Espionaje azul


En el sexenio de Patricio Chirinos Calero, 1992/1998, fue famoso “El Palomar”. Era, claro, un centro de espionaje. Uno de los trabajadores dijo alguna vez:
“Aquí espiamos a todos. Políticos, diputados, funcionarios, líderes, empresarios, reporteros y hasta sacerdotes”.
Los curas más espiados eran, por ejemplo, los jesuitas de la sierra de Huayacocotla.

por Luis Velázquez

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

“Por aquí llegaban a Xalapa, los esperábamos en el ADO y los seguíamos a todos lados. Y enviábamos el informe, detallado, al secretario General de Gobierno”, Miguel Ángel Yunes Linares.
Un día, el diputado federal, Jorge Uscanga Escobar, entró al despacho del titular de la SEGOB y antes, mucho antes de sentarse, Yunes le dijo, mirando su computadora:
“Desayunaste con fulano. Tomaste café con zutano en tal café. Y yo, me quedé helado”.
“El Palomar” fue fundado por el filósofo Enrique Ampudia Mello, al alimón con Guillermo Heitler, esposo de la rectora de la Universidad Veracruzana, doctora Sara Ladrón de Guevara.
Pero en el viaje hicieron cortocircuito y el esposo de la rectora agarró camino y varios años después aparecería al lado de Manuel Bartlett Díaz, primero, en la secretaría de Gobernación, y luego, en la secretaría de Educación y después en la gubernatura en Puebla, en una relación amical “a prueba de bomba”, de tal forma que cada vez que Bartlett aparece en Xalapa hace parada obligada en su casa.
Aquel centro de espionaje funcionaba a partir de un principio universal en política. “Información es poder”.
Por eso, incluso, el ministro del terror y del horror, el genio del mal, Joseph Fouché, tenía un ejército de espías para acalambrar, entre tantos, a Napoleón y a su esposa, Josefina, a quien pasaba un informe diario de las actividades públicas, privadas, secretas y clandestinas de su marido, y así se fue ganando su voluntad y adueñándose de su corazón, su hígado y sus neuronas.

YO TAMBIÉN ME SIENTO ESPIADO: PEÑA NIETO

En 1997, luego de su derrota en 107 municipios como presidente del CDE del PRI, el góber azul quemó sus naves en Veracruz, se refugió en la Ciudad de México, y “El Palomar”, habría, quizá, desaparecido, aun cuando después mudó al nombre de C-4, donde, y por ejemplo, Arturo Bermúdez Zurita se volviera el Fouché de Fidel Herrera y Javier Duarte.
Ahora, y de acuerdo con las versiones, “El Palomar” ha reaparecido. Y se llama “Centro de Análisis y Prospectiva Política”, esa ciencia rara y extraña que consiste, aseguran los científicos sociales, en rebasar a los chamanes y profetas y anticiparse al futuro a partir de espiar en el presente. En todo caso, es visualizar carriles diferentes de un hecho social, político, económico, cultural, religioso y sexual.
Y está funcionando de igual manera que su antecesor, espiando a diestra y siniestra, tanto a los amigos como a los enemigos del jefe máximo de la revolución azul, pues ha sido la tónica de vida del güerito de ojos azules.
Desde luego, el asunto viene al caso con la población de un reportaje en el periódico “The New York Times” informando que el gobierno de Enrique Peña Nieto espía a la mitad del mundo y a la otra mitad, de tal forma que, atrapado y sin salida, el mismito presidente de la república dijo que con frecuencia él se siente espiado.
En el mes de enero del año 2012, cinco meses después de tomar posesión, Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, creó el Centro de Análisis Prospectivo, CAP, “un órgano adscrito a la secretaría de Gobierno, a cargo de Fernando Manzanilla Prieto, su cuñado”.
El CAP fue definido como la instancia responsable de “recabar, integrar, sistematizar, analizar, interpretar y resguardar la información relevante que generen las dependencias y entidades de la Administración Pública Estatal y de los diversos actores sociales, para ponerla a disposición de las instancias responsables de la toma de decisiones, contribuyendo a preservar la gobernabilidad y la paz social”. (Proceso 2122, Álvaro Delgado y Gabriela Hernández)
En realidad, un centro de espionaje y que en sus buenos tiempos, además de espiar al mismo gobernador, también a su esposa, Martha Érika Alonso, desde que, digamos, fue picada por “la víbora de la política” y empezó a soñar con la gubernatura.

