* A QUÉ TEMEN CONCESIONARIOS DEL TAXI CON SU REGISTRO


Por Raúl González Rivera
*

POR UN CIUDADANO
PODRÍA INCLINARSE PRI

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

César Camacho, el nada carismático ex dirigente nacional del PRI, acaba de decir algo que nadie le cree, en el sentido de que su partido bien podría optar por elegir a un personaje de la ciudadanía mexicana para contender por la presidencia de la república en el año 2018.
Nadie le dio crédito a la palabra del también legislador federal, pero la medida anunciada alerta a las trincheras del partido tricolor, ayunas, sin duda, de figurones que bien pudieran competir en la próxima contienda con posibilidades de ganar. Los regímenes egresados del PRI están muy desgastados. 80 años y más pesan horrores a la historia particular del ex partidazo aplanadora.
Ciertamente, en sus filas hay viejos militantes como es el propio Manlio Fabio Beltrones Rivera, pero sin la aceptación de los miembros del gabinete federal de turno. Enrique Ochoa Reza sigue sin dar los pormenores con que el viejo régimen jugará en la próxima contienda electoral y en las galerías del priismo nacional la alerta se ha encendido porque, a ciencia cierta, ignoran por dónde se irán.
A la vista se encuentra la asamblea nacional priista, en la cual necesariamente se habrán de delinear los pasos a seguir en su próxima selección de candidato. Ojo, el viejo régimen carece de figurones, los viejos, como tales, prefieren ver los toros desde atrás de la barrera como es el caso de Augusto Gómez Villanueva, héroe de mil batallas políticas para la causa del membrete tricolor.
Emilio Gamboa Patrón guarda celoso silencio y bastaría que anunciara algo semejante para que sus adversarios digan que es uno de los agentes con que jugaría Carlos Salinas de Gortari. Y en los políticos noveles no confían ni los propios cuadros de mando del Revolucionario Institucional.
Así que para despertar al gallinero, el ex dirigente César Camacho le pone el cascabel al gato para decir, por qué no, un ciudadano puede ser el elegido para contender con los colores del PRI. Para esto, el partido realizará una auscultación entre los mexicanos que siguen pensando que el ex partido de masas populares, bien puede ganar la próxima elección, sino que inclusive, con su punto de vista bien pudiera nominar a un personaje salido de la sociedad civil.
Algo de esto último habrían de tejer los líderes Ricardo Anaya y Alejandra Barrales, cuando concibieron la idea de unirse en un frente amplio, al cual le agregarían que de esta forma podrían abanderar la causa de esa extraña mezcla de agua y aceite (PAN-PRD), con visos de obtener un triunfo en la más esperada de las competiciones que vayan a celebrarse el próximo año de 2018.
La propuesta de César Camacho puede o trata de ser lo suficientemente competitiva, con la proyección elevada a la mesa de los debates por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, en el sentido de que un ideal sería contar con un mexicano con condiciones de patriota, para ocupar la presidencia de la república el próximo sexenio. Esperemos.

