* JAIME TORRES BODET Y LA NO INTERVENCIÓN


Por Raúl González Rivera
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JAIME TORRES BODET Y
LA NO INTERVENCIÓN

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Jaime Torres Bodet, el extraordinario pedagogo, poeta y diplomático mexicano, cuando ostentó el cargo de secretario de Relaciones Exteriores, de cara a los demás estados del mundo, se pronunciaría por una práctica de “igualdad jurídica y la no intervención”, ante los estados miembros de la Organización de Estados Americanos, durante el régimen de Miguel Alemán Valdés.
Jaime Torres Bodet, el que iniciara como encargado de la Biblioteca Nacional y después gracias a su sapiencia, vasta cultura, lector de los buenos libros, cuando se hizo cargo de la Secretaría de Educación, dio lugar a la generación de los libros de texto gratuito en los cuales abrevaron las generaciones más consistentes en este país.
En este último rubro, Torres Bodet dio lugar a la participación de un grupo de intelectuales, pedagogos y filósofos, los cuales indudablemente crearon los libros de texto gratuitos más completos y que al menor mexicano sirvieron para cultivarse, enriquecer su acervo intelectual, a que pensara y conociera la historia y la geografía de México, puntales incuestionados de una preparación conforme a los dictados de los estados más avanzados en el orbe, sobre todo en materia educativa.
Pues bien, Jaime Torres Bodet, con una impresionante hoja de servicios públicos y a través de su producción literaria, fue invitado a trabajar con el sexenio de Miguel Alemán Valdés para responsabilizarse del cardenalato de Relaciones Exteriores, desde el cual cuidaría que el país no se entrometiera en el ámbito de los problemas que interiormente pudieran enfrentar los estados latinoamericanos, en principio.
Respetuoso de la Doctrina Estrada, coadyuvaría a subrayar que el mejor escenario para establecer las relaciones bilaterales de manera trascendente, tendría que darse con base en la no intervención y el reconocimiento a la igualdad jurídica entre los estados que conforman el escenario mundial.
Por supuesto que tal postura le sirvió extraordinariamente al régimen que se prestigiaría dando cabida a que la corriente turística del exterior hacia México, así como los grandes negocios se dieran satisfactoriamente para el régimen de los amigos del presidente Miguel Alemán. En este contexto, no coincidía el egresado de la Escuela Normal y residente algún tiempo mientras cursó sus estudios de primaria y secundaria en Xalapa, y renunciaría a la SRE, aprovechando tal oportunidad para hacerse cargo de un puesto diplomático en la ciudad de París, Francia.
Cabe destacar que aquí sobre la avenida Úrsulo Galván, familiares de Torres Bodet lo recuerdan como a un mexicano ejemplar, distinguido por su enorme acervo cultural y educativo y porque siguiendo el ejemplo de José Vasconcelos, igual desarrolló una brillante tarea en el rubro educativo, el cual permitió a numerosas generaciones de niños mexicanos consolidar una base cultural y escolar a semejanza de las más avanzadas del resto del mundo desarrollado y los Estados Unidos de Norteamérica.
Personaje honesto, que siempre vivió del justo salario que devengaba y que asimismo lograra el reconocimiento de la clase intelectual azteca, pese a que don Jaime Torres Bodet sirvió como funcionario en varios sexenios presidenciales.