CENTRO DE ANÁLISIS Y PROSPECTIVA POLÍTICA

¡Ah!, pero resulta que el fin de semana, el titular del Centro de Análisis y Prospectiva Política, el abogado y académico Arturo Hernández Abascal, renunció a la yunicidad al cargo luego de seis meses.
Y dimitió porque ya le eran inaguantables las grillas y las intrigas palaciegas del secretario General de Gobierno, Rogelio Franco Castán, porque Hernández Abascal ni lo pelaba y acataba las órdenes superiores de rendir cuentas más arriba.
Con todo, se habría retirado, primero, renunciando a su legítimo sueño de convertirse en Fiscal de Veracruz, luego de que Jorge Wínckler Primero brincara a la titularidad de la SEGOB, a la que trae ganas.
Y segundo, igual que Fernando Gutiérrez Barrios en Gobernación, llevándose a su casa una copia de todos los archivos de los políticos, funcionarios y líderes y empresarios y reporteros espiados.
El nuevo titular, digamos, del centro de espionaje azul será (ya es) Alejandro Ortega González, quien asesoraba a Franco Castán y en la SEGOB le escribía los discursos que ha pronunciado en siete meses una que otra vez.
Además, Ortega González fue trabajador de Enrique Ampudia Mello en la subsecretaría de Gobierno con Javier Duarte y se encargaba, oh paradoja, de la información política que sirve para la llamada seguridad del Estado.
Es lo mismo que hacía, por ejemplo, en el siglo pasado Gutiérrez Barrios cuando con Miguel Nassar Haro espiaban a todo mundo, entre ellos, a la escritora Elena Poniatowska, por sus visitas al penal de Lecumberri a los líderes del movimiento estudiantil del 68.

MORENO VALLE Y YUNES LINARES

Moreno Valle, como se recuerda, vivió momentos estelares al lado de Yunes Linares con la profe Elba Esther Gordillo, la gran lideresa del SNTE que desafiara, primero, a Roberto Madrazo Pintado, presidente del CEN del PRI, y luego a Enrique Peña Nieto, por lo que se convirtió en la primera presa política del huésped principal de Los Pinos.
El Centro de Análisis Prospectivo de Moreno Valle fue equipado por el consorcio Grupo Kabat, cinco empresas mexicanos de origen israelí…, y a cuya idiosincracia e identidad es tan proclive el góber azul de Veracruz, a tal grado que, por ejemplo, en el segundo semestre del año anterior siempre cacareó que la seguridad pública estaría a manos de unos israelitas y unos colombianos.
Y sin que lo anterior signifique vasos comunicantes entre uno y otro (los dos fueron (o son) elbistas y los dos son precandidatos presidenciables del PAN, el centro “Análisis y Prospectiva Política” de la yunicidad pareciera una filial del Centro de Análisis Prospectivo de Moreno Valle.
Mientras “son peras o manzanas”, todo indica que el espionaje es tan natural entre los políticos que hasta los mismos yunistas del gabinete legal y ampliado se sienten y creen espiados.
Y quizá por eso mismo siempre se andan cuidando, porque incluso viven con la sicosis de que en uno que otro comedero político hay cámaras ocultas y/o en todo caso, y además, desde la calle un automóvil, al mejor estilo israelita, está grabando las conversaciones incómodas.
Sólo falta que el góber azul, igual que Peña Nieto, diga que él también se ha sentido espiado…