* QUE REGRESE EL DINERO
ROBADO A LOS VERACRUZANOS

En la hora de la verdad, los veracruzanos lo que quieren es que regresen los enormes capitales robados a las arcas del tesoro público, mucho antes que presenciar largos procesos judiciales inclusive, y que se esperen a que pase el último de los testigos, cómplices y los involucrados mafiosamente en una lista bastante larga de presuntos ilícitos que se cargarán a la cuenta final del ex gobernador Javier Duarte, en los próximos seis meses.
La parte inicial y que en el grueso de los mexicanos no tenía cabida, como fue la detención del ex mandatario, ya se dio.
Desde hace unos días, el personaje es uno de los obligados huéspedes del Reclusorio Norte de la ciudad de México. La sociedad civil veracruzana encuentra alguna conformidad con que el principal autor de la debacle económica y de confianza en las instituciones públicas y un corto séquito de cómplices, ya están detrás de las rejas, más aun porque se ha abordado cuidadosamente el rol de los acontecimientos que siguieron al saqueo descomunal de los recursos públicos, federales unos y de denominación local otros, los cuales, como se sabe, continúan lejos del alcance de los veracruzanos.
A las sumas millonarias que se publicitaron, como faltantes en la caja de los tesoros estatales, estaría faltando el decomiso de las decenas de bienes inmuebles y muebles, que fueron pagados con dichos dineros.
Y aquí es donde entra el desconcierto de la ciudadanía. Hay cuando menos ya seis personajes detenidos en las espeluznantes celdas de los reclusorios mexicanos, en donde sus huéspedes han cantado, confesado y coincidido en que, efectivamente, se cometieron los atracos que suscribe de esta manera un capítulo bastante tenebroso en la historia chica del estado de Veracruz.
Empero, los empresarios, así como los Colectivos por la Paz y la familia periodística quieren saber cuándo regresarán los capitales robados y en qué momento los tribunales judiciales nacionales darán cuenta de esta devolución que a Veracruz mantiene con los cabellos erizados y, por añadidura, si las instancias internacionales abordarán realmente los temas de las desapariciones forzadas y los asesinatos de periodistas.
Es obvio que a la manera de cómo advertía el gobernador Agustín Acosta Lagunes, “vamos de prisa, que es despacio”, como se habrán de ir deshojando las terribles tramas en que un poderoso grupo de amigos del mal, dieron fondo a recursos millonarios, que en este momento la sociedad estaría satisfecha con nuevas obras carreteras, más puentes de unión entre ciudades y poblados marginados; que la salud pública no tuviera los socavones que exponen a sufrir mayores bajas, porque la falta de medicamentos de patente a sus enfermitos se registraron por espacio de seis años y los proveedores continuaran dotando de los bienes y servicios a una entidad rica pero empobrecida, como ninguna otra en el resto del país.
A este conflicto, los veracruzanos se suman, porque es el momento de preguntarse si son ciertas las comparecencias con los autores del mayúsculo atraco que se realizan ante instancias de la fiscalía federal y que los culpables del terrible golpe asestado a la entidad, van a pagar el daño causado, o nomás será un aspaviento, que una vez concluidas las gestiones del régimen priista federal, se eleven anclas y los acusados con saquear las finanzas públicas se vayan libres a la calle y a sus casas, para poder disfrutar de las mieles que irradia precisamente la excesiva montaña de los pesos devaluados, pero que suman millonadas, robadas a las arcas del erario público de un estado ensangrentado, como es igualmente el veracruzano.

* A QUÉ TEMEN CONCESIONARIOS
DEL TAXI CON SU REGISTRO

Entre las especialidades que se van facturando por parte de los delincuentes, y que mantienen asolada a la población de esta ciudad capital, están los varios centenares de taxistas que al no estar sometidos bajo ningún control, incurren cotidianamente en la práctica de los asaltos a mano armada y otros actos que cometen en contra de sus pasajeros o usuarios.
Este fenómeno en Xalapa no ocurría. Hoy es parte del ir y venir de quienes tienen la necesidad de utilizar los servicios del taxi, el cual goza de marcada impunidad, porque el común de pasajeros ignora si el chofer que lo traslada hacia su destino, es realmente un conductor capacitado y autorizado para prestar el servicio en cuestión.
Uno de los líderes del taxi asegura que hay cuando menos 200 conductores de taxi dedicados paralelamente a cometer actos delincuenciales.
A muchos de estos choferes la policía los identifica plenamente como tales, pero gozan de impunidad. La constante de asaltos a jóvenes parejas, madres de familia y viajeros solitarios, viene recibiendo una amplia difusión a través de las redes sociales, eventos sobre los cuales las víctimas de esos taxistas son citados por sus rasgos particulares y los números económicos y placas de los automóviles que utilizan para sus felonas conductas.
Lamentablemente, los cuerpos de la policía nada dicen al respecto, pero los taxistas amagan con rechazar el pago de su registro en un padrón con que se propone la autoridad vial mantener un control sobre el chofer, su día de actividades y sobre todo que exhiba en su taxi el tarjetón con su nombre y teléfono al cual se puede marcar para denunciar cualquier acto contrario a la ley que acometa el taxista contra sus usuarios.
En este sentido, sería colocar al taxi a la posición de los controles que se ejercen sobre este servicio de unidades dedicadas al transporte de pasajeros y a sus conductores en la ciudad de México.
Esta medida, que a todas luces se trata de aplicar en la que fuera una ciudad tranquila y en paz social, lo que le permitió a Xalapa hasta ser considerada por los políticos como la Atenas veracruzana, de lo cual no queda más que el recuerdo, poniendo orden donde no lo hay, como es el gremio de taxistas, encuentra las resistencias que a nada bueno habrán de llevar seguramente.
El taxi, sin duda, es uno de los medios de transporte con más siniestros cargando a cuestas y una formación como conductores al servicio de pasajeros, no lo enseña ninguna escuela, y tampoco la Dirección de Tránsito del Estado, así que un registro de taxistas en un padrón, con un costo de 800 pesos y una credencial suya a la vista de sus pasajeros, bien podría contener el vasallaje de los pillos que se coluden con taxistas a la hora de atacar la integridad física de sus pasajeros.

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