ISSSTE maltrata a trabajadores


Por: Héctor Saldierna

Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Desde que llegó la presente administración federal en 2012, los organismos públicos se han ido deteriorado, debido a su vinculación con los aspectos de privatización y por el enfoque que se ha pretendido hacer de la función pública sustantiva, que es adelgazarla y que tenga una menor proyección en el ámbito gubernamental.

Han logrado cuajar  estas reformas debido principalmente a las alianzas del PRI con el Partido de Acción Nacional y con el PRD, con lo que obtuvieron una votación favorable en el Congreso, sin importar que tales modificaciones constitucionales hubiesen repercutido negativamente hacia la sociedad.

Entrar a este tema no es nada sencillo. Siempre se ha creído y se tiene la firmeza que el Estado es el fundamento básico de un gobierno, producto de las ideas de los clásicos y constitucionalistas.

Sin embargo en los últimos años ha permeado la doctrina neoliberal que tiene como propósito la de adelgazar al Estado y advierten que es mejor que los servicios públicos se privaticen, porque de esta manera se logra una mejor eficiencia y mejores resultados.

En la teoría se oye bien, pero en la práctica nos encontramos no con el mejor de los mundos. Al contrario, la mejor muestra de los resultados de esta doctrina neoliberal ha sido el empobrecimiento de la sociedad en lo general y la riqueza se ha concentrado en una cuantas manos.

Es decir, el abismo entre ricos y pobres se ha ensanchado a niveles inconcebibles. En la medida que hay  más privatización de servicios públicos, se pierden los mejores empleos, se abate la soberanía de los pueblos y solamente una camarilla empieza a controlar el ámbito laboral y productivo.

Detrás de los grandes discursos de los privatizadores se esconden los secretos más inconfesables, porque todo esto se acompaña de una gran ambición, codicia, depredación de los recursos naturales y la búsqueda del control absoluto de todas las tareas productivas. Es como sí asistiéramos a conocer uno de los grandes secretos de la humanidad: que un grupo diabólico tenga como fin básico la de controlar a la humanidad.

EL TRISTE CASO DEL ISSSTE

Uno de estos ejemplos lo tenemos en el puerto de Veracruz y específicamente en el ISSSTE, el Centro de Especialidades, donde 150 trabajadores, entre personal  médico, administrativo, limpieza y trabajadoras sociales trabajan desde hace algún tiempo, pero ya hace más de 4  meses que no les pagan sus servicios.

Además se encuentran a niveles de contrato, que lo firman cada  determinado tiempo, pero ahora ni siquiera eso y no hay el esquema que pertenezcan al ISSSTE en virtud que no cuentan con los servicios médicos, prestaciones sociales, vacaciones y lo que implicaría una contratación con una empresa de gobierno, debidamente reconocida.

Esto quiere decir que vamos hacia atrás en materia laboral. Y por qué luego se preguntan sobre la impopularidad de Enrique Peña Nieto. Y también el por qué le ponen vallas a kilómetros de distancia de la gente cuando acude a una ciudad, porque sencillamente lo insultarían a su paso ante la acumulación de agravios y afrentas hacia el sector trabajador, pero sobre todo del mismo gremio gubernamental.

Por lo pronto, el director de la institución en el puerto, José Luis Palmeros y la delegada del ISSSTE, Elizabeth Morales García, están obligados a ofrecer una puntual respuesta, pero sobre todo a remediar esta grave situación. No se puede jugar con los sentimientos de los trabajadores, sobre todo tratándose una institución emblemática a nivel nacional.

EL CASO DE PEMEX

Ahí va también el caso de Pemex que en los últimos meses han incrementado los recortes de miles de personas de la extinta paraestatal, con lo que se han disminuido las plazas laborales e incrementado con ello la masa del desempleo. Es la total contradicción porque en campaña se prometió más fuentes de trabajo, pero una vez en la silla presidencial, les vale incumplir la promesa aunque hayan comprometido a un notario público.

Han optado, en cambio, ofrecer los pozos petroleros al mejor postor, cuando el sentido común aconsejaba la fortaleza de Pemex y sus trabajadores, pero no su extinción y la disminución del empleo. 2018 está a la vista.

Y hasta la próxima.

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