* SILENCIO SOSPECHOSO
EN TORNO AL GASODUCTO

No hay que olvidar que el Cabildo municipal de Xalapa autorizó la introducción del gasoducto en el subsuelo de la ciudad capital, pese a que hay una resistencia permanente por parte de los xalapeños que no concuerdan en que una calamidad más agobie su cotidiano habitar.
Esto viene a colación, porque la ciudadanía en diferentes medios ha hecho saber que no concuerda con la apertura de semejante obra, porque además de prestar servicios a un selecto grupo de industriales, temen que se vayan a registrar verdaderos siniestros en perjuicio de la vida y en general de la salud de sus pobladores.
Una manta cruzada a lo ancho y colocada sobre la avenida Araucarias, con tres palabras lo dice todo: “No al gasoducto”.
Cuando se coló extraoficialmente el anuncio en el sentido de que por Xalapa cruzaría un gasoducto con el fin de satisfacer a los industriales de la Coca-Cola y la Nestlé de Coatepec, inmediatamente la especie puso los cabellos de punta a los xalapeños y cuando menos a los habitantes de doce municipalidades que regionalmente colindan con esta capital, porque un servicio de esta investidura acarrea consigo misma los riesgos y peligros a los que, en ese contexto, los xalapeños se encuentran afortunadamente muy alejados.
Xalapa, como puede apreciarse, había sido una ciudad para vivirse. Su ambiente, el clima, la suficiente agua que gozó en algún tiempo y el confort que le ofrecían a cualquiera de sus habitantes las numerosas zonas aireadas, asoleadas por las mañanas y encubiertas por el frío ligero ocho de doce meses del año, hicieron que a la capital arribaran miles de familias de otras entidades y el extranjero y se quedaran a radicar definitivamente.
Lamentablemente, una ciudad, sin regirse por un plano regulador, vería en diferentes lapsos los cambios que modificaron las formas de la convivencia cotidiana entre sus habitantes, hasta dar paso a una capital violenta, insegura, con marcada sobrepoblación, como lo hace constar la generación arbitraria de colonias, que lo mismo cuentan con 200 mil habitantes, que algunas más con sólo 50 familias, a las cuales se les tiene que dotar de los elementales servicios de agua potable, alumbrado eléctrico, pavimentos o asfaltos en sus arterias púbicas.
La llegada del Inmecafé, tras de registrarse los sismos del 85 en la ciudad de México, dieron al traste con la convivencia casi familiar que mantenían los xalapeños de hasta hace tres o cuatro décadas cuando menos.
Ahora se cierne la amenaza de instalar un gasoducto que cruzaría prácticamente el total de la ciudad capital –pues son 13 kilómetros– por donde cruzarían los ductos que se conectarían a las industrias que elaboran refresco de cola y leche pasteurizada, respectivamente, en las plantas industriales establecidas en la vecina municipalidad de Coatepec.
Especialistas de otros rumbos del país y el mundo consideran como positivo el proyecto. Localmente se aprecia a la distancia como un burdo negocio de políticos involucrados con los ricos empresarios, que sin consideración alguna para el entorno natural y la vida de los seres humanos, presumen que el negocio es primero, la salud pública y el confort, así como la seguridad pública, después. ¿Cómo la ve?

* A TIEMPO DE CONCILIARSE
LAS IZQUIERDAS MEXICANAS

Para nadie es extraño que las alianzas tengan que darse, bajo el conocimiento de que las mayorías de ciudadanos no sufragan en la contienda electoral por la presidencia del país.
Cada que ocurre este acontecimiento, los ciudadanos rehúyen a cumplir con su deber de rigor, contemplado en la ley máxima como en la normatividad que rige los procesos electorales, que como quiera se asemejan a un encuentro democrático donde la pluralidad tiene un singular ascendiente.
Sin embargo, la apatía de los mexicanos se ha materializado permanentemente con el correr de los sexenios. Y a este fenómeno puede usted añadirle el profundo hartazgo bajo el cual sobrevive la enorme cantidad de mexicanos, que prefieren irse a la playa que hacer el depósito de sus votos en las urnas electorales, con motivo de los diferentes procesos electorales que tienen lugar en la república.
Vistas así las cosas, lo más congruente tendría que darse con las alianzas o frentes amplios, pero rigiendo prioritariamente la filosofía y credo político de las fuerzas, como se han querido distinguir en un país todavía en pañales de acudir a la arena electoral de iguales con sus iguales, como tendría que ser las izquierdas, las derechas y las ultraconservadoras o de pensamiento filosófico ultraderechista.
Así ocurre en las democracias de países desarrollados, ¿por qué en México no?, se preguntan no menos escépticos mexicanos, cada que tienen que acudir a la cita sexenal para elegir a su próximo presidente.
Bajo estas condiciones lo más encomiable –lo han dicho personajes de la izquierda y la derecha–, es que Alejandra Barrales se alineara por la izquierda con Morena, el PT y Movimiento Ciudadano; así como con el PRI que siga jalando el Partido Verde Ecologista de México, el cual ya habría desaparecido si no se pegara como sanguijuela a las trincheras del viejo régimen. Y por su lado, el PAN con los grupos conservadores de este país, para hacer de la competencia electoral un encuentro eminentemente político, al cual se decidan participar hasta los que aparentemente son ajenos en esta jornada que debiera mantener vivo el interés de todos cuantos están en edad de sufragar en comicios electorales.
El anuncio hecho por Barrales, en el sentido de conformar un frente amplio, ya tronó, pues no hay los mexicanos ni las organizaciones civiles y mucho menos los señorones que debe haberlos por allí, que estén presumiendo que uniendo el agua con el aceite vaya a dar un bloque que interese y al cual se ciña el deseo de los mexicanos.
Y conste que el grueso de las familias aztecas a lo que aspiran es contar con hombre o mujer con el carisma, el temple y el interés de hacer de la tarea pública un cometido que se asemeje a los llamados a entregarse con patriotismo, quien encabece la gran tarea de gobierno el próximo sexenio. Es claro que los patriotas y los líderes naturales están muy escasos, pero debe haberlos. Siguiendo la propuesta del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

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