ENTÉRESE RÁPIDO

72 horas después alumno del Conalep en Tuxpan aparece muerto.
Llegan unos desconocidos, disparan y lo matan en Córdoba.
Ahora, van por huachicoleros en Veracruz. Que políticos metidos…
Ni modo, renuncia Stalin Sánchez Macías a Héctor Yunes. Fuerzas del mal…
Nunca recibimos billete de Javier Duarte dice ex dip. Octavia Ortega.
Espero el momento para lanzarme de candidato a gobernador dice Pepe Yunes.
Antes, mucha deshonestidad en Veracruz. Ahora, honestidad pura: Julen Rementería.
Investiga Yunicidad a narcoempresarios en Coatzacoalcos.
Mucha alianza en Veracruz por alianza de malosos y jefes policiacos: obispo Eduardo Patiño.
Renato Alarcón está feliz. Que le han tocado dos ex gobernadores presos.
Hora de apoyar con todo a Yunes Linares dice Erick Lagos. ¡Vaya vómito negro!
Asaltados más de 300 taxistas solo en Coatzacoalcos.
José Luis Enríquez, más mediático que Alberto Silva.
AMLO, “lo peor del priismo autoritario” dice Graco Ramírez, góber de Morelos.
Enrique Peña Nieto “ha pisoteado mis derechos humanos”: Kate del Castillo.
Renuncia por pederasta cardenal George Pell, el tercero del Vaticano.
En su locura, Donald Trump ha caído en dichos vulgares contra reporteras en EU.
Desempleados 4 de cada 10 egresados en ciencia y tecnología.
Javier Duarte, cliente # 1 de caricaturistas de prensa defeña.
Gabriela Medrano, ex pareja de Roberto Borge, aparece con Silvano Aureoles, “El enamoradizo”.
Convierten a Donald Trump en un robot para exhibirse en museo en EU.
Rechazo cuentas individualizadas en IPE azul, como lo fueran en Chile con Augusto Pinochet.
Aunque se cure en salud, Auditoría Superior de la Federación sigue hundiendo a Javier Duarte.
Duda. ¿Seguirá protegiendo Yunes Linares a García Guzmán con tanto lodazal?

Narcoreporteros en Veracruz

Eso de que hay narcoreporteros en Veracruz ninguna novedad significa.
El tema es tan viejo como, digamos, la primera fuga de Joaquín “El chapo” Guzmán, en que siempre los malandros han inculpado a Enrique Pérez Rodríguez.
Es más, en el gremio reporteril lo saben y los tienen identificados.
Que nadie entonces, ni siquiera, vaya, esa cosita llamada CEAPP, se encorajine
Hubo un tiempo (¿habrá todavía?) cuando los malosos tenían un jefe de prensa que solía invitar a sus colegas al gran destrampe gastronómico y etílico y hasta el reparto de sobrecito, y todos felices.
Entonces, si el góber azul anunciaba que tiene identificados (¿tan pocos?) a tres, más allá de una balandronada, ya se verá si honra su propia palabra.

Narcorealities-show en Veracruz

El paisaje urbano ha sido llenado, repleto, de narcoversiones en Veracruz.
Que hay narcoreporteros.
Que hay narcopolicías.
Que hay narcojefes policiacos.
Que hay narcopolíticos.
Que hay empresarios.
Que Miguel Ángel Yunes Linares descubrió a un narcoalcalde y que lo llamaría a cuentas y que nunca, jamás, jamás, jamás, se conoció el hecho.
Que Yunes ahora descubre, oh paradoja de la vida, oh sorpresa cardiaca, a tres narcorepoteros. Dos de un medio impreso y otro de un diario digital.
Es más, cuando mataron a los sacerdotes en Poza Rica también hablaron de narcocuras.
Falta que hablen de narcobarbies.
Y como en el caso del joven asesinado en Tuxpan, 16 años, de narcojóvenes.
Narconiños, caray, metidos de “halcones” como en otras latitudes de este México donde Enrique Peña Nieto declara que él mismo se siente (pobrecito) espiado.
Cosas veréis, mi querido Cid…

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