transitan por un confuso paso que no se observa luminoso y esperanzador. México es un ejemplo distintivo de la falta de una buena educación.

Hay personas inspiradoras que hacen grandes aportaciones y cuya existencia apenas es conocida. Podríamos decir que poco les interesa a las altas autoridades educativas, movidas por otro tipo de inquietudes más bien conectadas hacia el factor comercial.

Sin embargo quiero resaltar en este artículo a un personaje inspirador, de grandes vuelos y que bien podría ser un ejemplo a seguir. Se trata de la maestra Aurora Ruiz Vásquez, egresada de la Escuela Normal “Enrique C. Rébsamen”. Ella nació en la ciudad de Xalapa, Veracruz, el 11 de septiembre de 1922 y falleció el 23 de abril de 2016.

Se dedicó a la docencia, fue directora de la escuela Granja para Menores de Los Molinos en Perote, Veracruz y durante 15 años fue docente de la Escuela Normal para Educadoras de Párvulos, anexa a la Normal.

Una vez que se jubiló se dedicó de lleno a la literatura. Acudió a una escuela especializada y empezó a tener sus primeras experiencias literarias. Empezó a producir casi a la edad de 85 años y en nueve años logró una interesante producción literaria. Lo que Guarda una Memoria, fue su primera obra de corte autobiográfico.

De ahí empezó a producir cuentos, poesías, novelas en una cantidad bastante aceptable. A la par que inició su aprendizaje literario, también aprendía la computación. De hecho esto constituye un ejemplo de vida, puesto que no existe edad para la superación y el deseo de ser excelente y de aportar lo mejor hacia la sociedad.

El legado de la maestra Aurora puede considerarse impresionante. Tiene en su haber, además de varios libros publicados, un libro llamado “Reseñas”, que fue editado a iniciativa de sus hijos y con el respaldo del maestro Adán Delgado, luego de su fallecimiento. Fue una recopilación de trabajos publicados en el periódico Tlanestli, de la ciudad de Xalapa y la revista BIE (Boletín Industrial y Empresarial) del puerto de Veracruz.

En lo personal agradezco ese compromiso de la maestra Aurora de aportar mensualmente un trabajo literario y muchos de ellos tuvieron que ver con reseñas de libros de autores famosos y que, evidentemente, tenía que leer muchas páginas, cientos o tal vez miles, para presentarlas de manera digerida al apreciable lector.

Es verdad y debo confesar que algunos de esos escritos me motivaron a leer algunos libros, como fue el caso de Papá Goriot, de Honoré de Balzac, conocido como el Napoleón de las Letras. El estilo de la maestra era describir la trama y el mensaje del contenido del libro. Hacía sus propias apreciaciones y mostraba en una amena redacción el interés por la lectura.

En las “Reseñas”, ahora me ha llamado la atención su comentario sobre el libro “La Isla de la Pasión”, de Laura Restrepo, escritora colombiana que hace un minucioso trabajo de investigación en la que describe a principios del siglo XX cómo el Gral. Porfirio Díaz envía una expedición comandada por el capitán Ramón Arnaud hacia una isla que fue expropiada al gobierno de Francia y que está ubicada en el Océano Pacífico a mil 200 kilómetros de distancia del puerto de Acapulco en Guerrero.

Arnaud tiene familia en Orizaba, Veracruz y ahí se trasladó la escritora Restrepo e hizo una interesante investigación. Su libro está lleno de datos confirmados y realistas. Bueno, vale la pena leer la interesante reseña de la maestra Aurora.

El libro contiene el comentario de varios autores como el caso de Seda, de Alessandro Baricco; La Buena Tierra, de Pearl S. Buck; Tres Cuentos, de Truman Capote; La Piedad Peligrosa, de Stefan Zweig; La Mujer Justa, de Sándor Márai; Las Muertas, de Jorge Ibargüengoitia, entre otros escritores.

Bien vale la pena leer esta interesante aportación literaria de la maestra Aurora, que bien podría ser un libro de cabecera de muchos estudiantes de nivel medio y superior. O de cualquier persona que le guste la buena lectura.

Recientemente a un Jardín de Niños, asentado en Tejería, Veracruz, le otorgaron el nombre de la maestra Aurora, debido a sus indiscutibles méritos educativos.

Y hasta la próxima.

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